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Angélico Gutiérrez: “Hace dos años era empleado y hoy soy el dueño de la empresa, tengo 24 trabajadores y facturo millones”

La historia de Angélico Gutiérrez, gerente de Cocinas Dinna- 7 Islas, es el claro ejemplo de superación, trabajo y emprendimiento

Angélico Gutiérrez, propietario de Cocinas Dinna-7 Islas. / Sergio Méndez

La historia de Angélico Gutiérrez, gerente de Cocinas Dinna- 7 Islas, es el claro ejemplo de superación, trabajo y emprendimiento. Hace tan sólo dos años era instalador de cocinas en una empresa y hoy no sólo ha comprado esa empresa sino que tiene a su cargo a 24 trabajadores y sus cifras de facturación son de millones. ¿La fórmula? “Trabajo, trabajo y más trabajo”. Su rápido ascenso no le ha cegado. “Estoy convencido de que se me han alineado los astros”, dice, “pero tengo los pies en el suelo”. Sigue siendo el primero que llega a la empresa y el último que se va. Muchos clientes aún lo llaman para que le monte la cocina a un familiar o amigo. “No, yo ya no monto cocinas [que no tendría ningún problema, afirma] ahora soy el dueño de la empresa”, les dice mientras le miran asombrados. Aún así, afirma que acude a todas las entrevistas con estos clientes y que al principio, tras el confinamiento acudió con sus compañeros a montar cocinas.

-¿Cómo nace Cocinas Dinna y se une a 7 Islas?
“Bueno, la historia es bastante curiosa. Estudié Mecánica y trabajé años de Inspector en la ITV, pero gracias a un amigo me metí en este sector de las cocinas y, la verdad, es que me enganchó. Hace 6 años estaba trabajando de instalador en una empresa en Icod de los Vinos, en el norte de Tenerife. Al poco tiempo, decido hacerme autónomo y me vengo para Santa Cruz y entro a trabajar para Cocinas 7 Islas. Por circunstancias de la vida decido independizarme y junto al que hoy es mi socio empezamos a instalar cocinas por nuestra cuenta. Montamos tres cocinas en Santa Cruz y poco a poco nos vamos dando a conocer, pero con una empresa muy chiquitita y, la verdad, sin intención de crecer sino de mantenernos. Decidimos comprar una máquina para fabricar nosotros y nos fuimos a un local donde casi no cabía. Empezamos a trabajar y buscamos una nave mayor que son estas instalaciones en las que estamos ahora y sin darnos cuenta y en plena pandemia compramos 7 Islas. Algo que en ningún momento teníamos en mente. Digamos que nos estábamos dando de tortas con ellos”.

-Curioso, compra la empresa para que usted trabajó.
“Sí. Los dueños de 7 Islas fueron compañeros míos en la tienda de Icod. Y es curioso porque me vengo de Icod donde los tengo de compañeros, después entro a trabajar en la empresa de ellos en Santa Cruz, me independizo y me convierto en su competencia, y hace poco les compro su empresa”.

-O sea que ‘ha eliminado’ a la competencia.
[Risas] “Digamos que, ahora mismo, en esta zona no tenemos competencia”.

-Supongo que es consciente del peligro de ascender muy rápido?
“Si, la caída es mucho mayor y estrepitosa, pero tengo los pies en la tierra. La verdad es que si me paro a pensarlo no me lo creo. Hace dos años era empleado de una empresa y ahora no sólo he comprado esa empresa, sino que tengo a mi cargo a 24 empleados y facturo millones de euros. Sinceramente creo que se me alinearon los astros, por eso miro con mucha cautela el futuro y más ahora con la incertidumbre económica que hay con la pandemia. Ya le digo, cuando entro todos los días en esta nave a las 6 de la mañana ni yo mismo me lo creo todavía”.

-¿Cuál es la fórmula? ¿Cuál ha sido el secreto de su éxito?
“Trabajo, trabajo y más trabajo. Esto no me lo ha regalado nadie. Montar una empresa quita muchas horas de sueño y roba mucho tiempo a la familia. Es verdad que en poco tiempo he crecido mucho y, a lo mejor, a otras empresas les cuesta más situarse en el mercado, pero creo que se debe a que éste no es un sector nuevo para mí. Lo conozco perfectamente. Fíjese que todavía hay muchos clientes que me llaman a mí directamente porque tienen mi teléfono porque yo les instalé personalmente la cocina. Me llaman para que vaya a montarles la cocina a amigos o familiares. Esto es importante, porque los clientes que han quedado contentos me siguen llamando y recomendando. Ahora les digo que no, que va un comercial porque yo ya no instalo sino que soy el dueño de la empresa y muchos se quedan asombrados. ¿Pero si hace tres años me montaste la cocina? Me dicen. Pero voy a la instalación y me reúno con ellos. También otro de mis socios es dueño de una importante empresa de publicidad que, evidentemente, nos ayuda. Y el personal que es magnifico. Tengo unos comerciales que son buenísimos y saben perfectamente de lo que están hablando y generan una confianza importantísima con el cliente. Pero es que lo más importante de todo es que nosotros fabricamos aquí”.

