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Del vegetarianismo al veganismo: cuatro madres tinerfeñas cuentan su día a día sin carne

La ONU instaba la semana pasada a la población a reducir la dieta basada en consumo de carne para luchar contra el cambio climático; entrevistamos a mujeres que llevan años sin consumir proteína animal

Hace poco menos de una semana, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instaba a la población a reducir la dieta basada en consumo de carne para luchar contra el cambio climático debido a la disminución que esto supondría en las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el ganado. El informe, presentado en Ginebra, ha generado un debate social respecto a los hábitos alimenticios que mantienen las personas, en los que la ingesta de carne continúa siendo muy superior a lo recomendado por los expertos. Una división de opiniones entre los amantes del chuletón y los animales que ha desatado la polémica. A continuación, entrevistamos a varias madres tinerfeñas que desde hace años apuestan por la segunda dieta -y estilo de vida- en su día a día. Todas ellas coinciden en que la advertencia de la ONU llega tarde.

“Ser vegano no significa comer sin sabor”

Gloria Montes. | DA

Su amor por los animales y su estilo de vida impulsaron a Gloria Montes a convertirse al veganismo hace unos 10 años. Esta realejera de 33 años decidió cambiar su alimentación cuando apenas existía información acerca de las alternativas a los productos de origen animal y muchos “me veían como un bicho raro”. “Salir a comer era complicado porque teníamos pocas opciones que no fueran ensalada”, declara a este periódico. Afortunadamente, en la actualidad “se agradece tener tantas opciones y restaurantes”.

Cuando la mujer adoptó el citado estilo de vida, solía consultar libros, e incluso internet, debido a la falta de asesoramiento profesional. Con el auge del veganismo, requirió la ayuda de una nutricionista para “conocer las mejores fuentes nutricionales veganas” y llevar así una dieta saludable. “Al contrario de lo que muchos piensan, es fácil conseguir proteínas de fuente vegetal, como las legumbres, los cereales, los frutos secos, las semillas, la soja o algunas verdura de hoja verde”, sostiene.

Gloria ha sido madre recientemente y su pequeña también será vegana. “No tuve problemas en mi embarazo relacionados con la nutrición, y mi bebé es una niña sana”, asegura la tinerfeña, quien afirma que “la Asociación Americana de Nutrición y Dietética reconoce que la dieta vegana puede ser sana y completa para embarazadas, bebés y niños”.

En alusión al informe publicado la semana pasada por la ONU, Gloria indica que “llega algo tarde porque muchas organizaciones medioambientales y animalistas han estado varios años advirtiendo de las graves consecuencias que provoca la ganadería industrial”. Aunque se siente satisfecha con que cada vez exista una mayor concienciación al respecto.

“Sea cual sea nuestra dieta, es imprescindible que sepamos de donde viene la comida y ser conscientes de las consecuencias que pueden acarrear nuestras decisiones”, manifiesta Gloria, que aconseja a todas aquellas personas que se planteen unirse al veganismo “que busquen ayuda profesional y tengan siempre presente que esta forma de vida pretende evitar el sufrimiento de millones de animales en todo el mundo”.

“No fui consciente de la cantidad de carne que comía hasta que di el paso”

Saray Flores. DA

Saray Flores decidió optar por una alimentación más respetuosa con el medio ambiente cuando tenía tan solo 17 años. A sus 41, esta santacrucera afirma que el cambio alimenticio “fue más un reto emocionante que una complicación porque no fui consciente de la cantidad de carne que comía hasta que di el paso” pero reconoce que era bastante complicado contar con opciones cuando comía en restaurantes. “Menos mal que la población ha normalizado este estilo de vida y ya no soy la rarita“, bromea. Saray se autodefine como ovolactovegetariana, es decir, su dieta se diferencia del vegetarianismo estricto por incluir en la dieta huevos y productos lácteos.

“Cuando decidí seguir este tipo de alimentación me informé mucho en libros y revistas porque hace tanto tiempo era complicado encontrar un dietista o nutricionista especializado”, explica la tinerfeña, quien agrega que “desde que salieron las nuevas recomendaciones acerca de la vitamina B12” suele tomarla como suplemento. “Me parece una manera más natural de consumirla que en la carne de animales, ya que estos están suplementados de forma artificial”, asegura.

