Conversaciones en Los Limoneros

Ricardo Melchior: “No me fui de la Autoridad Portuaria. Me echó mi propio partido para evitar la censura del PP en La Laguna”

Ricardo Melchior Navarro, expresidente del Cabildo de Tenerife y de la Autoridad Portuaria

Ricardo Melchior Navarro, expresidente del Cabildo de Tenerife y de la Autoridad Portuaria. | FOTO: Sergio Méndez

Veinte y seis años en el Cabildo de Tenerife (doce como vicepresidente y catorce como presidente) avalan la trayectoria política de Ricardo Melchior Navarro (Santa Cruz, 1947). Ahora disfruta del descanso del guerrero como asesor de la Fundación Loro Parque, tan comprometida con la ecología y la conservación de las especies. No se muerde la lengua Ricardo Melchior, pero tampoco tiene ganas de hacer sangre, aunque, evidentemente, el dolor de la traición sufrida persiste. Ingeniero industrial, ex presidente de la Autoridad Portuaria, es “muy” de la Universidad de Navarra y dejó, a su marcha, un Cabildo “serio, ordenado y saneado”. El secretario de Estado Béteta lo puso como ejemplo: “Sus cuentas son estudiadas, analizadas y alabadas”. Llegó a ser la tercera institución española en inversiones, tras los ayuntamientos de Madrid y Barcelona. Ahora ya no invierte casi nada y ha bajado al puesto veinte y pico. Está recuperado Ricardo de un grave accidente ocurrido en la autopista del sur, que le destrozó una mano y un hueso esencial de uno de sus tobillos. Una hernia de hiato le da la lata de vez en cuando; por ejemplo, ahora, mientras celebramos la entrevista en Los Limoneros.

– Escapaste de milagro en aquel accidente de tráfico.
“Mira, yo heredé una casa en El Médano y le hice unas reformas. Iba a pagarle al carpintero. Eran como las siete de la tarde y a la altura de Abades, con la modorra del ocaso, me dormí. Fue sólo medio segundo, pero casi me cuesta la vida. Y no era la primera vez”.

– ¿Cómo?
“Pues porque sufrí otro accidente cerca de Irún, en el País Vasco, a causa de un aguaplanning, y casi me ahogo en Fuerteventura, así que debo de tener siete vidas como los gatos. Me quedan cuatro”.
(Y casi le quedan tres, porque su hernia de hiato está tan reñida con el arroz a la cubana que nos estábamos comiendo en Los Limoneros que le provocó un ataque de tos y le privó del exquisito plato).

– A lo mejor es que el arroz lo preparó Carlos Alonso.
“Yo prefiero no responder a esas preguntas que se refieran a él. Sí te diré que fue un buen vicepresidente del Cabildo, pero en cuanto cogió mando y la presidencia se le disparó la vanidad y se echó a perder. Perdió el sentido de la política y de la gestión”.

– Ahora lo han contratado unos empresarios.
“Pero que no le den mando, por Dios. Que controlen el poder que le van a conceder”.

– ¿Por qué ha muerto Coalición Canaria?
“Su descalabro –yo no creo que haya muerto- está ligado a los comités locales. Los presidentes de los comités locales nada más llegar ya preguntaban cuánto iban a ganar en las instituciones, cuando eso era lo último que se trataba siempre en el partido. Sólo pensaban en ellos y entonces yo les decía: “¿Pero tú cuánto crees que vales?”.

– ¿Por qué tu cese voluntario como presidente del Cabildo? ¿Te aburriste?
“Eran ya veintiséis años en la institución y quería terminar mi vida pública donde la empecé, en el Puerto de Santa Cruz, donde finalmente pasé tres años muy fructíferos para la Autoridad Portuaria”.

– ¿Y por qué te fuiste de la Autoridad Portuaria?
“No, yo no me fui, me echó mi propio partido y mi presidente, Fernando Clavijo, probablemente mal aconsejado. Me utilizaron como moneda de cambio con el PP para no perder La Laguna por la vía de una moción de censura. Y le entregaron al PP las presidencias de los puertos de las dos provincias a cambio de la no presentación de esa moción de censura en Aguere. Ahí intrigaron mucho Barragán y Australia Navarro, que convencieron a Clavijo y picó”.

– Volviendo al accidente de Abades. Algunos de tu partido corrieron el rumor de que conducías con unas copas. Cargado, en una palabra.
“Ya lo sé y es absolutamente mentira. La patrulla de la Guardia Civil que me asistió me practicó el test de alcoholemia allí mismo. Dio 0 de alcohol. Pero es que, además, me hicieron el test de drogas. Y le dije al agente, en medio de mi aturdimiento: “Si el de alcohol me da 0, el de drogas me va a dar menos 0, porque ni siquiera me he fumado un porro en mi vida”. Y, efectivamente, así fue. Todo esto, naturalmente, consta en el atestado”.

