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“Es profundamente cínico que los que ganan 15.000 euros al día digan que un salario mínimo de 900 euros es insoportable para el país”

Alberto Rodríguez carga en su mochila ser un icono de la revolución que supuso para la clase política española actual el final del bipartidismo y sus consecuencias en el órgano de representación de la soberanía popular
Alberto Rodríguez Podemos

-¿Cómo lleva ser más conocido a nivel estatal que muchos de los ministros y ministras?
“Soy consciente de eso todos los días. Para bien o para mal. Políticamente es una herramienta potente, porque te permite difundir el mensaje de tal manera que llega a mucha gente a la que la política generalmente no llega. Estoy orgulloso de eso. Pero esa es la parte política”.

-¿Y en la personal?
“Es algo que no se lo deseo a nadie. Porque una de las cosas más importantes y bonitas que tenemos las personas es la privacidad, y yo ya no la tengo. No me lamento, decidí entrar en esto voluntariamente. La realidad me ha llevado hasta aquí, con las intervenciones en el Congreso, la famosa foto de la llegada y demás. Por el trabajo realizado, he podido mantener ese nivel de difusión”.

-Quiera o no, es un símbolo de la actualización del Congreso al representar su apertura hacia un sector de la sociedad que no se veía representado por tanto señor con traje y corbata.
“Nosotros lo dijimos en su día, y quizás sonaba soberbio, pero el tiempo nos ha dado la razón. La irrupción de Podemos significó que la política institucional cambiase para siempre, y la prueba son las previsiones electorales para las urnas de este año. Este país vive tres grandes crisis. La territorial, como es sabido; la social, con la situación por la que atraviesa una parte importante de la sociedad, y la institucional, que se resume con aquel grito mítico del 15-M que decía No nos representan. Por el desapego de la población, que no veía representados sus intereses durante el bipartidismo, que ha saltado por los aires y que nunca volverá a este país”.

-Cierto es que buena parte del mérito es de Podemos.
“Creo que es honesto reconocerlo. En menor parte, también llegó Ciudadanos, que se sumó a una ola que no fue provocada por Podemos, sino por las movilizaciones de muchas asociaciones ciudadanas en el 15-M. Está claro que ahora el Congreso representa mucho más a la sociedad española”.

-Es sabido que se presenta a las elecciones del 28 de abril, como se ha refrendado en las primarias de su partido a nivel estatal, donde quedó tercero. Solo por detrás de Irene Montero y Pablo Iglesias…
“Efectivamente. Ha sido un acierto de mi partido, que con valentía política hicimos una lectura de la situación y concluimos que si no había Presupuestos, se adelantarían las elecciones, como ha ocurrido. Ante ese escenario, decidimos convocar las primarias en diciembre pasado. En mi caso, reconozco que me lo pensé por lo que hablábamos antes, pero el trabajo político realizado debe tener una continuación y, para mucha gente, somos una garantía de derechos. No sé cuánto, ya se verá en las urnas, pero entiendo que merece la pena seguir”.

-¿Es partidario de las confluencias por principio?
“Siempre que sean con un acuerdo programático, sí. También está la composición de los equipos, las marcas electorales y demás, pero tampoco hay que dramatizar. Mire las fuerzas conservadoras, que ahora no van juntas y obtienen resultados. Las confluencias me parecen buenas herramientas, pero eso es lo que son”.

-Su partido acaba de pasar por una crisis interna notable con el caso de Íñigo Errejón. ¿Cómo la ha vivido desde su cargo en la dirección estatal de Podemos? ¿Fue inevitable?
“Sí. La realidad ha demostrado que era inevitable. Fue duro y triste, pero nosotros, internamente, no le damos la importancia, porque creemos que no la tiene, que se le da desde fuera, mediáticamente. Es duro y triste que un compañero decida tomar otro camino y montar otro partido. Es legítimo democráticamente, pero, claro, esas cosas cuanto antes se sepan, mejor”.

-¿Cómo está Podemos hoy, tras estos años tan vertiginosos en la política española?
“Aunque hay gente que no se lo crea, Podemos hoy está en un momento bastante dulce. Políticamente, hoy tenemos la mayor influencia de nuestra historia. Venimos del desierto, de dos años largos de Gobierno del Partido Popular en los que todo nuestro ingente trabajo parlamentario (somos el grupo que más iniciativas presentó en toda la legislatura) acababa en una gaveta en su inmensa mayoría, dado que el PP, con la ayuda de Ciudadanos, vetó constantemente nuestras propuestas. El impulso que supuso la moción de censura, cuando nos decían que los números no daban, pero tuvimos la valentía de apoyarla, cambió todo. Porque la censura tiene su semilla en las movilizaciones de las mujeres y de los pensionistas, más importantes en ese sentido que la sentencia de la Gürtel. Eso posibilitó la llegada de Pedro Sánchez y, a pesar de que no estamos en el Gobierno porque el PSOE decidió, de forma irresponsable como se ha visto, gobernar en solitario, Podemos vive ahora un momento de gran influencia política”.

