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Joaquín de Suñer: “La aviación está reinventándose y la hostelería también, a causa de la pandemia”

Joaquín de Suñer Machado, Máster del IUDE, experto en aviación y asesor aeronáutico
Limoneros - Andrés Cháves y Joaquín de Suñer Machado
Limoneros - Andrés Cháves y Joaquín de Suñer Machado
Joaquín de Suñer Machado (d), Máster del IUDE, experto en aviación y asesor aeronáutico. Sergio Méndez

Esta introducción podría ser muy larga, pero tengo que resumir. Conocí a Joaquín de Suñer Machado (Tenerife, 1946) de niño, cuando ambos estudiábamos el bachillerato de letras en el Colegio San Isidro de La Orotava. Allí tuvimos que toparnos, entre otros, con un cura hijoputa llamado Adolfo, un tipo enorme y mal encarado al que le apestaba el aliento, y que cuando no traducíamos bien a Tito Livio nos daba con el diccionario de latín en la cabeza. Y en ese colegio aprendimos humanidad, respeto, educación y sentido del humor con el bondadoso profesor de griego, don Luis Ossuna, que nos ponía sobresaliente cuando ganábamos un partido de fútbol del campeonato escolar. Hemos sido, Joaquín y yo, siempre amigos. Sobrino del superministro de Franco, Ramón Serrano Súñer –Súñer puede llevar tilde o ir sin ella-, en Los Limoneros acabamos hablando de Carmen Díez de Rivera y de la Marquesa de Llanzol, de El tiempo entre costuras y de la verdad y la leyenda del controvertido personaje, cuñado de Franco porque se casó con Zita Polo, hermana de doña Carmen, “que era pequeñita pero una monada”. No he dicho que Joaquín ha iniciado, terminado, fracasado y triunfado en importantísimos proyectos en materia aeronáutica, que fue uno de los privilegiados alumnos del prestigioso Máster del IUDE que creó Jerónimo Saavedra en la Universidad de La laguna, que está casado con Ivonne Beltrán Jordi, miembro de la burguesía catalana, y que tienen cuatro hijos, uno de ellos, Sergio, instructor de Jumbo. Tampoco he dicho que es un especialista en la industria aeronáutica y en el sector turístico, cuando este se relaciona con la aviación comercial.

-Están decididos a crear una compañía aérea local, desde Ashotel y parece que también desde el Cabildo de Tenerife.
“Mira, me parece bien, pero para eso hay que estar al día. Y la aviación no es la misma que antes de la pandemia. Entiéndeme: yo no digo que el entusiasmo no sea bueno, pero, ¿cuántos aviones?, ¿qué aviones?, ¿con cuánto dinero cuentan?”.

-¿Por qué dices que la aviación no es la misma?
“Te pondré un ejemplo. Un antiguo ingeniero de la NASA ya tiene volando un avión, el Celera 500, que funciona con motores de pistón, que consume lo mismo que un Lexus 430 –diez litros de gasoil, queroseno o híbrido cada los 100 kilómetros-, que puede operar con un solo motor de 500 caballos y cuyo prototipo de 8-10 plazas ya anda por ahí. Apenas tiene alas, los motores no se ven, las ventanas tampoco se ven, pero existen. Una verdadera revolución en la industria. Este ingeniero se llama Otto de apellido”.

-Desde luego, parece cosa de otro mundo.
“Vuela a 30.000 pies de altura, tiene una cabina de 1,80 metros de altura y una autonomía de 6.000 kilómetros. Una maravilla. Y cuesta unos cuatro millones y medio de dólares. Por eso te digo que la aviación está cambiando a un ritmo impresionante”.

-Sí, pero yo hablo del corto plazo. Una compañía aérea de Canarias para operar con Europa. Y pronto.
“Ahí está Binter, que lo está haciendo bien, aunque tiene que mejorar sus precios con la península y el extranjero, que son demasiado caros. Ya tenemos una compañía canaria. ¿Por qué no se potencia, se le ayuda y que se puedan bajar esos precios?”.

-¿Cuánto cuestan los aviones?
“Pregunta”.

