gran canaria

La “fría reacción” de Sira despertó las sospechas policiales en el crimen del bidón

La presunta asesina no mostró ninguna expresión al ver el cuerpo “putrefacto” del hombre con el que convivía
La presunta asesina de su pareja sentimental, junto al bidón donde se encontró el cadáver en una reconstrucción de los hechos. Canarias 7

La policía sospechó de la mujer que presuntamente tiró el cadáver de su pareja al mar en un contenedor tras causar su muerte en Gran Canaria ante la “reacción muy fría” que tuvo al ver fotos del cuerpo, en las que “se veía que estaba putrefacto”, pues “no mostró nada, le dio igual”, según aseguró el agente que dirigió la investigación del caso. Dicho agente, que declaró en la segunda jornada del juicio con jurado que se desarrolla en la capital de la Isla contra Sira M. Q. M., rebatió además la versión de la acusada de que la muerte del hombre con el que convivía fue accidental, posibilidad que descartó debido a que, al preguntarle cómo sabía lo que había ocurrido, “dijo que lo había llevado al aeropuerto” en una fecha posterior al hallazgo del cadáver.

Una mentira que se sumaba a otras que había dicho antes tanto a su propio novio como a la familia de este, que explicó que les había comentado que ella era guardia civil y que estaba embarazada de gemelos, sin que ni una cosa ni otra fueran verdad, destacó el policía. “No creíamos que la muerte fuera accidental”, porque “todos los familiares decían que estaban en Madrid con los gemelos”, y que les mandaba imágenes de los bebés que posteriormente se descubrió que “eran fotos sacadas de internet” usadas para fortalecer su engaño, insistió.

En cuanto a cómo se confirmó que el bidón con el cadáver había sido arrojado al mar por la mujer y una amiga suya que la ayudó, relató que fue posible gracias a “un tendero del barrio de La Isleta, que vio en las noticias que se había hallado un cuerpo y comentó que días antes una vecina del barrio le había venido a pedir una carretilla” para presuntamente “mover un bidón de una amiga, con un perro muerto en su interior”. Y añadió que esa misma persona compró una botella de lejía, algo que dijo que “le extrañó, porque fue dos días antes de que apareciese el cuerpo”, prosiguió el agente. El policía también mostró su desacuerdo respecto a lo narrado por la principal encausada sobre que el hombre murió porque les estaba pegando a ella y a su hijo, y que ella solo le empujó para defenderse y huir, sin darse cuenta de que se había hecho una herida mortal al caer porque se golpeó la cabeza con un escalón. Esta versión fue descartada, entre otras cosas, porque el cadáver “presentaba además tres puñaladas”.

El policía explicó además que la localización de Sira M. Q. M. y su detención se realizó en Asturias, fruto de un seguimiento de un equipo de investigación que también indagó “en su pasado”, averiguando así que había hecho engaños anteriores similares “y seguía siempre el mismo modus operandi”; a veces “se vestía de azafata, la dejaban en el aeropuerto, decía que estaba embarazada, siempre con la misma pauta”.

Otro testimonio que ha apuntado a la culpabilidad de Sira M. Q. M. ha sido el de un amigo de la víctima, que ha declarado que aquella “decía mucho una frase”, la de que “si ella tenía algún problema llamaba a papá Núñez, que con 100 euros le pagaba a los rumanos para que lo desaparecieran y lo tiraran a El Confital”, precisamente en la zona del litoral de Las Palmas de Gran Canaria donde fue arrojado el bidón con el cuerpo de su pareja.

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