Economía

Ashotel advierte de que la vivienda vacacional está frenando la creación de empleo en el Sur

La vicepresidenta de la patronal hotelera, Victoria López, achaca a la nueva modalidad turística la “sacudida” del mercado inmobiliario en la comarca con precios prohibitivos para los trabajadores

La vicepresidenta de la patronal hotelera, Victoria López. DA
La vicepresidenta de la patronal hotelera, Victoria López. DA

La Asociación Hotelera y Extrahotelera de la provincia de Santa Cruz de Tenerife (Ashotel) responsabiliza a la vivienda vacacional de la “sacudida” del mercado inmobiliario en el sur de la Isla, donde se concentra casi la mitad de los inmuebles de toda Canarias dedicados a esta actividad.

María Victoria López, vicepresidenta de la patronal hotelera y presidenta del Grupo Fedola, advierte de que esta nueva modalidad está frenando la creación de empleo en la zona meridional de la Isla, donde se concentra la industria turística y se generan más puestos de trabajo.

“Estoy convencida. Los hoteles tenemos un serio problema para encontrar personal cualificado para mandos intermedios, tenemos dificultades para cubrir todos los puestos, debido a que en muchos casos las personas preparadas están en el área metropolitana o en la comarca norte y todos sabemos que desplazarse a diario a trabajar al Sur es inviable y muy costoso económicamente”, afirma.

“Muchas de las personas que quieren acceder a un puesto de trabajo, pierden la oportunidad al no poder encontrar viviendas a precios razonables”, sostiene, y pone como ejemplo la brecha del coste de suelo entre los municipios turísticos del Sur y de la zona metropolitana, recordando que el precio medio del metro cuadrado en Adeje sobrepasa los 2.000 euros, mientras que en Santa Cruz no supera los 1.400, según un informe del Cabildo.

Victoria López explica que los pisos de 100 metros en alquiler en el municipio de Adeje llegan a los 1.400 euros mensuales y a 1.000 si son de 60 metros cuadrados, mientras que los estudios de 50 metros suponen un coste de 850 euros. “Con estos datos, entendemos que las viviendas vacacionales han sacudido el mercado inmobiliario perjudicando a la población trabajadora del sector turístico, que ni puede alquilar ni mucho menos comprar cerca de su lugar de trabajo”.

Además, la dirigente de Ashotel insiste en que los atascos diarios que soportan cada día miles de automovilistas en autopistas y en los accesos a los núcleos turísticos repercuten en la calidad de vida de los ciudadanos. “Perder horas diariamente en la carretera quita energía y reduce las posibilidades de crecimiento profesional, mientras que residir en una zona próxima al centro de trabajo mejora notablemente el rendimiento de las personas, su calidad de vida y su salud, ya que disponen de más tiempo libre para su familia y el ocio”, sostiene la vicepresidenta de Ashotel, que subraya otro factor que va en dirección contraria a las políticas de sostenibilidad y a la sensibilidad medioambiental que cobra cada vez mayor importancia entre los principales destinos turísticos. “Si los trabajadores no cuentan con una residencia en el Sur, hay más desplazamientos desde el Norte y el área metropolitana, por tanto habrá más tráfico y más contaminación”, apunta.

En ese sentido, López afirma que cada día se producen 160.000 desplazamientos entre San Miguel y Adeje, “sin que exista un transporte público que sea una verdadera alternativa”, lo que le lleva a la conclusión de que cualquier política restrictiva sobre la circulación de vehículos perjudicaría gravemente a los trabajadores del sector turístico. Por todo ello, pide a las administraciones públicas que pongan sobre la mesa un plan de movilidad sostenible o que retomen el propuesto por Ashotel a finales de la pasada legislatura y que “ahora está parado con el cambio de Gobierno”.

constructores

El presidente de los constructores tinerfeños, Óscar Izquierdo, señaló a este periódico que la falta de viviendas coloca al Sur en un “estado de emergencia”, situación de la que responsabilizó a la inacción del Gobierno de Canarias en los últimos años y al “muro burocrático” de los ayuntamientos para tramitar las licencias.