-Un 737/800, como los que tiene Air Europa y en los que viajamos generalmente a Madrid.
“85 millones de dólares, precio de catálogo. Si lo pagas al contado y compras varios, a lo mejor un 30% menos. Yo sé de una compañía, Valujet, que compró cincuenta aviones, no recuerdo de qué modelo, y le descontaron el 50%, pero reconozco que esto es inusual”.

-¿Un Jumbo/800?, que todavía se fabrica; pero nuevo.
“418 millones de dólares, sin descuento; precio de catálogo”.

-¿Y un Airbus 320?
“101 millones de dólares”.

-La aviación está ligada al negocio hotelero. Y me consta que tú tienes un plan para potenciar el sector y para crear una compañía aérea canaria ligada a él. ¿Por qué no lo aportas?
“Conmigo no ha hablado nadie, creo que el presidente del Cabildo de Tenerife, Pedro Martín, a quien considero un hombre sensato, quiere tener una reunión. Por mí, encantado de que me llame. Y yo tengo todos los números, al céntimo. Y dispongo de un plan de incentivos para los turistas que vengan. Y estoy dispuesto a colaborar, pero ya estoy viejo para trabajar gratis. Tampoco voy a pedir una fortuna por mis ideas, que son fruto de años de trabajo. Mira, le ofrecí un plan a Air Europa para su compañía regional. No me hicieron ni caso y mira cómo acabó. Habría triunfado. Y el plan está ahí, todo calculado al céntimo”.

-¿A pesar de la traba de Binter, que tiene monopolizado el mercado interior?
“A pesar de Binter, que ya digo que no lo ha hecho nada mal. Yo, hay algunos métodos de la competencia que no comparto, pero reconozco también los aciertos y Binter ha acertado en muchas cosas. Yo asesoré a Islas Airways en un determinado momento y creo que Binter aprendió mucho de esa compañía, que acabó como acabó, por desgracia”.

-¿Es verdad que trabajaste con Serge Dassault, hijo del famoso Marcel Dassault?
“Sí, fue socio mío en una empresa aérea con Falcon, que al final se complicó. Pero yo gané mucho dinero, en su día, con los Falcon de segunda mano; es un avión del que siempre he estado enamorado. Hacíamos funciones de courrier, trabajamos para DHL y nos fue muy bien. En este mundo puedes ganar mucho y perder mucho también. A mí me ha ocurrido”.

-La pandemia, Joaquín. ¿Qué va a pasar? ¿Tienes datos de otros lugares?
“Este Gobierno de España es un completo desastre. En Israel han vacunado, al día de hoy, al 30% de la población. Los hoteles se están llenando. En la misma China, país de origen del virus, los establecimientos hoteleros están al 75% de ocupación. ¿Tú sabes al ritmo que se está vacunando en España? A paso de tortuga, no hemos llegado ni al 2% de la población. Faltan dosis, no hay previsión alguna. Se pasan el día criticando si se vacunó el concejal de un pueblo o el general jefe del Estado Mayor. Esto de politizarlo todo, de enfangarlo todo, es una tragedia mayor que la propia pandemia”.

Limoneros - Andrés Cháves y Joaquín de Suñer Machado
Joaquín de Suñer Machado, Máster del IUDE, experto en aviación y asesor aeronáutico. Sergio Méndez

-Antes me decías que la aviación va a cambiar. Y me ponías ejemplos.
“Todo se lleva muy discretamente. Pero Airbus y Boeing trabajan ya en prototipos eléctricos y de hidrógeno. Existe una Piper Malibú volando con hidrógeno, de Zero Avia; y otros aviones eléctricos, por ahora pequeños. Todo va a cambiar, te repito”.

-La aviación vive un momento apasionante, pues, aprovechando la pausa del virus.
“Claro, porque los ingenieros se han puesto a inventar cosas nuevas. Es que había que reinventar la industria, que se estaba quedando anquilosada. No sé si nosotros veremos los grandes avances de aquí a 20 años, pero nuestros hijos y nietos los van a disfrutar”.

