Surcando

La ocurrencia del picaflor Alonso

Carlos Alonso es un hombre serio, ordenado, metódico, pero también un quiqueré de pelea, un picaflor de tomo y lomo, que no rehuye la pelea y al que le gusta estar en todos los fregados

Carlos Alonso es un hombre serio, ordenado, metódico, pero también un quiqueré de pelea, un picaflor de tomo y lomo, que no rehuye la pelea y al que le gusta estar en todos los fregados. No sé si por distraer la atención o no, para que nos olvidemos de los atascaos y para que no se hable del cierre del Reina Sofía, lo cierto es que que la semana pasada se sacó de la manga una ocurrencia más propia de la alcaldesa de Güímar -aunque ella tira por El Socorro, claro está- que del regidor insular: proponer a la Virgen de Candelaria, presidenta honoraria y perpetua del Cabildo. Una medida, para algunos tan anacrónica como anticonstitucional -así lo dice la propia alcaldesa de Candelaria, Mari Brito– y para otros muy lógica, porque no es la primera ni la última vez que se propone a un bastón de mando. Lo que no sabemos es si a partir de ahora los plenos del Cabildo se trasladarán a la Basílica.

¿Silencio cómplice o no mojarse?
Y a todas estas que hacen los socialistas, los socios de gobierno de Coalición Canaria en el Cabildo. Pues la decisión del grupo fue “no entrar al trapo”, vamos que era una cuestión de perfil bajo, que se trataba de una idea de Alonso para desviar la atención. Sin embargo, en la Junta de Gobierno, la propuesta del presidente, para cambiar el reglamento de distinciones y honores, salió adelante, solo con la abstención de la isorana Josefa Mesa. El resto, silencio cómplice, si bien José Antonio Valbuena deja claro que con este nuevo reglamento “también puede ser presidenta honoraria la Princesa Leia, de Stars War”. Más madera.

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