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¿Eres feliz?

El Domingo pasado se celebró el Día Internacional de la Felicidad. Y tú, ¿eres realmente feliz?

El Domingo pasado se celebró el Día Internacional de la Felicidad. Y tú, ¿eres realmente feliz? Nos pasamos la vida buscando fuera esa felicidad y nos frustramos al no encontrarla. Son muchos los casos que veo en consulta de personas que repiten la misma frase: “Lo tengo todo y no soy feliz”. Tendemos a asociar la felicidad con lo material y sobre todo con tener dinero y esto no es del todo cierto. No tener dinero para cubrir tus necesidades básicas influye negativamente en la felicidad pero, si tienes las necesidades básicas cubiertas, ¿sigues necesitando el dinero para ser feliz? Por esta regla de tres, todas las personas con poder adquisitivo alto tendrían, por narices, que ser felices y aquellos con nivel económico bajo, auténticos desgraciados.

Seguramente todos conocemos casos que tiran por tierra esta teoría. Son muchos los personajes públicos los cuales el único problema que han tenido con el dinero ha sido no saber dónde gastarlo y aún así, han decidido quitarse la vida; así que tener dinero no es sinónimo de ser feliz. Y es que el dinero no es lo importante sino lo que compras con él. ¿Serías feliz si no tuvieras dinero para comer? Claramente, no, pero podrías serlo sin muchos otros caprichos. Lo cierto es que ser feliz es sencillo, lo que es complicado es ser sencillo. La felicidad no debería ser un derecho sino una obligación. A pocas cosas estamos obligados y una de ellas debería ser aprender a ser feliz. La felicidad es esa sensación de calma, paz y sosiego cuando sentimos que nos encontramos en el camino que debemos estar. No hay que ir muy lejos para encontrar la felicidad ya que ésta reside en nuestra propia mente. Solo tenemos que saber sentirla. ¿En qué se diferencia una persona feliz de otra que no lo es? Sencillamente, en la manera de interpretar el entorno. Recuerda que lo que te hace daño o te hace feliz no es lo que te pasa sino como interpretas eso que te pasa. Aprender a ver una situación desde diferente prisma, es esencial.

Otros aspectos que influyen en la felicidad:

1. No nos damos cuenta que todo lo que tenemos, ¡todo!, puede desaparecer en cualquier momento y dedicamos más tiempo en anhelar lo que nos falta en vez de disfrutar de lo que tenemos y cuando lo perdemos, comienzan los lamentos.

2. Apego: cometemos el error de sentir apego hacia todo. Creamos la “necesidad” de tener demasiadas cosas para sentirnos bien y lo cierto es que el aferrarse a algo o a alguien solo lleva a la dependencia. De esta manera, estaremos condicionando nuestra felicidad a tener ciertas cosas o personas. Desde que desaparezcan, desaparece también nuestra felicidad.

3. Vivir el “hoy”: aceptar el pasado, dejar de anticipar el futuro y aprender a vivir y disfrutar del presente es una tarea que parece sencilla pero muy pocas veces lo aplicamos. Nos anclamos en acontecimientos que pasaron como si pudiéramos cambiarlos y del mismo modo dedicamos gran parte de nuestro tiempo a anticipar posibles problemas generándonos angustia por algo que no sabemos si llegará a pasar.

4. Entrena el optimismo. Descubrir el lado positivo de toda situación ayuda a ser feliz. Tendemos a dramatizar la adversidad pensando que nos sucede lo peor que nos puede ocurrir y no es cierto. La realidad siempre puede ser más trágica. Y ya que a menudo nos comparamos con quien tiene lo que deseamos, de vez en cuando podríamos mirar alrededor y darnos cuenta que nuestra situación podría empeorar más aún.

5. Acepta lo que no depende de ti y céntrate en lo que sí. Ante la adversidad, tenemos dos opciones, caer en el vicio del lamento y bloquearnos o aceptar la situación y centrarnos en buscar nuevas alternativas.

Recuerda,” aunque la vida no resulte ser la fiesta que esperabas nunca dejes de bailar”. La felicidad es una elección y cuestión de actitud.

tamaraconsulta@gmail.com

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