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Turistas en La Caleta, núcleo inicial del COVID-19 en Tenerife: “Estamos en el paraíso”

Los turistas que están en el foco inicial del coronavirus en la isla disfrutan del clima y la tranquilidad, mientras los hoteleros cruzan los dedos para que la psicosis global acabe cuanto antes
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Varios turistas observan el mar desde el paseo de La Caleta, a 500 metros del hotel donde se detectó el foco inicial del coronavirus en Tenerife. J.C.M.

En el núcleo marinero de La Caleta (Adeje), donde se concentra la mayor parte de restaurantes de la zona, a menos de 500 metros del hotel más observado de España desde que las autoridades sanitarias declararan el pasado 23 de febrero su aislamiento tras detectarse hasta seis casos positivos por coronavirus, los turistas disfrutan del sol, de los paseos por la costa, de los baños en el mar y de la gastronomía local, especialmente del buen pescado típico de esta zona del litoral oeste de Tenerife.

Thomas y Camila, un matrimonio inglés que descansa estos días en Costa Adeje, no muestran ningún síntoma de preocupación por el foco de coronavirus detectado a escasa distancia de donde pasan sus vacaciones. “Aquí no llueve, estamos encantados con el clima, la comida, la bebida… esto es la felicidad”, afirman antes de chocar sus jarras de cerveza en una de las terrazas frente al mar. “En vacaciones no pensamos en el coronavirus”, apostillan sonrientes.

Carlos y Pilar, una pareja madrileña de sesentones, no ocultan que “da un poco de miedo todo lo que se dice del coronavirus y cómo se extiende por el mundo”, pero comparten una sensación de cierta exageración sobre sus efectos. “Esta mañana pasamos por fuera del hotel en cuarentena y asusta un poco ver tantos policías y ambulancias en la entrada”. Pese a todo admiten sentirse “muy tranquilos” durante sus vacaciones en el sur de Tenerife.

Un camarero que atiende una de las terrazas y que prefiere no dar su nombre señala que “se nota un poco el bajón de turistas, pero si siguen las cancelaciones seguro que la cosa irá a peor”. Confía en que este episodio sea pasajero y todo quede en un mal recuerdo, similar al de otras epidemias globales. “¿Te acuerdas de las vacas locas, la gripe aviar y todo aquello? Pues con esto pasará lo mismo, dentro de un tiempo ni nos acordaremos”.

Markus toma un vermú junto a su esposa, mientras contempla La Gomera. “Estamos en el paraíso, con el mejor clima del mundo”, asegura este turista teutón con aspecto de fortachón. “¿Qué más se puede pedir?”. Del coronavirus, ni rastro de preocupación. “No problem, no problem”, es la expresión que utiliza cuando le preguntamos por el Covid-19. Cuando nos despedimos pronuncian la frase por la que suspira todo empresario hotelero y que en las actuales circunstancias adquiere un valor especial: “El próximo año volveremos”.

TORMENTA PERFECTA

Brexit, la quiebra del turoperador Thomas Cook y ahora el coronavirus de Wuhan. No se recuerda una tormenta perfecta de esta magnitud, con una sucesión de ciclogénesis explosivas tan sincronizadas y en tan poco tiempo sobre el sector turístico canario.

La consejera de Turismo del Gobierno de Canarias, Yaiza Castilla, reconocía esta semana en una entrevista con DIARIO DE AVISOS que el impacto turístico del coronavirus está siendo peor que la quiebra de Thomas Cook, sobre todo por la propagación del miedo. Castilla, que la próxima semana convocará de nuevo al Consejo de Turismo para evaluar la situación, defiende las medidas que se han adoptado desde que estallara la crisis sanitaria, primero en La Gomera y después en el sur de Tenerife. “La hemos gestionado de manera excelente. Somos el único destino del mundo que ha sabido reaccionar ante esta crisis de primer nivel”, manifestó.

