economÍa

Javier Mendoza: “La economía solidaria permite una mejor distribución de la riqueza y un aumento del nivel de vida generalizado”

Profesor de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna, apuesta por el empleo de calidad por encima de cualquier otro factor, llevándonos a una reflexión clara acerca de lo que consideramos bienestar.

Javier Mendoza Jiménez es profesor de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna y un especialista tanto en economía solidaria como en contratación pública. Apuesta por el empleo de calidad por encima de cualquier otro factor, llevándonos a una reflexión clara acerca de lo que consideramos bienestar.

– ¿Qué diferencias existen entre economía solidaria y economía social?

“Están interrelacionadas, por supuesto, pero ambas tienen una cierta diferencia. La economía solidaria, por regla general, no tiene ánimo de lucro. Las cooperativas formarían parte de la economía social, poniendo a la persona en el centro de la acción. Entre los principios de la economía socia está: las personas por encima del beneficio económico, una toma de decisiones democráticas, una manera de participación significativa y, sobre todo, participación en los resultados en función de la participación en el trabajo. La economía solidaria tiene más que ver en todo lo que podría ser, para que el lector se sitúe, con el comercio justo, la soberanía alimentaria, la economía circular o la economía feminista. La carta de economía solidaria tiene seis principios; el de equidad, que no es lo mismo que igualdad, el del trabajo, el trabajo para mejorar la vida de las personas, el de sostenibilidad ambiental, el de cooperación, en lugar en lugar de la competencia, el principio sin fines lucrativos vinculado a la transparencia y el de compromiso con el entorno. La economía solidaria está muy relacionada con el desarrollo local”.

– ¿Por qué la importancia de la economía social en Canarias?

“A nivel de España esta economía representa el 10% del PIB y el 12% del empleo que se genera. En Canarias, economía social como tal, encontramos a las cooperativas, sobre todo ligadas con el sector agrícola, pero tenemos COARCO, en el sector ferretero, o COFARTE, en el farmacéutico, tienen una gran importancia. Cuestión distinta es la economía solidaria, que en España se activa a través de REAS (Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria), y que en Canarias tiene su reflejo en la RED Anagos. En las Islas se acentúa esta economía porque, desgraciadamente, estamos siempre a la cabeza en riesgo de exclusión o pobreza y,a demás, tenemos un territorio limitado. Para ser sostenible nosotros no podemos mudarnos 100 kilómetros a otro lugar, por nuestra condición insular. Siempre le digo a mis alumnos que el crecimiento en economía es muy parecido al cuerpo humano. Usted puede subir de peso cinco kilos y, si esos cinco kilos son de músculo, será siempre mucho mejor que si esos cinco kilos son de grasa. Actualmente, el crecimiento económico se parece más al de cinco kilos de grasa que de músculo. Cuando salen las cifras de crecimiento del PIB yo siempre estoy más interesado en cómo se reparte ese crecimiento, porque si ese crecimiento, como el que tenemos en los últimos años, con estos datos de pobreza y exclusión, se refleja solo en la parte alta, en los perfiles altos, de la renta, tiene mucha menos incidencia que un crecimiento en el que se reparta más en las partes de abajo”.

– Estamos en un momento en el que más empleo no significa más crecimiento económico o menos pobreza…

“Claro. Yo me he especializado en todo lo que tiene que ver con la contratación pública. Cuando doy cursos al funcionariado siempre pongo el mismo ejemplo. Yo podría valorar la contratación del mayor número de empleos para, por ejemplo, una obra. Si yo no defino bien eso, la empresa puede decir, perfecto, contrato a 20 personas durante una semana, cuando, realmente, podría contratar a siete, pero durante toda la duración de esa obra. Hay un libro muy bueno llamado El Delirio del Crecimiento, de David Pilling, en el que habla de cómo el PIB se ha convertido en un mantra, desmontando eso, ya que el PIB y sus datos dejan fuera a mucha gente y porque ponemos el foco en el lugar que no corresponde. Un empleo que dentro de cuatro años no tenga sentido, posiblemente, no sea el mejor ejemplo si hablamos de empleo de calidad. Yo sigo esperando en que un partido político, ya sea para Canarias o para España, me diga cuál va a ser nuestro motor económico dentro de diez años con datos como porcentajes de desigualdad. Son cuestiones para reflexionar”.

– ¿Es sencillo poder llevar a cabo ese tipo de economía con empresas privadas en colaboración con las instituciones púbicas?

