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Tomás Padrón (AHI): “Canarias es una colonia económica y administrativa cada vez más, y su identidad está muriéndose lentamente”

Tomás Padrón; fundador de la Agrupación Herreña Independiente (AHI)
El histórico líder herreño ha sido testigo privilegiado de los últimos 40 años de Canarias. DA

Aunque está de plena actualidad por la crisis interna que se vive en la Agrupación Herreña Independiente (AHI), lo cierto es que se muestra reacio a airear las vicisitudes de un partido político que no solo aprecia por el hecho de tratarse de la figura central de su fundación, hace 40 años, sino que lo considera como una organización fundamental para seguir luchando por su isla, de siempre la más lejana y olvidada por el triple centralismo a la que se la somete tanto desde Madrid como desde las dos capitales canarias. Pero hablar con Tomás Padrón (El Pinar, 1945) permite conocer las impresiones que sobre la Canarias actual nos aporta un líder imprescindible del nacionalismo isleño. A más de uno le sorprenderá su sosegado pero implacable diagnóstico sobre por qué, tras los mejores años de bonanza económica en la historia del Archipiélago, se sufren en las Islas parámetros de miseria y pobreza similares a los tiempos en que imperaba en las mismas el caciquismo más atroz.

-Imposible hablar con usted y no preguntarle por los pésimos resultados electorales de su partido. Me imagino que se habrá llevado un disgusto, por mucho que ya no esté en la primera línea política.

“Los resultados de la Agrupación Herreña Independiente han sido en esta ocasión bastante malos en comparación con lo que han sido estos 40 años. Estamos muy preocupados en unir a todos los sectores del partido para reflotarlo y encontrarnos con la sociedad de la Isla”.

-Cabe suponer que será optimista, tras lo sucedido en estos días con el anuncio de dimisión de la actual presidenta, Belén Allende, de que ese reencuentro será posible y AHI volverá a ser un referente para la población herreña.

“Estoy convencido de que así será. AHI nació en una época totalmente diferente a la nuestra, en el año 79, con el objetivo de sacar a la Isla del rincón, de la esquina donde se encontraba, marginada por el Estado y por las llamadas islas capitalinas. Nuestro mensaje, poco a poco, fue calando en la sociedad herreña y hemos ido avanzando mucho, con dificultades y no siempre consiguiendo los objetivos que nos íbamos marcando. Pero sí que, con el paso del tiempo, fue calando en la sociedad herreña que AHI era su partido de referencia. Por lo tanto, estoy convencido de que, desde que volvamos a retomar el pulso al día a día, estaremos con la gente, y la gente con nosotros”.

-¿Cómo ve a la Canarias de hoy?

“La Canarias de hoy ha evolucionado mucho desde nuestra fundación, en 1979. En un primer momento, con un proceso de descentralización administrativa con la Ley de Cabildos, con la que los cabildos adquirieron competencias que nunca habían tenido. Pero sí observo que, en los últimos tiempos, se tiende a una recentralización camuflada, y el hecho de que las poblaciones sigan descorregidas, que tanto se nos achaca, que el 15% siga en las islas periféricas y el 85% en las dos grandes, significa que el equilibrio, pese al tiempo transcurrido, no se ha logrado. Los canarios de las islas periféricas siguen buscando el “paraíso”, entre comillas, en las islas mayores. La igualdad no se ha ido produciendo, y por eso volvemos a intentar abrirnos camino, pero la tendencia que hay, con supergobiernos de Canarias, nos lleva a una mayor centralización y a unos movimientos poblaciones desde las islas periféricas a las mayores, como también se están produciendo en el interior de las mayores desde las zonas rurales a las ciudades. No creo que sea nada bueno para el desarrollo armónico de las Islas”.

-¿Cómo valora que, apenas unos lustros después de las mejores etapas de bonanza económica de su historia, y que en la actualidad se baten récords de turismo, siguen registrándose unas cifras de pobreza y miseria tan altas?

“Canarias se ha ido asentando cada vez más como una colonia administrativa y económica, y está muriéndose lentamente la identidad del pueblo canario. La economía la tenemos a larga distancia. Nosotros, aquí, prestamos el servicio, pero quien mueve nuestros capitales está en Europa, en la Península, y nosotros no somos dueños de nuestra propia riqueza. Por eso vemos que, en las ratios económicas, las cosas aparecen mejor, pero eso no llega de forma equilibrada y clara a la sociedad canaria en general. Cada vez hay más desigualdad. Hoy mismo estaba leyendo [la entrevista tuvo lugar el pasado viernes] que un trabajador pobre en el mundo tarda tres siglos en cobrar una cantidad que los ricos del mundo ganan en pocos años. Este desequilibrio se está produciendo en nuestras islas”.

-¿Y qué propone para poner coto a tanta injusticia social como sufren hoy en día los canarios?

