microalgas en canarias

Greenpeace apunta a las aguas residuales

Los ecologistas creen que evidencias en otras zonas del mundo aconsejan no descartar que las aguas residuales influyen en el ‘bloom’ de microalgas; estudios científicos en el extranjero van en esa línea
FOTO: DAVID SANZ

La organización ecologista Greenpeace, a través de su portavoz sobre costas, Pilar Marcos, se ha alineado con quienes sostienen que no solo el cambio climático ha creado las condiciones para la proliferación en Canarias de la cianobacteria Trichodesmium erythraeum, en forma de manchas marrones en el litoral, sino también los vertidos de aguas residuales al mar sin el tratamiento que exige la normativa europea.

Marcos, que es bióloga marina, constató que existen evidencias en otros lugares del mundo sobre la relación entre la proliferación de cianobacterias y microalgas y la mala gestión de las aguas residuales urbanas e industriales, por lo que lamentó que “se intente esconder este problema en lugar de adoptar las medidas” necesarias para una correcta depuración. “No es defendible que estos blooms [como denominan los científicos la floración masiva de estos microorganismos] solo puedan relacionarse con el cambio climático, pues sí existe una relación constatada y evidenciada en otros puntos, por lo que el Gobierno de Canarias debería al menos hacer un estudio que demuestre que en este caso que afecta a las Islas no es así”, manifestó la portavoz de Greenpeace.

Al grupo ecologista no se le pasa por alto el problema que en algunas costas de Canarias existe con las aguas residuales. Los propios datos del Gobierno canario así lo indicaban en el último censo disponible, 2008: 374 puntos de vertido al mar sin autorización, el 74% del total.

Desde una perspectiva científica, Marcos expuso que no basta con afirmar que el Trichodesmium erythraeum fija el nitrógeno del aire para zanjar esta controversia, pues sostiene que “la forma de captar nutrientes de bacterias y cianobacterias es adaptativa, según el ciclo de vida, y si está en un ambiente rico en nitrógeno, la bacteria se adapta a esa nutrición”.

A su juicio, se debe aprovechar el debate social que ha suscitado este bloom de cianobacterias para que “los políticos y la población” canarios se conciencien de que se debe por fin afrontar el problema. “Es necesario aumentar el conocimiento sobre lo que supone a la larga verter sin tratar las aguas residuales al océano, y también debe haber responsabilidad política, porque la fuente mayoritaria de ingresos en Canarias es el turismo”.

Los ciudadanos han conocido en las últimas semanas dos interpretaciones científicas sobre estas cianobacterias, expresadas por biólogos, químicos y oceanógrafos. El Gobierno canario y el Cabildo de Tenerife, apoyándose en expertos del Banco Español de Algas y de ambas universidades, y en sus propios técnicos, achacan el fenómeno exclusivamente al cambio climático y factores meteorológicos (aumento de la temperatura oceánica, mar en calma, escaso viento y calima que ha traído hierro).

Pero han surgido voces y estudios que no coinciden con la línea oficial, incluyendo la del subdelegado del Gobierno, Guillermo Díaz Guerra, cuya hipótesis es la de que ha influido también la abundancia de nutrientes por el constante derrame de aguas residuales sin tratar. DIARIO DE AVISOS publicó el pasado domingo que un estudio realizado en el Mediterráneo israelí llegó a la conclusiones de que un bloom de la misma cianobacteria presente en Canarias, Trichodesmium, lo desencadenaron vertidos de aguas residuales sin depurar. Así lo defienden en la revista Nature, una de las más prestigiosas del mundo en ciencia, los investigadores israelíes Eyal Rahav, perteneciente al Instituto de Oceanografía de Israel, y Edo Bar-Zeev, del Instituto Zuckerberg para la Investigación del Agua, adscrito a la Universidad Ben-Gurión. En esa línea, aplicada a Canarias, se posiciona el durante 15 años profesor de Contaminación Marina de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Jesús Cisneros, quien ve “innegable” la relación entre vertidos y estas cianobacterias.

En otros lugares del mundo hay trabajos científicos que van en esa dirección. En Costa Rica, los investigadores de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional Emilia Calvo Vargas, Karen Berrocal y Jorge Boza, señalan, en su artículo Floraciones algales nocivas durante el periodo 2008-2010 en el Golfo de Nicoya, y publicado en la revista Revmar, que la descarga de aguas residuales “podría estar favoreciendo” la proliferación de estos microorganismos. En otro estudio, titulado Patrones de distribución en alta mar de la cianobacteria Trichodesmium y bacterioplancton asociados en la costa atlántica meridional (Paraná, Brasil), aparecido en Brazilian Archives of Biology and Technology, sus autores, Adriana Siqueira, Hedda Elisabeth Kolm y Frederico Pereira, de la Universidad Federal de Paraná, sostienen que estas floraciones “suelen asociarse con la eutrofización causada por la descarga de aguas residuales domésticas no tratadas y, por lo tanto, se producen principalmente en los estuarios y aguas costeras”, aunque admiten, sin embargo, que “la complejidad” de este proceso “hace que algunos autores vean las fuentes de nutrientes antropogénicas como factores desencadenantes secundarios”.

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