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Txus Vidorreta: “Mi relación con la plantilla era buena, pero yo velo por los intereses del club”

Afronta con naturalidad un cambio de ciclo en el CB Canarias y, lejos de evitarlas, reflexiona en cada una de las cuestiones que están en boca de todos los últimos días. Txus Vidorreta da un paso al frente y habla, sin tapujos, de una nueva era deportiva en una entidad acostumbrada a renovarse cada verano. Pero no tanto como este.
Txus Vidorreta, en la sala VIP del Santiago Martin| FRAN PALLERO
Txus Vidorreta, en la sala VIP del Santiago Martin| FRAN PALLERO
Txus Vidorreta, en la sala VIP del Santiago Martin| FRAN PALLERO

Afronta con naturalidad un cambio de ciclo en el CB Canarias y, lejos de evitarlas, reflexiona en cada una de las cuestiones que están en boca de todos los últimos días. Txus Vidorreta da un paso al frente y habla, sin tapujos, de una nueva era deportiva en una entidad acostumbrada a renovarse cada verano. Pero no tanto como este.

– ¿Vamos a vivir un fin de ciclo en el equipo?
“Está claro que es una situación de cambio de ciclo sobrevenida, como digo yo, no es un fin de ciclo, porque eso lo decides tú. Queríamos que hubiera una línea de continuidad, como ha sido en los últimos años y en todos mis equipos, pero será imposible porque muchos jugadores saldrán o ya se ha producido la salida. También creíamos que teníamos que tomar alguna decisión que modificara la estructura de la plantilla. Hemos tenido claro que no porque jugadores que queríamos que siguieran salieran teníamos que cambiar nuestra opinión con otros”.

– Eso que llamamos el entorno parece preocupado…
“Teníamos con contrato a Ferrán Bassas, a Javi Beirán o Tim Abromaitis y jugadores que terminaban como San Miguel o Iverson. Otros con dudas, pero teníamos nueve o diez jugadores que queríamos que siguieran y muchos van a salir. Debemos adaptarnos a esa renovación. Nosotros no podíamos estar saliendo a la palestra a explicar cada cosa sin saber qué podía pasar con los jugadores. Una vez lo hemos sabido empezamos a tomar las decisiones que dependen de nosotros. Las de otros no las podemos tomar”.

– La decisión de prescindir de Richotti es muy impopular, algo que también ha contribuido a enrarecer el ambiente…
“Sí, con cierta lógica. Siempre es impopular que un jugador que lleva nueve temporadas en un club salga, pero hay que plantearse que se le renovó cuando estaba lesionado, que cuando llegó como invitado a entrenar con la entidad nadie pensó que iba a estar nueve años y que en las últimas tres temporadas, por determinados aspectos, no ha podido jugar al mismo nivel que lo hizo, por ejemplo, cuando yo era también entrenador y dispuso de gran cantidad de minutos. Ha jugado 858 minutos los tres últimos cursos en Liga Endesa cuando jugó 850 solo en una conmigo. Nico está recuperado, a pleno rendimiento para jugar un partido a la semana, pero teníamos que tomar decisiones sin dejar de entender que es un buque insignia. Por eso, cuando se retire, que será dentro de muchos años, tendrá un lugar en este club”.

– Se habla de desbandada. ¿Ha habido mala relación entre plantilla y Vidorreta?
“En absoluto. ¿Hubo desbandada cuando se fueron Grigonis, Doornekamp y Bogris? ¿La hubo cuándo se fueron Ponitka y Tobey? Aquí son cuestiones, casi todas, económicas. Bassas se va a ganar el doble que aquí, Beirán estima que tiene que recoger lo que ha sembrado; es una cuestión económica pura y dura. ¿San Miguel? Es una cuestión sentimental, porque nuestra oferta era mejor, pero él ha explicado que quería jugar en su casa. ¿Tim Abromaitis? Se va a marchar a la Euroliga y el club va a recibir un buen dinero por su salida… Con todo ello llega el momento de tomar decisiones. La continuidad de Iverson está en el aire porque no sabemos cómo vamos a usar las dos plazas de extracomunitarios, por ejemplo. ¿Cómo va a haber mala relación conmigo si hemos estado muy por encima de lo que cualquiera pudiera haber esperado de este equipo, siendo semifinalistas de Copa, cayendo en la Final Four y no entrando en play-offs por una canasta después de empatar con Manresa en la clasificación. Soy un tío exigente, no me duele decir que si tengo que apretar, lo hago. Otra cosa es que al final de la temporada cada uno buscamos nuestros intereses. Yo los del club; los jugadores más los suyos personales, que es algo que admito, porque yo lo hice hace dos temporadas. Mi relación con la plantilla era buena. Yo defiendo al club también atendiendo a que, no nos olvidemos, en la segunda vuelta solo ganamos dos partidos”.