– ¿Se construirá el tren La Orotava-Sur?
“Mira, yo llevé a Carlos Alonso a visitar el Banco Europeo de Inversiones (BEI). Y él es testigo de que conseguí 1.500 millones de euros a pagar en 30 años con siete años de carencia y al 0% de interés, si lográbamos el otro 50% del proyecto, que era de 3.000 millones. Hablamos con los vicepresidentes, Magdalena Álvarez y el directivo alemán, y con un eurodiputado por Berlín que era amigo mío, muy influyente en el BEI. Y con los representantes del Gobierno español, a los que les pedimos lo que nos correspondía en vías férreas como el 2% de la población española que somos. Luego me fui y nadie continuó estas gestiones”.

– Tú ya habías conseguido el tranvía.
“Que costó 320 millones de las viejas pesetas, con una aportación del BEI de 125 millones al 0%; 100 millones puso el Estado español y al Cabildo le costó cinco o seis millones ¡de pesetas! Y algo a CajaCanarias. Imagínate lo que significa hoy el tranvía, además con una empresa, como es Metropolitano de Tenerife, que asesora a otras españolas y extranjeras en materia de tranvías”.

– Vamos a hablar de política. Tú te enfrentaste a Paulino Rivero. Y participaste en la maniobra de su defenestración como presidente.
“Es que se le subieron los humos. Yo no me enfrenté a él realmente, sino que ya llevaba mucho tiempo en el cargo y en un congreso me levanté e invoqué los estatutos, que establecían el voto secreto si una cuarta parte de los asistentes lo pidieran. Y lo pidieron. Y ahí se lo cargaron sus propios compañeros”.

– Siempre cumpliendo la norma, como buen alemán. Bueno, mitad alemán.
“Bismark dijo que “el valor de un político es su inteligencia menos su vanidad”. A lo mejor Carlos Alonso y Paulino deberían aprenderse la frase. Y aplicársela, claro”.

– ¿Ha sido Alonso un mal consejero áulico de Clavijo?
“Ellos estudiaron juntos y Alonso era el primero de la clase. Pero sí, puede ser que sea un mal consejero político”.

– En los últimos años tú ni siquiera cobrabas del Cabildo.
“No, ya no cobraba del Cabildo, porque había cumplido 65 años y me jubilé. El PP dijo, en su sabiduría infinita, que un jubilado no podía presidir una corporación. Se consultó a la Inspección de Trabajo, que respondió que la Constitución no decía nada de eso. Y Madrid, la Inspección Central de Trabajo, ratificó el dictamen del jefe de la Inspección de Santa Cruz de Tenerife, Pepe Trasobares. Y, por cierto, a mí nadie me echó del Cabildo, me fui yo porque ya te dije que estaba cansado, después de tantos años en la corporación”.

– A la vista de los resultados electorales últimos y de las encuestas de ahora, ¿Coalición Canaria tiene solución?
“Yo creo que sí, que tiene solución, pero hay que entrar en ella con un lanzallamas”.

– Joder, me acabas de dar el titular.
“No lo cojas de manera literal. Tienes que entenderlo como una metáfora. Mira, los cargos no son para toda la vida. Hay que saber irse. Yo saqué en el Cabildo la lista más votada de la historia, también fui cuatro años senador. Tenía claro que un quinto mandato en la corporación insular era excesivo y dejé a Carlos Alonso que tuviera su oportunidad”.

– Pero te traicionó.
“Diríamos que no se comportó bien conmigo y lo ha pagado en las urnas. Ya te dije antes que existen personas que cuando le das el mando se disparatan un poco y les crece desmesuradamente la vanidad”.

– ¿Es verdad que Alonso mantiene un cargo de alto funcionario en Bruselas?
“No lo sé; en el Cabildo de Tenerife sí tiene plaza de funcionario”.

– ¿Le guardas rencor?
“No, no, que él siga su camino y yo el mío, pero que quienes lo han contratado ahora procuren no darle mando, eso sí que lo quiero dejar claro, por el bien de los contratantes. Porque con el poder en sus manos cambia por completo”.

– ¿Te has dado de baja en Coalición Canaria, después de todo lo ocurrido?
“No, no, que yo sepa, sigo ahí”.

– Casimiro te hizo una buena oferta: encabezar una lista de su Aseregé en Tenerife.
“Sí, Casimiro Curbelo es buen amigo, un político del carajo y yo le tengo mucho afecto; y sí me lo propuso. ¿Pero dónde iba yo en una lista socialista? No pegaba ni con cola. Lo deseché cortésmente y sigo siendo gran amigo suyo. Le ayudamos mucho desde el Cabildo tinerfeño cada vez que nos lo pedía, desde los tiempos de Adán a los míos”.

(Ha logrado controlar la tos, pero se ha quedado sin arroz a la cubana. Siete vidas, como los gatos, pero a los 72 años quiere una existencia tranquila. Sus hijos, uno abogado y otro ingeniero, trabajan fuera de Canarias. Su mujer, Sabela, ya cerró su negocio de perfumería y estética y habla todos los días con ellos. “Yo, no”, dice Ricardo, “una vez a la semana, sí” –se ríe- . Lo noto contento, relajado y cercano, a pesar del ataque de tos).