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Julio Torres: “Es la primera vez que no sale el Cristo; incluso, durante la Guerra Civil procesionó”

El investigador, periodista y escritor Julio Torres presenta el quinto volumen de la Biblioteca Lagunera de Bolsillo, 'Retazos de Historia. Las Fiestas del Cristo de La Laguna, de 1891 a 1894'.
El investigador, periodista y escritor Julio Torres. / SERGIO MÉNDEZ

El investigador, periodista y escritor Julio Torres presentó, el pasado miércoles, el quinto volumen de la Biblioteca Lagunera de Bolsillo, Retazos de Historia. Las Fiestas del Cristo de La Laguna, de 1891 a 1894, en el que realiza un pormenorizado acercamiento a la tradición taurina en el municipio, que llegó a albergar la primera plaza de toros de Canarias en 1891, inaugurada precisamente en el marco de las Fiestas del Cristo, que, a partir de entonces, cogieron el modelo de la actual celebración. Este año, el Cristo de La Laguna no saldrá a la calle para encontrarse con sus fieles, por las medidas adoptadas para evitar la propagación de la Covid-19, un hecho que no ha sucedido jamás en los cuatro siglos en los que se vienen celebrando sus fiestas, “incluso durante la guerra civil procesionó”, destaca.

-¿Por qué decidió centrarse en el libro en ese periodo, de 1891 a 1894, de las fiestas del Cristo?
“Conociendo las fiestas del Cristo desde sus comienzos en el siglo XVII, haciendo un estudio pude encontrar que a finales del siglo XIX es cuando las fiestas adquieren el formato moderno, pero, además, hacen un salto que no se había logrado nunca y es que las fiestas en ese momento se codean, a través de la prensa, con las grandes ferias nacionales, y esto ocurre porque un señor que se llamaba Gaspar Darmanin tuvo la idea de hacer una plaza de toros en La Laguna con una capacidad para 8.500 espectadores y traerse a los mejores toreros del momento. En ese momento, los actos de masas eran de la tauromaquía y todo el mundo leía de toros. Fue algo tan espectacular que el Correillo Viera y Clavijo daba viajes extraordinarios desde Las Palmas. La plaza se inauguró el 13 de septiembre de 1891, La Laguna contaba en ese momento con 13.000 habitantes, pues desde primeras horas de la mañana llegó gente desde todos los lugares de la Isla y se dice que ya sobre las doce de la mañana en La Laguna se podían contar más de 35.000 personas. Y en 1892, las fiestas coincidieron con la segunda feria taurina, con la contratación del famoso El Gallo, y con la celebración del IV centenario de la conquista de América, y se dedican las fiestas del Cristo a este evento tan importante, con grandes bailes de etiqueta en los que dio cita a toda la sociedad de Tenerife, incluso los clubs de ingleses que existían”.

-¿Por qué las autoridades decidieron en ese momento hacer unas fiestas del Cristo tan fastuosas?
“La Laguna había perdido, a finales del siglo XVIII la Capitanía General, por lo que se desplaza a Santa Cruz todo lo que es el área administrativa que rodeaba a esos mandos, y La Laguna perdió protagonismo, se vio en la más absoluta ruina. Gaspar Darmanin, que era hijo del alcalde de ese momento, intentó hacer algo para que La Laguna recuperara su protagonismo dentro del contexto insular y creo que eso fue un espaldarazo importantísimo para que La Laguna se lanzara económicamente al siglo XX. Se dijo que al ver el Ayuntamiento la cantidad de gente que atraían las fiestas y los toros, en los años 91-92-93, se montaron unos bazares de baratijas, que hoy conocemos popularmente como tómbolas, y con el dinero que sacó se compraron adoquines para adoquinar aquellas calles que aún estaban empedradas o de tierra, como fuera las calle Carrera, San Agustín y Herradores”.

-Esa plaza de toros que albergó La Laguna, ¿dónde estuvo y hasta que año estuvo en funcionamiento?
“La plaza de toros se inauguró el 13 de septiembre de 1891. La ubicación exacta es dónde está la ermita de San Juan en la actualidad, enfrente, donde están ahora todos esos edificios, que en aquel momento eran las afueras de la ciudad. Y la última feria que se hace es la de 1893, porque resulta que Santa Cruz, al ver la importancia y el movimiento de gente influyente de Santa Cruz que estaba ganando La Laguna, en un momento de disputa insular por la capitalidad de la provincia, pues ante ese miedo, de que La Laguna pudiese recuperar su derecho, hicieron una sociedad llamada La Tinerfeña y en 6 meses inauguraron la plaza de toros que permanece aún en la actualidad, con capacidad para 12.000 espectadores. La última corrida que se hizo en La Laguna fue el 27 de septiembre de 1893 con el famoso El Minuto, y Santa Cruz anunció el 20 de septiembre que El Minuto torearía el 8 de octubre, con lo que la gente de Santa Cruz apenas fue a la corrida de La Laguna y fue una ruina total, y del enfado tan grande que se cogió don Gaspar Darmanin mandó a derribar la plaza de toros” .