– ¿Hay demasiada ansiedad en el ambiente?
“No sé si la hay o no. Venimos de hacer una buena temporada, que podía haber sido extraordinaria, pero pinchamos las dos últimas semanas. En la segunda vuelta solo ganamos seis partidos, eso es algo que todos los que nos dedicamos a esto valoramos, porque seis por dos es doce, lo que supone que estaríamos luchando por mantener la categoría. Igual este es un cambio de ciclo sobrevenido pero que teníamos que llevar a cabo”.

– ¿Hubo más desgaste físico o mental?
“Depende. Hubo un momento físico tras las ventanas FIBA por las lesiones de Rodrigo y Javi, coincidiendo con dos remontadas en Champions ante dos buenos equipos, uno finalistas de la liga griega y otro outsider para llegar a la Final Four. A esa cita llegamos bien, pese a caer en la final, y ganando cuatro partidos en ACB que nos permitía acabar, incluso, entre los seis primeros. Entonces empezó a llegar todo ese cambio que nos ha sobrevenido, sobrevoló el equipo y creo que nos desenfocó. Ese desenfoque, sin ningún tipo de mala relación, nos hace pensar que, tal vez, este grupo de jugadores, habían tocado techo en el Canarias. A eso hay que sumar unas peticiones que son lícitas en lo económico, pero que nos parecían elevadas, más sentimientos de regresar a casa, más claúsulas de salida nos han obligado a acometer cambios que no considerábamos imprescindibles al término del curso. Ahora, en cada crisis hay una oportunidad y tenemos la opción de hacer un buen equipo pese a que cada curso es más difícil”.

– ¿Se cansa o acostumbra un jugador a ganar?
“Lo que sucede a veces es que hay un tipo de jugador muy acostumbrado a tener que ganar cada partido. Son los del Real Madrid, Barcelona o CSKA. Esos saben que no pueden perder porque si pierden hay problemas. Solo hay que verlo en el Barcelona de fútbol. Pese a ganar la liga, los jugadores están en un periodo de depresión, no de reflexión, con el entrenador en la picota. Hay jugadores que ya tienen el ADN competitivo de hacerlo al máximo o que tienen tanto talento que, sin competir al 100%, les sobra calidad para ganar incluso relajándose un poco. El baloncesto europeo estaba acostumbrado a tener jugadores que no estaban convocados por selecciones nacionales; ahora lo están, que solo jugaban un torneo al año; ahora dos porque con la BCL ya juegan 11 o 12 clubes torneos europeos… Como colectivo les puede resultar más complicado mantener en el tiempo esa mentalidad ganadora o, al no preparar de manera tan específica un partido, puede resultarles más difícil tener la frescura para decidir en el último segundo como los jugadores de Madrid o Barça porque están sobrados de calidad. A nosotros nos ha pasado factura eso a nivel de sostener la concentración y, sobre todo, lo notamos las dos últimas semanas en las que creo que, manteniendo el tono defensivo podríamos haber sido sextos. Para el club, seguramente, habría sido más sencillo acometer subidas salariales del 50% o del 100%”.

– ¿Es usted autocrítico?
“Todos los técnicos lo somos. Si no, sería imposible estar tantos años a este nivel, pero también somos optimistas, porque es vital. Todos reconocemos errores públicamente, yo lo he hecho más de una vez. Soy muy autocrítico, pero muy optimista”.

– ¿Y ambicioso?
“Mucho, pero me adapto. Este curso, con un discurso muy ambicioso rindió muy por encima de lo esperado, porque éramos un equipo con ciertas carencias que mientras estuvimos muy centrados y con el tono físico adecuado pudimos esconder. De ahí vino nuestra gran primera vuelta y la final de la Champions. Yo sí percibí que siendo ambiciosos los jugadores se lo creyeron, pero llegó un momento en el que, tal vez, rebosaron y yo me di cuenta. Entendí que acabaríamos mejor si, a nivel mental, rebajaba la exigencia. Creo que gracias a eso, tras un parón, reaparecimos, pero las dos últimas semanas fueron una decepción. Después de Unicaja hicimos un vídeo incidiendo en el tono defensivo, dando un toque muy light porque tuvimos una muy buena convivencia pero el equipo no respondió y el día de Fuenlabrada se vio que no estábamos preparados para encontrarnos un buen rival. Eso, con toda la capacidad de adaptación que tengo dentro de mi ambición, me decepcionó”.

– Tras la Copa y tras aquella imagen de usted implorando a los colegiados: ¿les pitan peor?
“Creo que lo ha visto todo el mundo”.

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