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Celso Albelo: “En esta locura que es el mundo a mí me dieron la caña, y sigo pescando”

Tras un año que le ha llevado a Japón, Bologna, Lieja, Orange, el Teatro de San Carlos de Nápoles, el Palau de Les Arts de Valencia, el Liceu de Barcelona y el Real de Madrid, entre otros, el gran tenor tinerfeño Celso Albelo comienza 2020 en Oviedo
El tenor Celso Albelo recogió en 2017 el Premio Taburiente de la Fundación Diario de Avisos. | Fran Pallero
El tenor Celso Albelo recogió en 2017 el Premio Taburiente de la Fundación Diario de Avisos. | Fran Pallero
El tenor Celso Albelo recogió en 2017 el Premio Taburiente de la Fundación Diario de Avisos. | Fran Pallero

El tenor Celso Albelo recorre el mundo con su voz. 2019 le ha llevado a Japón, Bologna, Lieja, Orange, el Teatro de San Carlos de Nápoles, el Palau de Les Arts de Valencia, el Liceu de Barcelona y el Real de Madrid, entre otros. Noventa y seis años después del estreno de la zarzuela Doña Francisquita, que tuvo lugar el 17 de octubre de 1923, la coyuntura ha permitido contar con su presencia en la proyección en un cine de la grabación de una de sus más recientes puestas en escena, con un rol protagonista en la versión realizada por Lluís Pasqual de una de las más grandes y queridas obras del género. La Fundación DIARIO DE AVISOS apoyó esta propuesta dentro de la programación dedicada a la ópera y el ballet que ofrece de forma regular en su cartelera Multicines Tenerife.

– ¿Cómo valora la posibilidad de poder disfrutar en la pantalla de un cine de espectáculos de danza, ópera y ahora también de zarzuela?

“Creo que es algo totalmente positivo, porque hay gente que puede de este modo perder el miedo a este tipo de representación artística. Luego lo interesante es que lo vayan a vivir en el teatro. Es una manera de conseguir que a la gente le pique la curiosidad y luego vaya a experimentar la magia en vivo. Y, efectivamente, si no me equivoco ésta ha sido la primera vez en la historia que se lleva a cabo esta acción con zarzuela. Se vendió a Moscú, Japón, China… Doña Francisquita se puede equiparar a la gran ópera francesa, porque tiene música, tiene ballet, y la verdad es que estoy muy emocionado tanto porque ha sido la primera vez que se asume este reto como porque ha sido en un teatro como el Liceu de Barcelona, con todo lo que representa”.

– En esta ocasión, además, con el plus de contar con usted durante la proyección y dirigiéndose al público tras la misma…

“Con lo poco que paso por aquí, ha sido una feliz coincidencia. Me lo propusieron y encantadísimo de participar. Este año por circunstancias he podido tener estos días libres. Otros años no ha podido ser, y qué mejor que pasarlo en Canarias en familia y con los amigos. Y también porque nunca me he visto en un cine, por lo que también me picaba la curiosidad de ver cómo era. Y tengo que decir que he comprobado que la pantalla engorda” (risas).

– Con Doña Francisquita se ha estrenado en el rol de Fernando, ¿cómo afrontó este personaje?

“En realidad Fernando, con el planteamiento que hace Lluís Pasqual, es un personaje dentro de un personaje, porque hago de un tenor en diferentes etapas de la historia española. Pasqual lo que ha intentado es hacer un homenaje a la zarzuela a través del desarrollo del género en España; y en este sentido primero hago de un tenor que se encuentra en un estudio de radio a comienzos de la Primera República, porque en aquel entonces se ofrecían óperas en la radio, y éste interpretaba a Fernando en esa emisora. Luego el segundo acto es durante la Dictadura, y hago de un tenor que hace del propio Fernando para la televisión. Y en el último acto, ya en la actualidad, es un día de trabajo normal, de lo que nosotros solemos hacer en un ensayo. Todo esto no es que sea más complicado, pero sí muy interesante. Fernando es un personaje que está muy ligado a la familia y tiene que relacionarse con esos personajes que yo también he tenido que interpretar y que exigía Lluís. Creo que a través de estos tres actos se puede entender ese desarrollo del personaje dentro del personaje”.

– La novedosa puesta en escena de Pasqual de la popular zarzuela se estrenó con cierta polémica en Madrid, pero triunfó en Barcelona, ¿cómo describiría esta adaptación que se aleja del canon clásico?

Creo que es una apuesta que bajo mi punto de vista es completamente positiva. Siempre existirá el tema de los intereses más clásicos y menos clásicos, y la eterna discusión entre los puristas y los menos puristas; y Lluís lo ha hecho con mucha inteligencia y con mucho respeto al género. Está claro que quien no arriesga no pierde, pero tampoco gana. Lo que está claro es que si seguimos haciendo las cosas de modo purista, igual que se hacían en un determinado momento en el que el contexto histórico era tan diferente al que vivimos hoy, a las nuevas generaciones les costará mucho más entender ciertas cosas. La nueva creación debe conseguir que la gente se enganche, y luego tengan opciones para elegir más clásico, menos clásico, más innovador. Lo importante es que esta puesta en escena tiene un gran cariño por el género, por los cantantes y por la música, y por eso triunfó y mucha gente la ha podido disfrutar en diferentes teatros. Irá también a Francia, y en definitiva se trata de proyectos interesantes que a uno le hacen feliz.