-Pero las fiestas del Cristo sí lograron mantener su empuje, y hasta ahora…
“Ese empuje lo mantuvieron las fiestas porque mucha gente que no las conocía, pues repitieron y se creó una corriente de turismo importante. Es más, este señor, Gaspar Darmanin, también invierte en una gallera, un local para riñas de gallos, y luego crea un pequeño teatro para variedades, que se llama el Teatro Viana, pero luego aparece el filántropo Antonio Leal y dotó a La Laguna de un teatro como el Leal y empiezan a venir las compañías. Y aparece en 1906 el tranvía, que fue fundamental para el desarrollo de la ciudad. Pues ya no pierde el ritmo y entra en el siglo XX con La Laguna que tenemos hoy”.

-¿Qué actos del pasado se han perdido que considera que se deban recuperar?
“Por las crónicas de aquel entonces conocemos de pandorgas, cabalgatas magníficas, y cosas sencillas. Yo creo que, por lo que he hablado con el actual alcalde y el equipo, se está en aras de que, cuando se puedan celebrar fiestas, nos podemos encontrar los laguneros alguna sorpresa. Ya de hecho se está consultando a diferentes artesanos y se pueden recuperar cosas interesantes, no solo para La Laguna sino para el acerbo cultural de Canarias”.

-¿Y cosas que cambiaría?
“Es importantísimo que de la plaza del Cristo desaparezca el actual Mercado provisional, es esencial volver a tener el espacio diáfano más importante de Tenerife, que tiene 14.000 metros cuadrados dispuestos para todo tipo de actos. Y también la recuperación del cuartel de artillería, con su antiguo patio de armas, darían una proyección distinta con ese espacio tan importante”.

-En este sentido, ¿qué opina sobre el proyecto del velatorio que se quiere construir en ese entorno?
“La respuesta es sencilla, si estamos hablando de fiestas, de temas lúdicos, creo que los usos son incompatibles. No es el sitio adecuado. Si usted le pregunta a cualquier lagunero o persona que haya visitado la ciudad en septiembre, los recuerdos que tienen no son de llanto, desespero y angustia por haber despedido en esa plaza a un familiar, sino todo lo contrario, por haber compartido una copa, un trozo de carne en adobo… Los usos son incompatibles”.

-Como lagunero, y miembro de la Esclavitud, ¿qué supone que este año el Cristo no pueda salir a las calles?
“Ha sido sentido no ver a San Benito, que son unas fiestas y procesiones más antiguas que las del Cristo de La Laguna, pero no ver al Cristo el día 14, cómo se vuelca todo el mundo a aplaudirle, claro que es triste, tristísimo, y más por el tema que es. El día 14 estaré bastante afectado, como todos los laguneros y laguneras devotos al Señor. Y yo soy miembro de la Esclavitud y soy pro de que se incorpore la mujer de pleno derecho. Para mí sería un orgullo, como hombre y como persona, ver a las mujeres, a nuestras madres y hermanas, acompañando a el Señor como miembros de la hermandad y no tener que ir, como hasta ahora, delante del estandarte del Cristo con unas velas en las manos y fuera de la comitiva”.

-¿Es la primera vez en cuatro siglos de historia de las fiestas que el Cristo que no sale?
“Es la primera vez que no se celebran por causas de este tipo, incluso durante la guerra civil el Cristo procesionó, y en epidemias con más razón, precisamente se trasladaba a San Agustín o la Catedral por las rogativas. Este es un momento excepcional, siempre se ha celebrado”.

-Si el año que viene vuelve la normalidad, ¿cree que deberían de celebrarse estas fiestas de manera especial?
“Sí, no solo el Cristo sino que creo que todas las fiestas de la Isla y de todo el país las vamos a celebrar de manera especial, el país se desbordará, y La Laguna y todos sus pueblos y barrios no van a ser menos. Deben de ser fiestas especiales, por lo menos yo creo que nos nace a todos”.

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