Saray también es madre, aunque su hijo no sigue su misma dieta porque suele almorzar diariamente fuera del domicilio familiar. “Procuro que sus cenas sean vegetarianas; le encanta el brócoli, la quinoa, los macarrones con soja, la fruta…”.

Al ser preguntada por la última advertencia de la ONU, la santacrucera espera que no sea tarde y sostiene que “hay un cambio de conciencia a nivel poblacional”. “En mi caso, he pasado de alguna que otra burla a la curiosidad real, y eso me parece increíble”.

“El equilibro está en consumir los alimentos de forma inteligente”

Hace unos cinco años aproximadamente que esta santacrucera comenzó a llevar un estilo de vida más saludable. Natacha Gomes de 32 años es “curiosa por naturaleza” y, debido a su empleo vinculado a la restauración, está continuamente empapándose de nuevos conocimientos relacionados con la nutrición. Ahora es vegetariana y asegura que el cambio de alimentación fue sencillo porque “ya llevaba un estilo de vida sano”.

“El equilibro está en consumir los alimentos de forma inteligente y siendo conscientes de lo que aporta cada uno de ellos”, afirma Natacha, que suele sustituir en su día a día la proteína animal por cereales, legumbres, quinoa, huevos o quesos frescos -estos últimos también están dentro de su dieta-. Esta vegetariana es además madre de una bebé de siete meses que está empezando a comer lo mismo que ella pero “teniendo una mayor orientación y apoyo profesional con su médico”.

En alusión a las personas que consumen carne asiduamente, la tinerfeña cree que “deberían ser más conscientes del impacto que causa el consumo excesivo de proteína animal tanto en nuestro organismo como en el planeta”. Cambiar los hábitos de consumo y alimentación son vitales para Natacha, quien declara que “aunque pueda parecer difícil, convertirse en una persona vegetariana es realmente llevadero y hace sentir mucho mejor tanto anímica como físicamente”.

“Considero que el veganismo es un principio ético y un acto de justicia”

Kimberly Jerónimo y su familia. | DA

Kimberly Jerónimo no come proteína animal desde el año 2004. A esta vegana de 32 años, residente en La Laguna, le impulsó su “deseo inherente de respetar a los animales y los humanos, así como de abolir la esclavitud, la explotación y el sufrimiento de los animales”. Su dieta es saludable, variada y está avalada por la Organización Mundial de la Salud o la Academia Americana de Nutrición y Dietética, entre otras asociaciones.  “Consumo todos los nutrientes esenciales, excepto la vitamina B12 que la tomo como suplemento”, explica Kimberly en una entrevista concedida a este periódico, quien reconoce que “para la tranquilidad de mi familia acudí a un médico nutricionista cuando decidí convertirme al veganismo”.

Afortunadamente, ahora existen más opciones en los supermercados para personas como Kimberly. Por ello, “las recetas veganas son mucho más sabrosas y deliciosas que antes porque hay diversas variedades de especias, hierbas, verduras… ¡imposible cansarse!”.

La lagunera también es madre de una “niña veganita” de casi 5 años que “es muy sensible y está conectada con los sentimientos de las personas y los animales”. “Nuestra hija come todo lo vegano, salvo los azúcares refinados y el cacao por ser estimulantes; cuidamos su alimentación con mucho esmero y ella come la mar de sano si la comparamos con el resto de niños”, cuenta con orgullo la mujer, quien reconoce que lo más complicado de criar a un niño en el veganismo es el propio entorno.

Kimberly asegura, respecto al informe de la ONU, que adoptar un estilo de vida como el suyo es “razonable y positivo puesto que la ganadería contamina muchísimo”. “Adoptar este principio ético es beneficioso para todos: los animales, el planeta, la salud…”. Asimismo, considera que “el veganismo no es solo una dieta, sino un principio ético y un acto de justicia hacia los demás”.

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