– Doña Francisquita ha sido su tercera zarzuela, ¿cómo se mueve en este género?

“Yo me muevo muy bien, pero por cuestiones de agenda es verdad que siempre he cantado más ópera. Pero en ocasiones salen cosas interesantes, como Marina, que fue la primera zarzuela que interpreté, en una nueva producción para el Teatro de la Zarzuela; después hice Luisa Fernanda en el Palacio de les Arts de Valencia, con Plácido Domingo; y ahora esta zarzuela en el Liceu. La primera función de Doña Francisquita en Barcelona -el pasado 10 de noviembre- fue justo cuando estaba ese caldo de cultivo independentista, pero una vez más se comprobó que la cultura, el canto, amansa las fieras y todo fue bien. Pero no olvidemos que tanto Amadeu Vives como Lluís Pascual son catalanes y que Cataluña y Barcelona han sido cuna de una relevante tradición zarzuelística y demostraron una vez más por qué. Allí se crearon, por ejemplo, La tabernera del puerto o El barberillo de Lavapiés; y la calle Paralelo ha sido una de las más importantes de teatros de zarzuela”.

– Sus inicios no fueron precisamente fáciles… ¿Cómo descubrió su vocación?

“Yo soy lagunero. Descubrí la voz en la tuna, empecé en la música como un hobby, se me escapó un poco de las manos y aquí estoy”.

– ¿Soñaba por aquel entonces con llegar a donde ha llegado?

“Ni de lejos, porque es muy complicado, sobre todo cuando decides dar el paso. La insularidad se paga, sobre todo cuando quieres estudiar algo ligeramente diferente. Luego en España cuando te dedicas a algo y dices que vas a dejarlo porque quieres dedicarte a una cuestión artística, siempre las críticas, que no son demasiado constructivas, ponen cortapisas al propio artista. Es difícil superar todo eso… Yo estuve repartiendo periódicos, tocando la guitarra en el metro… aunque recuerdo esa época con mucho cariño y me divertí muchísimo. Yo me quería dedicar a esto cantando en un coro, vivir de la música, pero nunca pensé que tuviera el talento ni las cualidades. Pero soy bastante cabezón, bastante picapedrero en ese sentido, y la verdad es que tuve el puntito ese de suerte que todos necesitamos, y sigo cumpliendo mis sueños”.

– Tras subir a gran parte de los escenarios más prestigiosos del mundo, ¿qué espacio considera más especial?

“La cama cuando mi hijo se despierta y me dice “¡Buongiorno papi!, ¡Buenos días!”. Me lo dice en dos idiomas, porque es bilingüe el caballero. Estoy en un momento de mi carrera en que hago cosas que me emocionan, sigo con las mismas ganas, pero lo que espero es que el día de mañana mis hijos no me digan que no fui un padre presente porque sacrifiqué mi tiempo por esto. Quizás mi actuación más importante estará al lado de mis hijos”.

Tras las Navidades, Lucia di Lammermoor en Oviedo y Elisir d’amore en Venecia. ¿Qué espera de estas obras y qué otros compromisos tiene en su agenda para 2020?

“Yo de estas obras, y de cualquiera, lo que intento sobre todo es divertirme, seguir profundizando en el personaje, en las cuestiones vocales… Son dos obras me han dado siempre muchas alegrías, y Oviedo y Venecia son ciudades que me han dado mucho artísticamente. En Oviedo se come de maravilla; y aunque desgraciadamente no estaré en los carnavales de Tenerife, podré estar este año en los de Venecia. Después me voy a Montecarlo a hacer Il Pirata, en un país maravilloso y donde además seguro que hará buen tiempo. Luego iré a Turín a hacer una obra de Berlioz, La damnation de Faust, y en abril, hay algo en lo que tengo especial interés y especial cariño, porque vuelvo a Tenerife, al Teatro Leal de La Laguna. Gracias al Organismo Autónomo de Cultura, vengo por un lado para participar en el primer taller de zarzuela, y por otro haré un concierto benéfico el día 24. Estoy muy ligado a la Asociación Villa Feliz, una ONG que primero tenía proyectos en Santo Domingo y ahora se ocupa de familias de aquí muy necesitadas. Será un concierto benéfico, que son las cosas que verdaderamente me llenan”.

– ¿Qué le pide al año 2020?

“Yo estoy bien con lo que tengo y lo que suelo hacer es pedir para los demás. Que todo aquello que la gente necesite, le venga concedido. Hay gente que lo necesita mucho más que yo y es justo que así sea. Yo soy un tipo afortunado, me dedico a mi gran pasión, tengo una familia maravillosa. En esta locura que es el mundo a mi me dieron la caña, y sigo pescando”.

– Quizás un papel en una ópera en Tenerife…

“No… Yo espero que la Ópera de Tenerife siga triunfando, pero sin la presencia de Celso Albelo. Las cosas son como son, y me parece bien así. Yo aquí canto en cosas que sean interesantes, social o artísticamente, hechas con cariño y con ilusión. Vengo a cantar a mi ciudad, ponen el teatro a mi disposición, todo son facilidades, ayudo a gente que no tiene medios… Qué más se puede pedir”.

Celso Albelo, tras la proyección en Multicines Tenerife de la zarzuela Doña Francisquita. | Fran Pallero.
Celso Albelo, tras la proyección en Multicines Tenerife de la zarzuela Doña Francisquita. | Fran Pallero.

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