-Es decir que los materiales o repuestos, por así decirlo, están aquí y no hay que mandarlos a pedir fuera.
“Exacto. Esto, aunque parezca que no, es muy importante, porque imagine que usted instala una cocina y al cabo del tiempo, que puede ocurrir, se le cae una puerta o incluso durante la instalación se estropea. Nosotros tenemos una solución inmediata: tan fácil como llamar aquí y pedir una puerta nueva. De la otra manera hay que esperar a que venga de la Península, salir del Puerto, etc. Nosotros lo tenemos de un día para otro. Esto quiera o no es un plus importante para el cliente”.

-¿La pandemia cómo le ha afectado?
“Pues mire, le doy un dato claro: Antes de la pandemia éramos ocho en la empresa. Hoy somos 24. Hemos multiplicado por cuatro las ventas de 2019 a 2020. Estuvimos un tiempo con la empresa cerrada, cuando el confinamiento y el decreto del Estado de Alarma, pero después, cuando pudimos abrir fue un boom”.
-Si es curioso. Dentro del drama por el que han tenido que pasar y están pasando algunas empresas en las Islas, hay otras que, en cambio, no han parado de trabajar. Le ocurrió también a una empresa de piscinas a cuyo propietario le hice una entrevista hace poco. Me dijo lo mismo y, de hecho, sus ventas en 2020 crecieron un 30%
“Nosotros estamos en la misma situación. Cuando pudimos empezar a trabajar rescatamos del ERTE a dos empleados porque teníamos unos compromisos con clientes a los que tuvimos que atender rápido porque, claro, habían pagado su cocina, pero al tener que cerrar no podíamos instalársela y éstos fueron los primeros a los que atendimos. Es cierto que abrimos con miedo porque tanto mi socio como yo pensábamos: atendemos a estos compromisos pendientes, pero después ¿qué? ¿Vendrán encargos? ¿Qué pasa con los compañeros que están en ERTE? ¿Los rescatamos? ¿No los rescatamos? La verdad es que estábamos asustados, pero, de un día para otro, empezó a entrar trabajo y no sólo recuperamos a todos los empleados que teníamos en el ERTE sino que tuvimos que contratar a más. No sé lo que durará, espero que mucho, pero por ahora seguimos teniendo trabajo y creciendo, aunque claro, estamos muy preocupados por lo que pueda venir”.

-¿A qué cree que se debe este incremento de trabajo y que tanta gente quiera, de pronto, arreglar sus cocinas? El confinamiento ha cambiado la percepción que teníamos de nuestra vivienda. Las inmobiliarias, por ejemplo, están notando una demanda importante de viviendas con jardín o balcón.
“Estoy de acuerdo. Es cierto que a muchos el confinamiento los pilló a mitad de obras, pero también es verdad que mucha gente, por su trabajo o lo que sea, está poco en su casa y no le prestaba atención a la cocina o como dice usted a los espacios abiertos como las terrazas o los jardines. ¡Total, como no estoy casi nunca en casa!, es lo que solían decir antes del confinamiento, pero ahora, después de semanas encerrados en casa, las preferencias han cambiado”.

-¿Le ha costado encontrar empleados formados?
“Si. Si cuesta. Nosotros hemos tenido suerte porque aprovechamos a algunos empleados que venían de 7 Islas, pero a otros los formamos nosotros. Mis socios y yo estamos muy contentos con los empleados y profesionales que tenemos. Somos un gran equipo”.

-¿Cree que el hecho de haber empezado desde abajo le ha ayudado y le ayudará a afrontar problemas futuros? Además del orgullo que debe suponer llegar a la nave todos los días y comprobar que todo esto lo ha creado usted.
“Le insisto. Muchas veces ni yo me lo creo. Mi mujer no se lo cree cuando viene a la nave. Pero si es verdad lo que dice. Todos aquí sabemos que si a la empresa le va bien a todos nos irá bien y eso depende en buena parte de nosotros. Es cierto que hay situaciones, como ahora la pandemia, que no dependen de nosotros, pero en lo que esté en nuestra mano debemos esforzarnos. Mire yo me equivocaría si pensara que sólo me afecta lo relacionado con el sector de las cocinas. A mi me afecta que el sector turístico este cerrado. ¿Por qué? Pues porque esos empleados que están en ERTE o están en paro no van a venir a mi tienda a comprar a una cocina. A lo mejor, antes tampoco, pero ahora seguro que no. Y lo mismo le ocurre a otros sectores. Esos mismos trabajadores tampoco se compraran un coche o acudirán a los comercios o a los bares, independientemente del toque de queda. Por tanto, a todos los empresarios, sean del sector que sea, les perjudica que a otro sector le vaya mal. Si su periódico, que ni Dios lo quiera, cierra, pues también me afectará y afectara a todos los sectores económicos de la Isla, porque serán empleados que ya no acudirán ni a mi tienda a comprar una cocina, ni a un hotel, ni a un concesionario de coches. La economía somos todos”.