-¿En qué se traduce esa influencia de Podemos?
“En la posibilidad que hemos tenido de conseguir cambios reales para la vida de la gente: sin nosotros no se hubiera conseguido que el salario mínimo subiera en nuestro país a 900 euros, y que 110.000 canarios y canarias se beneficien de eso. Eso es algo tangible, para eso sirve que Podemos esté en las instituciones”.

-¿Ese es el objetivo de Podemos? ¿Se presentan para ganar o les vale seguir con el mismo escenario?
“Nosotros somos realistas, y el que no lo es está mintiendo a la gente. Ninguna fuerza política va a sacar mayoría absoluta en este país. Y difícilmente ninguna fuerza política tendrá una mayoría suficiente como para gobernar en solitario. Según las encuestas, con seis millones de votos se van a ganar las próximas elecciones, y nosotros y nosotras sacamos en diciembre de 2015 y en el 26-J de 2016 cinco millones de votos. Por lo tanto, se puede decir que estamos en la pomada, y por supuestísimo podemos decir que salimos a ganar las elecciones. Y lo hacemos incluso con más fuerza que en las dos anteriores elecciones, porque se ha demostrado durante estos años que, cuando Podemos capitanea el cambio y es el Partido Socialista el que está en posiciones subalternas, la política afecta mucho más a la vida cotidiana de la gente. Mientras, el PSOE, cuando gana y tiene posibilidad de cerrar pactos diferentes, lo hace”.

 

-Citaba antes la subida del salario mínimo. ¿Qué responde a las criticas?
“Hay mucho cinismo en esto. Es profundamente cínico que, desde la élite económica de este país, unos señores que ganan 15.000 euros al día, se diga que cobrar 900 euros al mes es insostenible e insoportable para la economía del país. Estamos en una de las mayores potencias económicas del mundo, un país con un enorme potencial y un mercado interior potente, con alto nivel de formación de la población. Y hablo de todo el país, pero también en concreto de Canarias. Nosotros no tenemos por qué competir en bajos salarios ni en baja fiscalidad, porque tenemos potencial para que la economía se dinamice, haciendo que la gente trabajadora tenga mayor capacidad de consumo y más poder adquisitivo. Y así se crea empleo para la gente trabajadora, porque de nada nos vale una minoría que tenga mucho dinero y después no lo ponga en la rueda de la economía”.

-Justo lo contrario de lo que dicen sus críticos.
“El empleo no se puede concebir como un fin en sí mismo. Es un medio para conseguir vivir dignamente. Antiguamente, tener un empleo te aseguraba, mal que bien, tener una vivienda digna, que tus hijos pudieran estudiar, una pensión para cuando te jubilaras, capacidad para poder acceder al arte y la cultura… Ahora, esos que se vanaglorian de haber creado empleo han conseguido que tener en un empleo ya no sea sinónimo de poder llegar a fin de mes y tener una vida digna. Lo que tenemos es una de las tasas de temporalidad más altas de Europa y tres millones de horas extras que no se pagan”.

-¿Qué espera de las elecciones canarias de mayo?
“Es hora de que caiga el régimen de Coalición Canaria. Llevan gobernando desde 1993, han gestionado ingentes recursos en una comunidad autónoma que es la gallina de los huevos de oro porque es una potencia turística a nivel mundial. Pero la foto que han dejado es una Canarias con una tasa de desempleo cercana al 20%, unos servicios públicos solo comparables con los de países en vías de desarrollo y con una corrupción galopante por esa forma de hacer política basada en el clientelismo, el enchufismo y el amiguismo. Este es el gran legado de Coalición”.

-¿Afectará la imputación del presidente Clavijo?
“Es la guinda de CC. Pone tres evidencias sobre la mesa: lo poco que sigue importando Canarias en el Estado cuando no es noticia nacional la imputación de su presidente, la poca salud democrática de los medios en las Islas salvo honrosas excepciones y, por último, la degradación institucional, donde no pasa nada cuando tendría que haber un terremoto”.

-¿Le llama la atención haber sido noticia por hablar bien públicamente de un diputado del PP [en diciembre despidió con elogios al diputado del PP Alfonso Candón]?
“Por supuesto, pero lo entiendo. Es el fruto de que existan partidos a los que les interesa propiciar el conflicto y la crispación política. Lo hacen con el conflicto catalán, pero también con otros asuntos”.

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