“En mi opinión, estamos a tiempo de desmarcarnos un poco, de tener más autonomía. Podemos apostar por las energías alternativas, por la desalación y por el reciclado, por las energías limpias, insisto, por aumentar nuestra soberanía alimentaria. Estamos importando cerca del 80 y del 90% de lo que consumimos. La mayor parte del capital de la industria turística es externo, y esos son los que controlan el dinero. Hay que ir a una industria turística, pública y privada, con el mayor capital canario posible. Tenemos que recuperar las escuelas rurales, y distribuir la formación profesional entre diversas islas, y seguir ampliando las autopistas marítimas y aéreas. También modificar la distribución del REF, y le pongo el ejemplo del REA, que en su gran mayoría beneficia a los productos de importación, y digo yo que podría utilizarse más para los productos locales. Hay que fomentar la producción local. Nuestro problema es que estamos sometidos a un control externo de nuestra economía que no nos deja producir, para así traerlo todo de fuera. Si seguimos así, Canarias, a la larga, será tan solo una colonia económica, o al menos ese es el camino que lleva”.

-Aprovecho que usted no andaba lejos cuando en Canarias se firmó el llamado Pacto de Hormigón [suscrito en 1991 entre el PSOE y las AIC, de la traición al mismo nació Coalición Canaria], y ahora tenemos el Pacto de las Flores. ¿Cómo lo ve?

“[Ríe] ¡Cómo son las cosas! Del hormigón armado, una cosa fuerte y potente, hemos pasado a una cosa apacible, con flores encima de la mesa. ¡Sin duda es un cambio drástico!”.

-¡Sin duda! Pero sí quisiera saber si le parece saludable, políticamente hablando, este relevo en el poder regional, después de tanto tiempo con Coalición Canaria en el poder.

“Creo que es sano el hecho de que cuando el canario vota, hay que respetarlo. Al doscientos por cien, ojo, no podemos estar con no se qué ni no sé cuántos. Han votado los canarios, y han decidido que estos cuatro partidos gobiernen, aunque también podían haber sido los otros. Pero en fin, los cuatro que van a gobernar fueron capaces de llegar a un acuerdo y ahora lo que tienen que hacer es estructurarse y pensar (afortunadamente, tenemos a Casimiro Curbelo dentro para recordárselo) que Canarias son ocho, que Canarias no son solo dos islas. Que entiendan que estamos en una autonomía archipielágica y que no somos un territorio unicista, y en esto, en lo que respecta a la ley electoral, les da clases el País Vasco, donde su número de diputados es igual en las tres provincias con independencia de su población. Pero aquí nos hemos empeñado en legislar contracorriente ”.

-¿Podría recordarnos por qué se les llamó en su momento islas minifalda?

“¡De eso hace mucho tiempo! Esa expresión de las islas minifalda llegó por un cronista palmero muy famoso del que me disculpará, pero no recuerdo su nombre ahora mismo. Lo cierto es que él decía que las islas menores, como también se las ha llamado, habían enseñado lo que tenían que enseñar, y de ahí lo de las islas minifalda. Solo es una anécdota de otro tiempo”.

-Entiendo la alusión a la minifalda, pero no a qué se refería concretamente.

“Es que en esa época partidos como AHI nos habíamos puesto duros reivindicando lo nuestro”.

-Hablando de las islas periféricas, ¿le da envidia ver el protagonismo que tiene hoy la Agrupación Socialista Gomera de Casimiro Curbelo, con ese papel central en la política regional, que tanto se parece al que en su momento tuvo la AHI? ¿Se identifica?

“La Gomera, por las circunstancias que presenta en estos momentos, está haciendo lo que hacíamos nosotros cuando teníamos total autonomía política, y en este sentido no debemos olvidar que en esta comunidad somos islas, es un archipiélago, y que cada una tiene su identidad. Pero el centralismo está empeñado en que son solo dos islas, como si fuéramos Cáceres y Badajoz, mientras que los demás somos para ellos unos satélites que se limitan a girar a su alrededor. Por eso, en los momentos en los que se presenta la oportunidad tenemos que aprovechar nuestros recursos parlamentarios para equilibrar lo que nosotros entendemos que se produce en estas islas”.

-¿Me amplía sobre lo que se está refiriendo?

“Le pongo como ejemplo la actual Ley de Sedes, que impide a cinco de las islas ser sede de algo. Eso sí, tenemos doble sede de la Presidencia, la doble sede de las consejerías, la doble capitalidad, la doble sede de los servicios de emergencias y seguridad, la doble sede de la televisión canaria y la radio autonómica, la doble sede del operador eléctrico canario, y no sigo porque no acabaría”.

-Siempre en las mismas dos islas.

