
La persona y su obra, la promoción de la fe y el servicio a los más desprotegidos, el sacerdote y el terapeuta de drogodependientes. Dos realidades que confluyen en un hijo de La Palma, ahora Predilecto, Antonio Hernández, y en su creación, el Proyecto Hombre, fundación que preside y que recibió la máxima distinción que concede el Cabildo, la Medalla de la Isla.
El salón de plenos y una sala auxiliar dieron cabida ayer a la multitud de personas que acudieron a este reconocimiento al actual rector del Santuario de la Virgen de las Nieves, cuya voz curtida se quebró en el momento de agradecer esta distinción de Hijo Predilecto de su isla natal.
Un agradecimiento que singularizó todavía más en el reconocimiento a la fundación CESICA – Proyecto Hombre, que puso en marcha hace 27 años y que ha ayudado a miles de canarios (alrededor de 700 palmeros) a salir del mundo de las drogas.
Una iniciativa que nació desde el contacto con la realidad que vivió como párroco, donde el problema de la droga asomaba con toda su virulencia en la década de los ochenta del siglo pasado, cuando era la principal preocupación de las familias españolas, como ponían de manifiesto los estudios sociológicos de la época.
Una realidad que no ha dejado de estar presente en la sociedad y que se ha ido transformado con el paso del tiempo, lo que ha obligado también a un proceso de continua adaptación de Proyecto Hombre para su prevención y combate.
El presidente del Cabildo, Anselmo Pestana, hizo un repaso por la trayectoria de este fuencalentero, cuyo objetivo en Proyecto Hombre es “acoger, acompañar e integrar en la sociedad a las personas”. “Una iniciativa que ha salvado miles de vidas, rehecho familias y devuelto la esperanza y el futuro a quien había sido despojado de él”, destacó.