“En Canarias tenemos muy buenas herramientas para ello, pero la clave está en el control. Todas esas buenas intenciones que se plasman en leyes debemos llevarlas a cabo. Todo lo relacionado con la economía sumergida, la economía gris, debe ser controlada. El empresario canario se queja, y, a veces, no le falta razón, de la existencia de leyes que contradicen a otras leyes y leyes, que, realmente, quizás no aportan. Deberíamos hacer un estudio del coste que tiene la adopción de algunas medidas para la administración pública y también los beneficios que conllevan. Quizás así veríamos la necesidad de simplificar cosas para obtener mejores resultados. El otro día salió un informe del Cosital, el Colegio de Secretarios, Interventores-Tesoreros y Secretarios-Interventores de administración local de la provincia de Valencia, que decía que las empresas que habían sido inspeccionadas, en los años siguientes pagaban un 26% más de lo que habían pagado anteriormente. Creo que es un buen dato. El retorno de cada euro que se invierte en control es bastante alto”.

– ¿Existe algún modelo de este tipo de economía que podríamos entender de manera clara?

“En España iría por ejemplos prácticos como País Vasco, Navarra o Cataluña, allí, de manera potente, se aplica la economía solidaria. En Canarias, la labor que hace Isonorte, por ejemplo, que es una empresa de inserción en La Palma es muy interesante. Tienen cuatro tiendas en las que comercializan la ropa de segunda mano que convierten y funcionan muy bien. La economía soliadria está muy relacionada con el sentido común y no con el capitalismo que es un sistema económico que deja atrás a una gran parte de la población, que parece menos lógico que otro sistema que lo que intenta es integrarla. El músculo de la economía solidaria va creciendo”.

– ¿Qué necesitamos y qué se está haciendo para ello?

“A nivel de entidades se hace un trabajo muy bueno, una labor maravillosa, pero necesitan ser más conocidas, tanto por las administraciones como por el público general debe ser conocido el gran trabajo que hacen. Durante la crisis económica fueron clave casi para que no hubiera un estallido social y eso hay que valorarlo. Si nos referimos a las administraciones, estuvimos trabajando hace unos años en la Ley del Tercer Sector de Acción Social y creo que es necesaria una apuesta firme por la economía solidaria empezando por una cosa relativamente sencilla, a través de las licitaciones públicas, para que se pueda apostar por este tipo de empresas de economía solidaria. Esa podría ser una de las vías”.

– ¿Que consumamos más que arreglemos nos perjudica? Porque nos dicen que el consumo mejora la economía y el bienestar…

“Pero ahí habría que ir a lo que endentemos por bienestar. Si el bienestar es, por ejemplo, que Madrid crezca a costa de tener una boina de contaminación 200 días al año, pues quizás ese bienestar debe ser medido de otra manera, no solo económicos. En cuanto al consumo es un aspecto interesante porque muchas veces se le pone la culpa al consumidor. Yo siempre le digo a mis alumnos que una buena manera de concienciarse en Tenerife es ir al PIRS, ver de qué manera se trata la basura, la cantidad de ella que hay y demás. La economía solidaria tiene que ver, como en la economía circular, no en la necesidad de no consumir, sino de no producir residuos, la clave es el modelo de consumo que se lleva a cabo. Me consta que desde el Gobierno de Canarias se están llevando a cabo esfuerzos para fomentar la agricultura ecológica, siendo así una buena solución sobre el impacto que puede tener la agricultura en el medio. Para eso debería haber también una concienciación acerca de que lo que hoy podemos considerar más caro, porque es lo que pagamos directamente, no tiene que ver con el valor. No debemos confundir precio con valor”.

– El cambio de mentalidad parece el gran reto para llevar a cabo la economía solidaria…

“Yo siempre digo que, hablando de las empresas, la responsabilidad social corporativa, muchas veces es responsabilidad social caritativa. Me explico. A veces esa responsabilidad social se basa, sobre todo, en te financio un proyecto y ya luego nada más, cuando sería más efectivo que las metieran dentro de su cadena de proveedores de manera sostenida en el tiempo. Es necesario un cambio de mentalidad, pero, sobre todo, ver los beneficios de llevar a cabo un modelo económico, o un modelo de vida, distinto y del que todos podemos beneficiarnos. La economía solidaria permite una mejor distribución de la riqueza y, sobre todo, un aumento del nivel de vida más generalizado”.

TE PUEDE INTERESAR