Gastronomía

Zumaque, la apuesta de Lucas Maes para el Puerto de la Cruz

Zumaque está ubicado en el cruce de la calle Puerto Viejo y de la Verdad, en la zona antigua del Puerto de la Cruz

Zumaque, la apuesta de Lucas Maes para el Puerto de la Cruz. DA
Zumaque, la apuesta de Lucas Maes para el Puerto de la Cruz. DA

 

De entrada sorprende la palabra Zumaque, que es el nombre del nuevo restaurante de Lucas Maes en el Puerto de la Cruz. En el diccionario del Tesoro Lexicográfico del Español en Canarias se recoge que zumaque es “un arbusto pequeño, que se cría naturalmente en algunas colinas pedregosas de nuestras islas” pero también tiene otro significado en el norte de Tenerife, que es quien tiene “molimiento o fatiga”. Este es el significado que ha querido darle el chef, aunque la verdad no es un síntoma de molimiento o fatiga abrir un nuevo proyecto gastronómico en estos momentos en que las medidas restrictivas de la pandemia se han vuelto contra la restauración.

Zumaque está ubicado en el cruce de la calle Puerto Viejo y de la Verdad, en la zona antigua del Puerto de la Cruz. Se trata de una instalación muy moderna y confortable, con generosa barra, diseñada por el estudio del arquitecto tinerfeño Leonardo Omar, y con una terraza, necesaria en estos duros momentos.

Junto a Lucas Maes, está su hijo en la sala, también llamado Lucas, y de apoyo en la cocina Andrea Ravasio, quien recibió el premio Alimento para el Espíritu en la semifinal de S.Pellegrino Young Chef 2020.

La cocina de Lucas Maes es bien conocida no solo en el Norte de la isla sino también en el Sur donde mantiene sus restaurante Sucas (Costa Adeje) y Aqua (Santiago del Teide). El planteamiento de este chef en este nuevo local es una cocina moderna, creativa y sorprendente con toques asiáticos.

Entre los aperitivos de la casa hay un pisto de tomate canario para untar en una rodaja de pan que está muy bueno. De entrada se puede degustar un ceviche de corvina, seguido de un tartar de atún con mahonesa de miso y helado de coco, ambos platos en los que aprecia el buen producto.

La mejor combinación es compartir los platos y así poder degustar más. La croqueta de kimchi y el dumpling de langostino son dos bocados para chuparse los dedos. Elegantes y finas, las vieiras con champán y vinagreta de miso.

El siguiente paso fue un cochino negro, cebolla confitada, setas variadas y puré de papas, todo en su justo punto de cocción y un baozi o bao de presa ibérica que borda Maes. Está muy rico también el lomo alto con chalotas y papas.

Los postres a la altura de todo lo anterior: sopa de maracuyá, mojito y espuma de coco y, por otro lado, tarta de queso. Una oferta que enriquece la gastronomía portuense.