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El infierno en el que vivía Romina: “Ya la siguiente no creo que lo cuente, estoy golpeada por todas partes”

“No pude caminar. Estoy golpeada por todos lados. Éste casi me mata. Ya la siguiente no creo que lo cuente. Si voy al médico será peor. Yo creo que esta vez tengo que poner fin a esto"
Mensajes de Romina enviados por WhatsApp. / TELECINCO

“No pude caminar. Estoy golpeada por todos lados. Éste casi me mata. Ya la siguiente no creo que lo cuente. Si voy al médico será peor. Yo creo que esta vez tengo que poner fin a esto”. Estos eran los mensajes que Romina Celeste Núñez escribía por WhatsApp a una amiga el 29 de diciembre, confesiones que hoy nos ayudan a comprender el que probablemente fuera el peor infierno en el que se pueda vivir: recibiendo palizas de la persona amada, su marido, Raúl D.C.

Estos mensajes se han hecho públicos hoy gracias a las labores de investigación realizadas por Telecinco. La cadena también señala que la joven paraguaya asistió ese mismo día, 29 de diciembre, a un centro de salud, pero que no esperó a que la atendieran por miedo, en cambio, se fue sin ser observada por un médico y menos sin poner la denuncia.

En un vídeo al que Telecinco pudo tener acceso, un día antes de la boda cuando están arreglando el papeleo, él le pregunta si está contenta y Romina no responde, gira la cabeza con la mirada gacha, a lo que él dice “yo estoy muy contento”. Además el madrileño bromea con la madre de la chica por télefono diciendo que a la joven “le ha salido un genio” y tiene el cielo ganado con “aguantarla”. La boda se celebró en el Juzgado de Paz de Teguise.

Además, el supuesto agresor confirmaba a Lancelotdigital.com que Romina tenía por costumbre marcharse de la casa durante hasta un mes, pero lo cierto es que la joven solo se iba del hogar conyugal cuando era maltratada por su esposo. Esta situación fue aprovechada en sus declaraciones para justificar por qué no puso la denuncia de la desaparición de la chica sino una semana más tarde.

A día de hoy, Raúl es el único detenido como responsable de la desaparición de Romina.  El acusado ingresó esete miércoles en prisión con cargos de homicidio o asesinato y malos tratos habituales a su esposa por orden del Juzgado de Instrucción número 1 de Arrecife, el competente en delitos de violencia machista en la isla de Lanzarote. Sin embargo, el sospechoso mantiene que no mató a su mujer, sino que se la encontró muerta al regresar a casa de madrugada en Año Nuevo, que se asustó y que decidió que lo mejor para él era desprenderse del cadáver. Primero intentó quemar el cuerpo en el jardín y luego lo arrojó al Atlántico en varios puntos de la costa.

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