“Siempre en las dos mismas islas, y por duplicado, que es lo más grave de todo. Imagine la sede de seguridad y emergencias. Lo lógico sería escoger la isla donde mejor conviene ubicar su sede, pero aquí se escogen siempre las mismas dos, y se hace por duplicado además. Es que esto nos cuesta mucho dinero, porque las dobles sedes de las consejerías nos cuestan al año más de 200 millones de euros. Ojo, porque eso no está previsto en la ley, sino que solo se dispone que, si hay diez consejerías, cinco sean en un lado y cinco en el otro. Pero lo peor, insisto, es que se excluye a las otras cinco de tener algo. Fíjese lo que le digo: no solo se quedan con todo, sino que además lo hacen por partida doble”.

-Dada su argumentación, ¿me equivoco si entiendo que AHI tiene en la ASG un aliado natural desde la perspectiva política? Porque, en Canarias, la isla más parecida a El Hierro es La Gomera.

“Es evidente. En La Gomera están aplicando unas políticas perfectamente adecuadas, y así lo veo yo. Casimiro es un hombre curtido en muchas batallas, y algunas las hemos librado juntos. A nosotros siempre se nos achaca el insularismo como si por eso fuéramos insolidarios, y eso no es así. La insularidad nace de abajo para arriba, pero si el centralismo entiende que por defender a nuestra isla somos insolidarios, prefiero que continúe la inestabilidad que dicen que provocamos, como ahora acusan a los gomeros, antes de la sumisión tranquila, que sin duda ellos prefieren”.

-Volvamos a El Hierro. ¿Cuánto ha cambiado desde 1979 a la actualidad?

“Muchísimo. En el año 79, en El Hierro podíamos morirnos por una simple apendicitis aguda, y solo contábamos con dos barcos a la semana con Santa Cruz, y los vuelos eran uno o dos al día, y al principio eran vuelos Tenerife-La Palma-El Hierro para intentar llenarlos. En 1979, el Hospital de El Hierro se limitaba a nuestro médico de medicina general, que era también el director del hospital, Juan Ramón Padrón Pérez, y al que ayudaban dos monjas de la caridad. Felizmente, hemos evolucionado bastante”.

-Sin embargo, hay problemas que no cambian, y el mejor ejemplo es que la gente joven se sigue marchando de la Isla…

“Claro, porque los grandes hospitales se han ampliado, y para cualquier cosa y, aunque ahora sí tenemos un hospital mínimamente digno, nos hace falta elevarlo de categoría. Pero no solamente el de El Hierro, sino también el de La Palma, el de La Gomera, el de Fuerteventura… Para que se puedan tramitar más servicios sanitarios y no tener esa necesidad, para cualquier cosa, de ir a esos grandes hospitales y masificarlos todavía más. Pasa lo mismo con la educación, son asignaturas pendientes, y por eso la gente se nos marcha”.

-Me ha hablado de la sanidad, pero me gustaría que hiciera lo propio con la educación.

“Le voy a poner un ejemplo. Me pregunto por qué determinados módulos de la Formación Profesional no pueden establecerse en una isla periférica. Pero de forma exclusiva, solo en esa isla. En El Hierro se puede dar de forma exclusiva el ciclo de energías alternativas, dado que hemos sido pioneros en producir energía eléctrica al 100% con el viento y el agua. ¿Por qué no puede ser el lugar de toda Canarias para la formación profesional en ese campo? Imagínense ustedes lo que supondría para la Isla unos 100 alumnos estudiando esta FP. ¡Lo que eso supondría para la economía de la Isla! Igual que nosotros tenemos que irnos a estudiar a La Laguna o a Gran Canaria. Y fíjese que solo le estoy hablando de la descentralización de un ciclo específico de la Formación Profesional, solo uno”.

Gorona del Viento y el Hospital de El Hierro, sus dos joyas preferidas

“Me siento muy orgulloso de dos cosas de mi etapa al frente del Cabildo de El Hierro. La primera es que ahora en la Isla podamos contar con un hospital mínimamente digno, por mucho que siempre se puede mejorar. Se consiguió primero con el apoyo del Ministerio de Sanidad y luego con el del Gobierno de Canarias, y no se puede imaginar lo importante que ha sido para nosotros, porque fueron muchos los herreños que murieron desplazándose a otras islas en busca de atención, sobre todo en los barcos. Y la otra es que, cuando me fui, quedó estructurada y lista Gorona del Viento, que, en mi opinión, es el proyecto más importante en la historia de Canarias. Tener energía propia es muy importante, y los resultados se irán viendo poco a poco en la isla de El Hierro”. Así sintetiza Tomás Padrón su legado tras siete mandatos como presidente del Cabildo herreño. Ahora, como fundador de un proyecto político sin el que no se entiende la historia reciente de esta isla, se ha empeñado en recuperar las esencias perdidas por el insularismo de la Isla del Meridiano.

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