El Cabildo encarga a la ULL estudiar el efecto de los pozos negros en el subsuelo

El consejero de Aguas del Cabildo tinerfeño, Manuel Martínez. Fran Pallero

El Cabildo de Tenerife ha encargado a la Universidad de La Laguna (ULL) la elaboración de un estudio para conocer cómo es el proceso de filtración de las aguas residuales en el subsuelo de la Isla, procedentes, en la gran mayoría, de pozos negros. Al igual que se está trabajando en controlar y resolver los vertidos sin depurar en el mar, también se quiere analizar la situación de aquellas aguas que se filtran al subsuelo, y confirmar, como así muestran las informaciones que se manejan por parte del Consejo Insular de Aguas de Tenerife (Ciatf), que este proceso no ha afectado al acuífero de la Isla.

Así lo adelantó a DIARIO DE AVISOS el consejero insular de Aguas, Manuel Martínez, quien aclaró que, periódicamente, se llevan a cabo análisis del acuífero, los cuales muestran que este no presenta daños debido a los vertidos residuales. No obstante, insistió en que con este estudio, que prevé elaborar la Universidad, se quiere obtener más información, para conocer al detalle el proceso del agua en estos sistemas y ver cuales son los efectos en el terreno.

Las actividades de investigación, que están principalmente relacionadas con las características autodepurativas de los terrenos volcánicos en la Isla, se están llevando a cabo en colaboración con departamentos de la ULL relacionados con la edafología, geología y química. De hecho, ya se han celebrado algunas reuniones y, entre otros aspectos, se está intentando simular para este estudio la construcción de un pozo de 400 metros de profundidad en un laboratorio, para así conocer el comportamiento del filtrado de este agua de una manera más certera. De momento, se están desarrollando los trabajos previos y se estima que, una vez definida esta parte de la investigación, se pueda suscribir un convenio entre ambas administraciones, recalcó Martínez.

El objetivo de la investigación es profundizar aún más en el nivel de protección medioambiental conseguido a través de los Sistemas Individuales de Saneamiento (IAS). En concreto, se pretende llegar a definir un patrón de comportamiento del agua previamente tratada en los IAS, una vez infiltrada en una serie de terrenos o columnas litológicas que sean representativas de cada zona de Tenerife.

El consejero resaltó que la finalidad es llevar a la simulación el comportamiento del subsuelo ante la realidad de los vertidos residuales, y ver qué nivel de depuración tiene este tipo de terrenos, ya que el suelo volcánico tiene cierto efecto de depuración. “Sabemos que estos sistemas no están perjudicando al acuífero, pero queremos conocer cuál es el comportamiento para defender este sistema como mecanismo de depuración, ya que no se ha demostrado científicamente hasta ahora su viabilidad”, añadió.

En cuanto al número de pozos negros que se hallan en la Isla, el consejero no supo precisar una cifra, debido a que el Consejo Insular de Aguas de Tenerife solo tiene la competencia de controlar los que superan un vertido anual de 200 metros cúbicos, ya que por debajo de ese umbral es responsabilidad municipal. No obstante, aclaró que los controles por el organismo insular se empezaron a llevar a cabo a partir del año 1996, con la creación de este ente, “y previamente no se pedía ningún informe”.

En los últimos meses ha saltado la polémica por el déficit de depuración en Canarias, sobre todo, de aquellas aguas que terminan en el mar. Ahora, este estudio permitirá avanzar sobre el porcentaje que llega al subsuelo, ya que se trata, también, de una cantidad importante.

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