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Pablo Hernández: “Hay que mejorar la eficiencia y la promoción de la ZEC; traerla al siglo XXI”

El pasado 12 de enero el Consejo de Ministros lo nombró presidente del Consorcio de la Zona Especial Canaria (ZEC), el más joven al frente de este organismo. Sin embargo, esto no le supone ningún problema. El hasta ahora director general de Modernización del Gobierno de Canarias se pone al frente de la ZEC en un momento crucial para el organismo como herramienta fundamental para reactivar la economía de Canarias. Hernández (La Orotava, 1987) cree que “hoy más que nunca” toca hablar de fiscalidad porque “sólo desde un modelo fiscal coherente al servicio de las políticas sociales se entiende el bienestar económico”. En este contexto, está convencido de que la ZEC y el REF forman parte “esencial” del modelo del estado de bienestar español. En su primera entrevista como presidente de la ZEC asegura, sin cortapisas, que el organismo necesita cambiar su estrategia de promoción más allá de la deducción del 4% y volcarse en ramas intangibles: investigación, innovación y desarrollo. “Así seremos imbatibles en Europa”, asegura.
Pablo Hernández González-Barreda, presidente de la ZEC. / S.M.

-¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta para relanzar la Zona Especial Canaria?
“Son muchos, pero yo me centraría en la adaptación de la ZEC y el resto de incentivos que conforman el REF al contexto actual…”.

-¿Se refiere a un contexto de pandemia?
“En efecto, pero aunque no hubiera pandemia también hubiera habido que adaptar esta normativa. La ZEC y el REF se configuran en los años 90 en un momento muy concreto donde la economía era sobre todo tangible; queríamos producir bienes, meter fábricas en las Islas… De hecho la ZEC era una zona acotada a modo de zona franca. Esta economía prácticamente no existe. Tenemos unos costes de transportes y laborales muy altos, y competir ahí será muy difícil. ¿Donde está nuestro valor añadido? En el conocimiento y en lo intangible y, de un plumazo, nos quitamos el principal problema de Canarias: la lejanía. Por lo que ahora, en lo que nos tenemos que concentrar es en generar aquí capital humano. Traerlo en aquellos sectores en los que no hay y traer maquinaria y tecnología para hacer productos intangibles: Investigación y Desarrollo, Innovación, Audiovisuales… Para ello, hay que adaptar la promoción al mundo intangible. Y me explico, ir fuera y promocionar la ZEC diciendo que vas a tributar el 4% no es suficiente para que una empresa tome la decisión de instalarse en Canarias. Necesitas más factores: sobre todo capital humano y un entorno que te garantice proveedores. Para ello, hay que usar palancas que tenemos en las Islas para atraer a esas empresas y no separar investigación y economía porque tienen que ir de la mano. Por ejemplo, los cuatro Hospitales canarios juntos serían el tercero o el cuarto de España en investigación y eso hay que aprovecharlo. En resumen, la promoción no basta con ir a vender que aquí se tributa solo un 4%, hay que hacer pivotar eso sobre sectores que ya están aquí y con los proveedores de esos sectores. Por ejemplo, ¿el Astrofísico tiene un proveedor alemán que viene frecuentemente? Pues proveedor alemán, abre una oficina aquí. Pero es que además, si se hace investigación y desarrollo en Canarias los primeros años tiene un 80% de deducción sobre los gastos en investigación y, al cabo de los años, cuando esa investigación de sus frutos, ya tributas al 4%. No hay que dejar de lado la promoción fiscal, pero hay que especializarla más e ir a nichos concretos donde se juntan el incentivo fiscal y atarlo a sectores que ya están asentados aquí. Mire la combinación ZEC con la deducción de investigación e innovación es absolutamente imbatible en Europa sin lugar a dudas”.

-¿No cree que una herramienta fiscal de esta envergadura debería ser por sí sola lo suficientemente atractiva para las empresas?
“Es verdad. Quizás el problema ha sido el decalaje temporal que ha tenido la ZEC. Se planificó en 1994 con la realidad económica de ese año. Se aprueba en el año 2000 con muchas modificaciones de Bruselas, con lo que no salió lo que realmente se diseñó. Me consta que en esos primeros años se hizo un esfuerzo muy grande en promoción, pero tenía unas normas concretas, como que tenía que estar en una zona acotada. Después se hicieron más modificaciones, pero quizás ya había calado el mensaje de: esto es para fábricas y para una zona acotada. Cuando hablo con asesores fiscales fuera y dentro de España la idea que tienen de la ZEC es que sirve para montar negocios concretos en una zona franca. El revertir ese mensaje es complicado”.

-Pero el mensaje de zona de baja tributación era el único que había, o al menos así se vendió en ese momento.
“Es que claro, la ZEC se monta con un diseño específico y ese diseño ha ido cambiando y la promoción debe ir cambiando también. Hay empresas muy importantes en la ZEC. No se puede decir que no haya sido eficaz. Ha sido muy eficaz. Quizás lo que hay que hacer ahora es mejorar la eficiencia en esos nichos donde podamos optimizar más. Por eso insisto en que hay que adaptar el instrumento a lo que viene ahora, que son los intangibles: tecnología e investigación y desarrollo y sector audiovisual, que además se complementan con otras deducciones, con lo que el instrumento se hace más potente. En definitiva, hay que mejorar la eficiencia de lo que se hace en la ZEC y potenciarlo. Yo hablo de traer la ZEC al siglo XXI”.

-¿Cree que los Gobiernos estatales, de quien depende este organismo, no se han tomado muy en serio este instrumento fiscal?
“No, no creo que sea así. Me consta que se ha hecho mucha pedagogía para explicar lo que es la ZEC. La ZEC no es un paraíso fiscal. Lo único que hay es una subvención, vía impuestos, para compensar unos costes adicionales de estar muy lejos y no tener tejido productivo. Si lo que queremos es traer aquí a gente con talento, no te vale el buen clima. Este impuesto reducido al 4% hace que la empresa pueda incrementar salarios para traer talento, y una vez ese talento esté aquí, formar a gente. Hay una empresa ZEC que al no existir aquí ese sector el ratio de empleados era, al principio, de 80% extranjeros y 20% canarios. En sólo 5 años revirtió la situación y ahora sólo tiene el 20% de fuera y el 80 % de aquí. Cuando atraes talento de alto valor añadido aquí genera contratación y formación. Es cierto que hace falta pedagogía, pero una vez que se explica, la gente lo tiene claro”.

-Podemos que forma parte del Gobierno es de los que pensaba que todas estas herramientas eran para evadir impuestos.
“No sé. Desde luego el Gobierno tiene claro para lo que sirve la ZEC. Lo único es que hay que seguir haciendo pedagogía, pero la receptividad dentro del Ministerio ha sido absoluta. De hecho, es la primera vez que viene la ministra a la toma de posesión de un presidente y ya formamos parte del organigrama del Ministerio. Lo que hay que explicar es que la ZEC es una subvención para compensar los costes incrementados de no tener tejido productivo, estar lejos del territorio español y tener unos índices económicos por debajo de la UE. Es una herramienta para los empresarios canarios y para todo el que quiera venir de fuera. Si un empresario ya establecido en las Islas quiere montar una segunda rama de negocio también se puede beneficiar de la ZEC incluso en otras Islas. No sólo es para multinacionales o empresas extranjeras. Si una empresa tiene menor presión fiscal podrá correr más riesgo de inversión y pagar mejores salarios”.

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