Los cuatro caballeros y el dragón

Estaban estos caballeros destinados a un castillo en los límites de su patria, en la frontera. Al otro lado, las levantiscas tribus de los montañeses les atacaban casi cada día

Puerto de la Cruz, 1

Cada mañana del los domingos, muy temprano, aún de noche, un cierto personajillo se coloca ante el ordenador y comienza a escribir lo que recuerda del paseo del día anterior

Aristoloquia

Yo tuve un abuelo muy rico que se llamaba Antonio

BRIT

Cuando el grupo de senderistas salía los fines de semana, normalmente cada integrante llevaba un desayuno para tomar a media mañana al tiempo que se hacía un pequeño descanso tras un primer tramo de camino que solía ser bastante largo

Una historia de viejos amores

Una espléndida mañana de junio, tres caballeros ya un tanto mayores, paseaban por la avenida de la playa con pasos cansinos y sudorosos

La Cabina Telefónica de Las Salinas

Al sur de la isla, en una zona llena de deyecciones volcánicas, antiguamente se localizaban unas salinas. Era un lugar un tanto tétrico, oscuro, lleno de dunas negras de arenas

El matemático

Don Ubaldo Luengo del Centeno Luengo (él siempre indicaba que sus aficiones se aproximaban más al principio de su nombre que al cereal de su segundo apellido) era un gran matemático y, como tal, daba clases en una universidad de mucho prestigio de la ciudad capital

El enanito de las monedas brillantes

Estábamos en agosto, en un mes usualmente caluroso en el hemisferio norte, que no desdecía de su fama, por lo que al acostarme esa noche me tumbé sobre la cama y no coloqué sobre mi sudoroso cuerpo cubierta alguna, por muy ligera que pudiese ser

Suspenso en Geografía

No era el siglo XIX, ni siquiera la mitad del XX. Este último ya había doblado su ecuador cuando ocurrió lo que voy a contar

Revolviendo papeles

Fue antes de la era de Internet, antes de la era de los ordenadores, incluso antes de la era de los bolígrafos, tal vez por ahí, por ahí