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“En las Islas hay más cirugía coronaria debido a la diabetes y la obesidad, con más de 500 intervenciones por millón de habitantes”

Llorens es uno de los escasos doctores españoles que lleva a cabo una técnica innovadora para recuperar el bombeo de sangre en zonas donde se hayan producido lesiones coronarias
Rafael Llorens, cirujano cardiovascular. Premio Nacional de Medicina siglo XXI. | FOTO: Fran Pallero

Rafael Llorens es un doctor que arregla corazones mientras laten. Este cirujano cardiovascular, un ilerdense de nacimiento que lleva más de 20 años operando enfermedades coronarias en Hospiten Rambla, es uno de los escasos doctores españoles que lleva a cabo una técnica innovadora para recuperar el bombeo de sangre en zonas donde se hayan producido lesiones coronarias. Mientras que la mayoría de esas intervenciones se realizan con el corazón parado y una bomba extracorpórea que sustituye la función de este órgano, Llorens opera con el corazón en movimiento, ayudado por un estabilizador y su experiencia. Por su capacidad de aplicar y estudiar la evolución de técnicas innovadoras como esta, el doctor Llorens fue merecedor en 2019 de los reconocimientos European Awards of Medicine y del Premio Nacional de Medicina Siglo XXI. Y en medio de los elogios, recalca que su profesión le hace “muy feliz porque permite mejorar la calidad de vida de los pacientes” y busca que los resultados sean “lo más duraderos posibles”.

– ¿Por qué cree que ha recibido usted tantos reconocimientos?
“Pues la verdad es que no lo sé. Con el European Awards of Medicine 2019 pregunté y me contaron cómo funcionaba el sistema de elección y resultaba que había un Comité Europeo que seleccionaba las que consideraban las quince mejores especialidades médicas y a cinco expertos de cada especialidad. Y resulta que uno de los elegidos fui yo, pero en la recepción del Hotel Ritz de París, donde recogí el reconocimiento, no había nadie de ningún Comité, así que no tuve la oportunidad de preguntar y no tengo ni idea de en qué se han basado…”.

– Algo habrá tenido que ver su currículum, pues lleva desde 1996 aplicando técnicas innovadoras en sus intervenciones en Hospiten Rambla…
“Llevo trabajando aquí desde 1996, pero operando desde 1997. Y es verdad que, en estos años, las técnicas en las operaciones de corazón han cambiado mucho, lógicamente. Sobre todo, los cambios han sido hacia una cirugía mínimamente invasiva. Yo destacaría, entre los tipos de intervenciones, la revascularización coronaria sin bomba extracorpórea; y luego, la cirugía de reparación de la válvula aórtica”.

– Esa técnica de la revascularización coronaria significa que opera usted el corazón mientras está latiendo, sin una bomba extracorpórea que bombee la sangre. ¿Cómo lo hace?
“En una revascularización coronaria, lo más clásico y lo que mucha gente sigue haciendo es intervenir con el corazón parado, con la ayuda de esa bomba extracorpórea que cumple la función de llevar la sangre a todo el cuerpo. Nosotros lo que hacemos es intervenir con el corazón latiendo. Lo más importante es que utilizamos solo injertos de arteria mamaria, con lo que no hay que sacar las venas de la pierna y, por lo tanto, la recuperación del paciente es mucho más rápida y el riesgo es también mucho menor… Esta técnica en España aún no termina de estar implantada y todos los años nos piden los datos de los pacientes que hemos operado y se hace un registro nacional”.

– Se tratará de un gran registro, teniendo en cuenta que el año pasado superaron en la clínica los 3.000 pacientes intervenidos…
“Sí, han sido más de 3.600 pacientes intervenidos y con ellos se ha constatado que la mortalidad es menor al realizar esta técnica”.

– Con tales resultados, ¿por qué no se ha generalizado este método en toda España?
“Yo creo que intervenciones como ésta se llevan muy pocas veces a cabo por falta de experiencia, porque, como toda técnica nueva, requiere un aprendizaje. Estamos hablando de una arteria que tiene de uno a dos milímetros de diámetro y se trata de realizar una anastomosis a algo que se está moviendo. Y entonces, para hacerlo bien, hay unos sistemas que buscan que esa parte del corazón apenas se mueva y poderlo hacer. Hay cirujanos que consideran más fácil hacerlo con el corazón parado y no con el corazón latiendo, pero si uno aprende y va cogiendo experiencia y haciéndolo bien, todo resulta exactamente igual”.