-Además, los españoles han sido muy emprendedores en este mundo aeronáutico.
“Por supuesto, ahí tienes la creación de Air Europa –y tengo que recordar a Tomás Cano, amigo común-, a la que ahora ha comprado el consorcio que controla Iberia y Vueling, entre otras compañías por 500 millones de euros. La compañía Oasis, que creó el fallecido Pedro Pueyo. Y otras muchas. Pero es que dos chicos jóvenes españoles han montado Volotea, una empresa que ya tiene unos 100 aviones y que viaja por todo el mundo, con gran cuota de mercado en Italia. No te creas que es una broma lo que te digo”.

-Cuando hablamos de aviación siempre nos referimos a las gigantes Boeing y Airbus. ¿Hay más?
“Claro que existen más fabricantes. Por ejemplo, la brasileña Embraer, la canadiense Bombardier y otras rusas y chinas. Los chinos han copiado el famoso DC-9 con el modelo ARJ 21. Está volando y muy bien. El C 919 es el equivalente al Airbus 320 o al 737/800 de Boeing y es capaz de transportar de 170 a 200 pasajeros en distancias medias, con unos costos de producción mucho más baratos que los aviones americanos o europeos. Y tenemos el ruso MC-21, que puede llevar 211 pasajeros”.

-¿Y para el transporte regional?
“Pues el MA 60 es el ATR chino, un turbohélice magnífico, mucho más barato que los aviones que utiliza Binter entre islas, turbohélices ya digo que de alto rendimiento”.

-Tú te vas a las ferias mundiales y estás al día. ¿No les convendría a los promotores de la nueva línea canaria hacer lo mismo?
“En el mundo de la aviación los cambios son brutales, continuos, yo diría que vertiginosos. Es preciso estar actualizados al segundo. Actuando con ligereza se cometen muchos errores. Tienen que dar pasos muy medidos, no precipitarse y montar una compañía que no desaparezca a los tres meses y deje a empresarios e instituciones arruinadas. En este mundo hay que andar con pies de plomo”.

(Ya digo que hablamos mucho de aviación, pero también de un libro sobre los guanches y sus hábitos culinarios y de recetas ancestrales que escribió su madre, Elisa Machado; de la honestidad de su padre, que era médico e inspector de Sanidad en Tenerife, un hombre íntegro con el que yo pasé ratos muy buenos. Se sabía Joaquín padre todas las historias de su primo Serrano Súñer, pero era extremadamente discreto a la hora de contarlas. Ya dije antes que hablamos de la elegancia y la belleza de la amante del ministro de Franco, la Marquesa de Llanzol y de su hija ilegítima, Carmen Díez de Rivera, que fue la musa de la Transición. Tenemos muchas cosas en común, como cuando le robábamos el coche a su padre, nosotros sin carnet, para irnos al Puerto de juerga, siendo unos adolescentes. O de cuando Joaquín trajo a Tenerife a Joe Bossano, el ministro principal de Gibraltar, al que el Cesid de entonces le colocó un micro en la radio del coche y las conversaciones eran captadas con un patrulla que circulaba de escolta. La verdad es que esta vida da para mucho y él ha sido un hombre muy inquieto, del que sus hijos deben sentirse muy orgullosos).

“Te diré, Andrés, que la desaparición del Concorde constituyó un paso atrás en la aviación comercial de élite, pero ahora existen proyectos como el Boom americano, un avión supersónico de 50 plazas, o el Aerion, de 30 plazas, para pasajeros exclusivos, que van a triunfar. No lo veremos, a lo mejor, pero aparatos como estos, y como otros, serán el transporte del futuro”.

(Yo tuve ocasión de viajar en el Concorde desde el aeropuerto Reina Sofía. Me subí y cuando me sirvieron la primera copa de Moët Chandon ya estábamos volando sobre Dakar. Me dieron un diploma, me regalaron una miniatura del avión y me bajaron. Esa fue mi experiencia. Además, las ventanillas eran muy estrechas. Luego, la charla, a la que asiste Ivonne, la mujer de Joaquín, siguió hasta altas horas de la tarde, en Los Limoneros, en donde lucía un día espléndido. Yo me comí una carne japonesa. Les ponen música a las vacas y, claro, así sale la carne de buena, regada con el vino número 5 de Mariano Ramos, que hemos hecho famoso. Una charla agradable y documentada. Ahora que quienes tengan que actuar, pues que actúen, porque lo dicho, dicho queda).

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