ECONOMÍA

Carlos Gómez Sirvent: “Reconforta ver que quien se quedó sin nada al quebrar el promotor recupera hoy su dinero”

Abogado especializado en reclamaciones bancarias

Carlos Gómez Sirvent. Sergio Méndez
Carlos Gómez Sirvent. Sergio Méndez

Tras más de 10 años colaborando con DIARIO DE AVISOS sobre casos de reclamaciones bancarias, es tiempo de hacer balance con el abogado tinerfeño especializado en este tipo de casos Carlos Gómez (Sirvent&Granados), dado que, en la actualidad, siguen sucediéndose las resoluciones judiciales en favor de miles y miles de consumidores canarios, no digamos ya en el conjunto de España.

-Lo primero es preguntarle por los juzgados especializados, que en el caso tinerfeño está en La Laguna. ¿Siguen colapsados?

“Evidentemente, el juzgado está colapsado porque la organización que se dio a este tipo de asuntos no es, creo yo, la más adecuada. Pero, aún así, está sacando adelante su trabajo con profesionalidad, a pesar de las limitaciones por los medios con los que cuenta. Hay que elogiar a los trabajadores de dicho juzgado, porque su desempeño es impecable”.

-Existen casos evidentes, como por ejemplo las cláusulas suelo, en los que hay bancos que prolongan el proceso en lo posible, a pesar de que en el 99% de los casos se le da la razón a los consumidores. ¿No ocurre así con algunas entidades financieras?

“Es verdad que algunas entidades llegan hasta el final a pesar de que saben perfectamente que perderán. Por el contrario, hay una entidad que siempre se pone en contacto con nosotros y, normalmente, se llega a un acuerdo antes de presentar la demanda, como es Cajasiete”.

-Desde hace un decenio informamos sobre este tipo de reclamaciones bancarias. ¿Seguimos pagando esta factura de la crisis?

“Todo lo que ha pasado con los swaps, las preferentes y demás se fraguó antes de la crisis. Cuando la economía estaba en alza fue cuando se vendió este tipo de productos por parte de la banca, con las cláusulas abusivas y similares. Fue entonces cuando la gente firmó hipotecas por encima incluso del valor del inmueble que pretendía comprar, o cuando se financió a promotores inmobiliarios que, como se comprobó después, no podían hacer frente a esos compromisos. Cuando esa burbuja insostenible reventó, llegó la crisis”.

-Pero no todos estos casos vienen de la bonanza. Cuando se quedaron sin financiación interbancaria, al inicio de la crisis, los bancos recurrieron a sus clientes de toda la vida para conseguir liquidez.

“Así es. Las alegrías que describíamos antes fueron durante la bonanza, la primera fase, por llamarlo así. Luego llegó esa segunda fase, cuando los bancos se quedan sin financiación y recurren a las preferentes y similares, como usted decía, pero también a salidas a Bolsa como las de Bankia y el Popular, con los resultados que conoce. Los bancos pasaron de financiarse en el interbancario a hacerlo con sus clientes, a los que se les ofrecían rentabilidades muy altas”.

-Hasta que se acabó la fiesta y llegaron las resacas, claro.

“Y la gente descubrió lo que le habían vendido, sí, que sería la tercera fase de esta historia. Es cuando te enteras, por ejemplo, que te habían engañado con las cuentas de Bankia o del Popular, y resulta que tus acciones no valen nada”.

-¿Y ahora?

“Los entes encargados de evitar que esto sucediera no hicieron su función, está claro. Y estamos aprendiendo de ello, con nuevas funciones para el Banco de España o la Comisión Nacional del Mercado de Valores, o con la transposición de normativa europea para mayor defensa de los derechos de los consumidores… Todo ello para que, entre otras cosas, la gente sepa qué está firmando con su hipoteca. Al fin y al cabo, las hipotecas suelen durar más que los matrimonios, nos guste más o menos”.

-Ha ganado todo tipo de casos como estos. ¿Cuáles son los que más satisfacción personal le han causado?

“Más que algún caso en concreto, me resulta especialmente reconfortante ver ahora cómo la gente que había comprado su vivienda en plano o en obras, y que había entregado unas cantidades para ello y se vio sin nada al quebrar el promotor con las crisis, recobra ahora un dinero que había dado por perdido”.