Eso sí, las dudas surgen sobre la decisión de cerrar un hotel completo (el H10 Costa Adeje Palace) como medida preventiva y que la patronal hotelera no ha acogido de buen grado. “Tenemos que admitir que fuimos primerizos, las directrices sanitarias eran muy claras y había una orden de la autoridad judicial”, recordó la consejera.

MEDIDAS DISTINTAS

Más claro aún fue el presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, que llegó a afirmar el martes pasado que el Archipiélago no volverá a poner un hotel completo en cuarentena y que se “tomarán otras medidas”. El jefe del Ejecutivo regional señaló que “es verdad que el turista quiere saber, si se desplaza por ejemplo a Canarias y ocurre en un hotel que alguien da positivo, si eso va a exigir una cuarentena de 14 días. Ya adelanto que, con la experiencia adquirida, se tomarán otras decisiones”.

El confinamiento de casi un millar de personas, entre clientes y empleados, en el hotel de Costa Adeje, ha tenido una gran repercusión internacional y en el caso de los medios sensacionalistas británicos se ha convertido prácticamente en un serial. Los hoteleros cuidan las formas y evitan pronunciarse en público sobre el tema, pero de puertas adentro discrepan abiertamente con la clausura del establecimiento y con las imágenes que se han podido ver estos días de agentes del Cuerpo Nacional de Policía montando guardia con mascarillas por fuera del establecimiento.

Quien parece desmarcarse de esta corriente es el alcalde de Adeje, José Miguel Rodríguez Fraga, que este jueves se preguntaba en un foro convocado por la Federación de Entidades de la Construcción de Santa Cruz de Tenerife (Fepeco), “qué hubiera pasado si no hubiésemos tomado la medida que tomamos”, en alusión al aislamiento del complejo hotelero. En ese sentido, el mandatario sureño defendió la “gestión diligente” de las autoridades sanitarias desde el momento en que estalló la crisis en su municipio.

CAÍDA DE LAS RESERVAS

Más allá de polémicas, la actual alerta sanitaria que afecta a un centenar de países comienza a pasar factura a los hoteleros, restaurantes, comercios, empresas de coches de alquiler y el resto de oferta complementaria.

Además de provocar una debacle en los mercados bursátiles, el miedo al contagio está afectando a los desplazamientos vacacionales. La Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos, que preside el tinerfeño Jorge Marichal, confirmó esta semana una cancelación en torno al 30% de las reservas hoteleras.

El golpe se nota más en la caída de las contrataciones de nuevos paquetes turísticos que en las cancelaciones de reservas, según explicaron a este periódico varios empresarios hoteleros del sur de Tenerife, aunque un directivo de una importante cadena implantada en el Sur admitía que en uno de sus hoteles se perderán más de 400.000 euros en marzo por anulaciones de última hora.
“Es innegable que hay preocupación, pero no alarma”, señalan los empresarios, al tiempo que expresan su esperanza de que en el plazo de “tres o cuatro semanas” se rebaje la psicosis global y las aguas que hoy bajan revueltas en el sector turístico vuelvan a su cauce. De momento, cruzan los dedos para que así sea.

LOS HOTELEROS VEN PRIORITARIO GARANTIZAR LAS CONEXIONES AÉREAS EN VERANO

La crisis sanitaria llega en un momento sensible para los hoteleros, que buscan garantizar una alta ocupación para la próxima temporada estival. “Ninguno tenemos vendido el verano ni el próximo invierno”, señaló un empresario consultado por este periódico. La mayoría de hoteleros coincide en que lo más importante ahora es, además de redoblar esfuerzos en promoción, sentarse con las compañías aéreas para evitar a toda costa que cancelen conexiones para el verano. “Hay que mantener como sea el número de plazas, porque de lo contrario nos podemos encontrar que desde el momento en que la gente pierda el miedo a viajar no tengamos los vuelos necesarios, y eso sí sería un batacazo”, advierten. En ese sentido, los empresarios consultados consideran que la “mejor inversión” que puede realizar el Gobierno de Canarias es negociar el mantenimiento de los enlaces aéreos previstos para el verano e incluso llegar a un acuerdo económico con las aerolíneas en caso de que los aviones no vengan llenos.

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