POLÍTICA

Carlos Trias Pintó: “El discurso populista está descosiendo la Unión Europea; la desconfianza se lo pone en bandeja”

Especializado en la protección de los consumidores en los mercados financieros y experto en economía social y en nuevos modelos de desarrollo, acaba de visitar Canarias para participar en la iniciativa Sharing Islands

Carlos Trias Pintó
Carlos Trias Pintó, consejero del Comité Económico y Social Europeo. / Fran Pallero

Especializado en la protección de los consumidores en los mercados financieros y experto en economía social y en nuevos modelos de desarrollo, Carlos Trias Pintó (54 años) ocupa el puesto de consejero en el Comité Económico y Social Europeo (CESE), un organismo que tiene la misión de recoger las inquietudes de la sociedad civil y trasladarlas a las instituciones comunitarias. Acaba de visitar Canarias para participar en la iniciativa Sharing Islands, que ha reunido en La Laguna y Gran Canaria a destacados expertos internacionales para debatir, entre otras propuestas, los retos de la economía colaborativa y los nuevos mecanismos de participación ciudadana.

-La economía colaborativa es un término que de un tiempo a esta parte hemos incorporado a nuestra vida cotidiana. ¿Qué futuro le augura?

“Mucho, porque hay dos elementos que facilitan este nuevo escenario: un nuevo espíritu de la sociedad, que ha entendido que el planeta tiene unos recursos limitados, y un menor poder adquisitivo de los jóvenes, que no van a ganar lo que ganábamos nosotros. La fórmula de compartir también es abaratar”.

-Este fin de semana el G20 se reunió en Buenos Aires en un clima de tensión, aunque se aprobó una declaración de mínimos. ¿Qué importancia le da a este foro y cuántos de sus acuerdos acabarán plasmándose?

“El G20 hoy por hoy es el espacio mundial de gobernanza, aunque afortunadamente la brújula es la agenda 2030 y los objetivos de desarrollo sostenible. Ahora, el reto es que se establezcan unos planes de acción conjuntos. Lo que deben hacer las instituciones es vigilar la implementación de los acuerdos del G20, que son siempre generales”.

-En ese encuentro, Xi Jimping y Donald Trump acordaron no imponer nuevos aranceles desde el 1 de enero. ¿Qué espera de la relación comercial entre el gigante asiático y Estados Unidos, tras esta tregua?

“Hasta ahora, la política de Estados Unidos que ha propiciado el presidente Donald Trump es cortoplacista, le puede dar réditos inmediatos, pero en el futuro supondrá una pérdida de hegemonía frente a China, que es un país que está cultivando el multilateralismo, algo en lo que tiene mucho que ver la ruta de la seda. No son buenas noticias porque está fragmentando aún más el proyecto común europeo. La política de China es muy inteligente, su estrategia es una avanzadilla hacia lo que quieren que sea el nuevo mapa de gobernanza”.

-Globalización versus proteccionismo. ¿Está la UE preparada para un choque de trenes entre China y Estados Unidos?

“La UE tiene que recuperar su capacidad de liderazgo. Lo ha fortalecido en sostenibilidad, pero la implementación de políticas activas está limitada por la actitud de muchos estados miembros, que anteponen sus intereses individuales. Es una situación de frustración para los europeos”.

-El brexit a la vuelta de la esquina, Italia planta cara a Bruselas, el problema de los inmigrantes y refugiados, los populismos emergentes… ¿Es el peor momento en decenios de la Unión Europea?

“Sin duda alguna. Las actitudes egoístas de quienes anteponen los intereses nacionales a los colectivos es lo que está creando esta división. Asistimos a la llegada de inmigrantes y refugiados, mayoritariamente a Italia y Grecia. Italia, en ese sentido, ha sido muy solidaria y los demás países no han cumplido con su cuota de acogimiento. Eso genera mucha tensión y desconfianza, lo cual pone en bandeja el discurso populista, que está descosiendo la UE. Hoy por hoy, la contribución al PIB mundial de la UE no se corresponde con su capacidad de influencia en el G20”.

-Italia no es cualquier país…

“Es uno de los socios fundadores y bastiones en la construcción de la UE. Es un caso que genera una gran preocupación”.

-En pleno proceso de desconexión, ¿el brexit será tan fiero como lo pintan?

“El brexit es un auténtico desastre, porque cuestiona avances indiscutibles como la fronteras entre las dos Irlandas, después de ser el proceso de paz más exitoso de los últimos tiempos. De repente se plantea una frontera, lo cual es un retroceso inaceptable. Se ha buscado una fórmula para invisibilizarla, pero es un paso atrás. El brexit se basa en “lo que nos cuesta estar en la Unión Europea” y en que “la UE nos roba”, ese discurso populista, cuando al final es todo lo contrario. Los efectos negativos de estar fuera serán muy superiores a la cuota que pagan”.

