Coronavirus

Pedro Hernández Guanir, psicólogo: “Hay que dejar descansar la mente del foco de preocupación”

El catedrático de Psicología Pedro Hernández Guanir recomienda evitar la focalización de la atención solo en los aspectos negativos: “Estamos ante un problema, pero no hasta el punto de desbordarnos”

Mantener la cautela, pero sin perder la esperanza, conscientes de que la pandemia del coronavirus, un desafío sin precedentes que mantiene en jaque a los sistemas sanitarios de todo el planeta, pasará, y fijarse en los aspectos positivos de la crisis, que los hay, como el aumento progresivo del número de personas curadas o los primeros indicios de contención de la enfermedad en China. Son algunas de las recomendaciones de los psicólogos para tratar de mantener la calma y hacer más llevadera la cuarentena y el estado de alarma, en vigor desde la medianoche del domingo. Se trata, en definitiva, de que el pánico no impida actuar desde la inteligencia.
“Cuando estamos con un problema en la cabeza le damos vueltas y vueltas porque no podemos atender otra cosa, y en los momentos de crisis y de histeria el cerebro desconecta de todos los focos que están alrededor y solo focaliza su atención en aquello que le preocupa de forma obsesiva”, afirmó a este periódico Pedro Hernández Guanir, catedrático de Psicología y doctor en Pedagogía.
En ese sentido, buscar elementos compensatorios resulta, a su juicio, imprescindible para rebajar los niveles de toxicidad mental. “Conviene buscar fórmulas de entretenimiento y de liberación frente a un elemento monotemático. Es aconsejable dejar descansar la mente con otros temas que nos distraigan del foco de preocupación, ya sea leyendo un libro o viendo una película o un documental, por ejemplo”, señaló Hernández.

sobreinformación

Esta fórmula, a su juicio, ayuda a contrarrestar la sobreinformación actual de la crisis. Los medios de comunicación convencionales y las redes sociales, con especial mención al móvil y al wasap, que echa humo con el coronavirus, se vuelcan estos días con los efectos de la crisis sanitaria y del estado de alarma.
“La información exagerada y mirar permanentemente el móvil y atender el wasap es una forma de reducir la ansiedad, pero, insisto, hay que hacer varios paréntesis a lo largo del día que nos saquen del monotema”. Precisamente, los organismos públicos recomiendan contrastar la información que se comparte en redes sociales y piden que se acuda a las fuentes oficiales para poner coto así a los bulos y al alarmismo social.
“No tenemos que focalizarnos solo en lo negativo y, sobre todo, nunca perder la esperanza, porque el ser humano sin esperanza no tiene vida, y por esa puerta entra la angustia y hasta la muerte”, indicó, antes de subrayar el bajo nivel de positivos en Canarias comparativamente con otras comunidades autónomas. “Sin duda, estamos ante un problema que tiene un grado determinado, pero no hasta el punto de desbordarnos. Está claro que esta crisis la remontaremos, sobre todo si se toman los cuidados necesarios”.

colas en supermercados

Respecto a las compras compulsivas de alimentos y las colas en los supermercados -una de las imágenes que mejor define estos día la ansiedad de la calle-, el experto lo justifica en los elementos psicológicos de protección asociados a la prevención. “Si tú cuentas con avituallamiento, liberas ansiedad y te sientes más protegido, pero lo que ocurre es que esa mayor tranquilidad personal genera más pánico en los otros, y el pánico es contagioso. Todo lo que está pasando estos días en los supermercados genera una angustia colectiva”, explica.
Sobre la cuarentena que obliga a permanecer a los ciudadanos en sus domicilios, salvo puntuales excepciones como para acudir al trabajo, Hernández Guanir destaca que “vamos a estar sometidos a una situación de riesgo mental, alimentado por la inseguridad y la incertidumbre”, por lo que recomienda apelar a la “capacidad más importante que pueden tener los seres humanos: reinventar nuevas situaciones. Pueden ser juegos, tertulias, lecturas o simplemente ver una película junto a la familia, por poner varios ejemplos”. Y es que períodos como el actual pueden ayudar a profundizar en la meditación, la reflexión y el reencuentro individual y familiar, sostiene.

incertidumbre

El catedrático recuerda que el ser humano “está acostumbrado a dominar y controlar, y cuando aparece una realidad nueva, imprevista y desconocida se ve situado en un escenario de incertidumbre, que es el mayor temor que puede experimentar. Y si detrás de la incertidumbre está el peligro y la muerte todavía es peor. Es como si pasas una noche en la selva, basta que se mueva una hoja para que estés viendo una fiera que te ataca”.
Por último, Hernández Guanir trazó un paralelismo entre la pandemia actual y la evolución humana, para recordar que antiguamente el ser humano se refugiaba en la fe frente a adversidades como las tormentas, las enfermedades y la pobreza. “Progresivamente la fe fue quedando desplazada y el ser humano se fue sintiendo más fuerte con la ciencia, la medicina, la tecnología, el desarrollo económico, el descubrimiento del Universo y hasta la conquista del espacio. Todo eso le ha empoderado frente al mundo, pero luego llega un virus que crear el terror y lo devuelve a la situación de vulnerabilidad después de haber conquistado todo ese poder”.