-Cuesta imaginar que sea fácil intervenir en una zona que se mueve más de 60 veces por minuto.
“Se consigue con experiencia y con un sistema de estabilizadores que hace que la zona donde uno va a hacer la anastomosis no se mueva, pero el resto del corazón sí. Esto yo se lo suelo mostrar a los alumnos en los cursos que realizo. Una vez les enseñé, a través de un teléfono móvil, cómo al corazón no le repercutía en nada: la tensión estaba en 12/8 y la frecuencia estaba bien”.

-¿Cuál es la novedad respecto a la cirugía de la válvula aórtica que antes mencionaba?
“La cardiopatía congénita más frecuente que pueden tener tus pacientes es que nazcan con una válvula aórtica bicúspide; esto es, que la válvula en vez de tener tres velos tenga dos y una aorta con dilatación. Pues digamos que lo clásico es cambiar esa válvula de la aorta que estructuralmente está bien. Yo lo que hago, en vez de cambiar la válvula, es repararla. Lo único que sí cambio es la aorta”.

– En 2002 lideró un equipo de doce personas en la primera intervención en España con éxito de implante de una aorta de cerdo en Santa Cruz de Tenerife. ¿Qué destacaría de ello?
“Pues esta técnica en concreto ya no se utiliza. De hecho, ayer hice esa misma operación en un paciente de 50 años, pero con una válvula mecánica y un injerto de aorta. Lo que ocurre con los pacientes mayores de esa edad es que no puedes ponerles una válvula mecánica y por eso hubo en su día una empresa americana que sacó ese tipo de válvula, la de cerdo, que se utilizaba junto con la aorta también de este animal. Era una técnica muy buena, porque facilitaba al cirujano la realización de la intervención al ya venir todo unido, la prótesis y la aorta. Sin embargo, con el paso del tiempo, se ha visto que la aorta del cerdo degenera y se calcifica. Esto hace que tengas que operar otra vez al paciente y sería aún más complicado.

– Y aquel paciente operado, ¿sufrió esa calcificación?
“Por suerte, ese paciente que operamos en 2002 está perfectamente. Es una persona de La Palma y cada año le llamo para ver cómo se encuentra”.

– ¿Y en qué consiste la alternativa actual a esa intervención?
“Lo que se utiliza ahora es una prótesis biológica y un injerto sintético que se sutura a esta prótesis. El proceso es algo más complejo, pero el resultado es mejor. La medicina es así, evoluciona y surgen alternativas”.

-La recuperación del paciente tras estas intervenciones, ¿es ahora más rápida?
“Tanto el protocolo de la anestesia como la recuperación han cambiado muchísimo. Fíjese que, desde hace por lo menos siete años, los pacientes salen del quirófano despiertos, sin tubos y sin nada; y pasan solo la tarde-noche en la UVI y a la mañana siguiente, aunque el señor tenga 80 años, está ya en la habitación. Luego empieza la rehabilitación y a los cinco o seis días suelen contarme que han subido cinco pisos de escaleras y han hecho diez pasillos y que prefieren irse a su casa. El problema que tenemos es sobre todo con la gente mayor de esas edades, porque está claro que ellos se irán a sus casas, pero necesitarán a alguien que les haga la compra, la cama… En estas edades a veces la recuperación sí se prolonga un día más, pero esto es algo que suele pasar en toda Europa. Y luego hay también pacientes de alto riesgo, que hace 20 años o así solían tener muchas complicaciones y ahora ya no las tienen. La tecnología y la medicina han cambiado tanto en los últimos años…”.

– Ese protocolo de anestesia que nombraba, ¿en qué ha cambiado exactamente?
“Si a una persona de 80 años le operas el corazón, y por tanto, la anestesias, luego acaba la cirugía, loa pasas a la Unidad de Vigilancia Intensiva (UVI) intubada y conectada al respirador y tienes que volver a sedarla. Y cuando a la mañana siguiente vayas a despertarla, tardará horas en hacerlo y no la podrás levantar de la cama porque estará desorientada. Sin embargo, se ha comprobado que si la despiertas más precozmente, al día siguiente a las 8 de la mañana estará desayunando. La única precaución que hay que tomar es asegurarse de que la cirugía ha ido correctamente y tomar una serie de medidas en el quirófano para que todo vaya bien”.