-Se cumplen 10 años desde que estallara la crisis económica, en la que tuvo mucho que ver la barra libre de los bancos en la concesión de préstamos. Los indicadores apuntan a un crecimiento económico más ralentizado. ¿Se está gestando otra recesión?

“Hay una recuperación en la concesión de créditos y existe un desequilibrio, de nuevo, hacia el sector inmobiliario, creándose una pequeña burbuja en lugares específicos, lo cual va a generar tensión. Toda esta expansión crediticia viene de la mano de algunos indicadores que ponen de manifiesto la vulnerabilidad del sistema financiero. La volatilidad de los valores bursátiles está a los mismos niveles que en 2008 y la deuda ha aumentado de una manera muy importante. Además, ha habido un desplazamiento de la deuda desde lo privado a lo público, con lo cual la capacidad de maniobra de las administraciones está muy condicionada. Ahora mismo estamos en un momento frágil, de mucha tensión, donde es difícil establecer escenarios. Hay que tener mucho cuidado con esos elementos de riesgo como la deuda, la volatilidad de los mercados y la creciente distancia entre la economía real y la economía financiera”.

-Y en ese contexto, ¿qué papel jugarán las criptomonedas (dinero virtual)?

“En Japón es un elemento que se ha integrado perfectamente en el ecosistema financiero. La criptomoneda no está regulada y esa opacidad ha hecho que el bitcoin haya financiado campañas y haya servido de vehículo de fraude fiscal. Puede ocurrir en el futuro que Italia cree su criptomoneda, ese es un riesgo latente. Hay que recordar que la devaluación de las economías del sur de la zona euro mantuvo la moneda estable y eso benefició a Alemania. Ahí es donde se mueve el populismo estupendamente. No hay peor política para el desarrollo del bienestar de una sociedad que estrechar las clases medias. Cuando eso ocurre se generan reacciones antisistema y se fortalecen los populismos por la derecha y por la izquierda”.

-La imagen de la banca a ojos de los ciudadanos se ha deteriorado aún más después de ganar el pulso del impuesto de las hipotecas en el Tribunal Supremo. ¿Los bancos son los que mandan?

“Creo que es una banalización que incita más a la reacción compulsiva que a la reflexión. Siento matizar las posiciones de mis representados, las asociaciones de consumidores, que se han expresado abiertamente en contra de la banca. Apoyo el real decreto que establece que el pago corresponde a la banca, pero lo que no se puede hacer es generar inseguridad jurídica trasladando un impuesto a la parte contraria y además con carácter retroactivo. ¿Nos conviene enfrentar a la banca con el consumidor? No, entre otras cosas porque el sistema europeo está muy bancarizado. ¿Quién apuesta por tener su dinero en un agente no financiero? Muy poca gente, porque además no está regulado. Para empezar habrá que ver si cubre el fondo de garantía de depósito de 100.000 euros. No nos interesa que el sistema bancario se vaya al carajo. Hay que modularlo, pero no machacarlo”.

-Los bancos ya no dan intereses por depósitos de ahorro y ofrecen fondos de inversión de mayor o menor riesgo. ¿Qué recomienda hacer con el dinero a los ahorradores? ¿Dónde invertir?

“Tener un dinero con nivel de riesgo cero no genera rentabilidad. En el actual escenario yo apostaría por reserva de liquidez, es decir, no meter el dinero en inversiones, porque lleva aparejado un riesgo. Mantener una parte de liquidez es clave. Que no se le ocurra a nadie meter en bolsa o en un fondo de inversión algo que pueda precisar a corto plazo. Si es un ahorro con vocación de mantenerlo a largo plazo y de obtener réditos futuros sí recomendaría hacerlo, porque hay inversiones a un cierto tiempo que tendrán un recorrido positivo. Hay que superar la cultura cortoplacista. También aconsejaría las inversiones en infraestructuras medioambientales, como molinos de viento, y en salud. La población envejece y ahí hay un nicho de mercado vinculado a los cuidados. Ese escenario que va venir ya tiene alguna presencia en los campos de la salud, como la biotecnología, con avances constantes, donde yo particularmente recomendaría invertir”.

-¿Qué análisis hace del debate abierto sobre el futuro de las pensiones?

“Los planes de pensiones tendrían que ser la savia para poder nutrir los objetivos de inversión y ahí las políticas públicas tendrían que facilitar una garantía de rentabilidad positiva. Pero hay que poner sobre la mesa que la activación de planes privados libera la aportación pública. No son compartimentos estancos. Los planes privados de pensiones, salvo excepciones, son un desastre, porque dan rendimientos negativos, disminuyen el patrimonio, y eso es lo que hay que revertir. Hay que conectar las políticas públicas con el sistema financiero. Ese es el desafío actual”.