– Y la mortalidad en las operaciones de corazón, ¿ha bajado también?
“Sí, y no solo eso, también han bajado las complicaciones. Cuando yo empecé como residente, los pacientes estaban en Pamplona en la UVI entre 3 o 4 días y ahora nadie se pasa tanto tiempo ahí. Hombre, si hay un paciente que viene en parada respiratoria o parada cardiaca y hay que reanimarlo, pues, evidentemente, tardará más tiempo en recuperarse; pero el paciente normal, al día siguiente de la intervención está en la habitación. Y eso hace un montón de años no ocurría”.

– La mortalidad desciende… ¿y las enfermedades coronarias?
“No, al contrario. El número de enfermedades coronarias está creciendo por varios factores como el tipo de dieta, el tabaco, la falta de ejercicio físico y la edad, que está aumentando. Esto ocurre tanto en Europa como en los Estados Unidos”.

– Canarias, imagino, será uno de los lugares donde más estén proliferando estas enfermedades…
“En las Islas, fundamentalmente, lo que hay es más cirugía coronaria debido a la incidencia de diabetes y obesidad. Con los datos que tenemos, Canarias, junto a Baleares, Murcia, Galicia, Asturias, el País Vasco y Madrid son las comunidades autónomas en las que más intervenciones se realizan. En concreto, más de 500 por millón de habitantes. Aunque en ciudades como Madrid influyen otros motivos como la concentración de clínicas y la derivación de pacientes de otras comunidades”.

– ¿Cuál es la labor de un cirujano cardiovascular en el caso de que una persona sufra un infarto?
“En el momento en que el infarto ocurre, hay una oclusión de una coronaria, el paciente es llevado rápidamente al hospital y es atendido por hemodinámica, no por cirugía. Allí, le hacen un cateterismo y ven dónde está la arteria obstruida y si la pueden abrir. Cuanto antes se haga, antes se recupera la arteria infartada. Los cirujanos cardiovasculares lo que hacemos es, de forma urgente, operamos complicaciones propias del infarto. Es decir, si al pasar los días ese paciente sigue con angina, le operamos porque tiene más de una arteria afectada”.

– ¿Está la población lo suficientemente informada de cómo actuar cuando ven que una persona ha sufrido un infarto?
“Yo creo que sí, porque además se hacen cada vez más cursos de ese tipo e incluso ya han empezado a hacerse en colegios, algo que considero muy importante”.

– Usted ha tenido también tiempo para la formación. ¿Cómo lo consigue?
“La medicina es así, progresamos porque aprendemos de otras personas. Ya no soy docente, pero cuando estaba en Pamplona sí fui catedrático de Cirugía. Y a veces también me muevo a determinados lugares. De hecho, actualmente estoy yendo a Francia a un curso de cirugía de recuperación de la válvula aórtica a enseñar a otros profesionales cómo se realiza. Hay gente que me llama y me dice “quiero ver cómo haces esa técnica”. También hay determinadas empresas que quieren desarrollar técnicas nuevas y para los primeros casos precisan que haya algún experto que vaya a su hospital y que les ayude o les enseñe en directo cómo se realiza”.

– Si usted se buscara en portales como Top Doctors y Doctoralia solo encontraría a pacientes que alaban de usted el trato personal recibido. ¿Cuánta importancia le da a esto?
“Hombre, siempre es positivo escuchar eso y yo se los agradezco. Para mí el trato al paciente es fundamental, es una parte importantísima de todo el proceso. Hay que informarle de qué patología sufre, cuál es la mejor cirugía para él, y cómo se realizará. Se intenta que el paciente tenga confianza en que todo saldrá bien y vaya a la operación tranquilo”.

– ¿Qué implica para usted su profesión y ejercer como cirujano cardiovascular?
“Es una profesión que trae mucha felicidad. Consiste en tratar todo tipo de enfermedades coronarias y no solo eso, sino que el resultado tras la operación sea duradero y el paciente deje de padecer ese tipo de problemas durante el mayor tiempo posible. Es poder mejorar la calidad de vida del paciente”.

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