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Santiago Cacho: “Los años de universidad, de luchar contra el franquismo, fueron apasionantes”

Vicepresidente del CB Canarias y presidente de su Fundación, no solo lleva al club en la sangre, sino que es clave para entender el éxito actual del mismo; el cree que la mejor virtud de los aurinegros ha sido la paciencia
Santiago Cacho, en la sala de trofeos del Santiago Martín EMILIO COBOS

Dicen que es una de las claves del éxito del CB Canarias, club al que ama, pero su casi obsesión por estar lejos de los focos hacen que Santiago Cacho, vicepresidente de la entidad y presidente de su fundación, sea casi un desconocido para el gran público. Con firmes convicciones e ideas de izquierda, se ha implicado en numerosos proyectos, como el sector primario de nuestra Isla, tan necesitado de iniciativas. Si alguien dice que su primer deseo cuando llegue eso que llamamos normalidad es “echarse unas risas” con su familia, hay que compartir charla con él. Hablar con Cacho es un placer.

– No es usted muy dado a estar en primera línea.
“Soy un segundo plano perfecto. En todas las facetas de mi vida, en todo lo que he intervenido, que creo que es bastante, siempre he intentado ser discreto en todo, sin estar bajo los focos de nadie. No me gusta prestarme a hacer declaraciones porque creo que algunos podemos pasar desapercibidos haciendo bastantes cosas”.

– Pero es verdad que, echando la vista atrás, ha estado implicado en muchos proyectos, e importantes, y no hablo solo de baloncesto.
“He hecho cositas. Algunas se pueden catalogar de importantes y, además, considero que he estado en el momento que había que estar en algunas situaciones”.

– ¿De qué está más orgulloso?
“Yo he tenido, por decirlo de alguna manera, dos vicios o dos aficiones: el baloncesto y el mundo de la ganadería. Es curioso, porque son dos mundos bastante dispares. En el mundo de la ganadería fui arrastrado por un compañero y amigo ya fallecido como Pedro Molina. Luego lo arrastraría yo al baloncesto, pero como él era ganadero y yo vivía cerca de su casa, me inculcó el amor a la ganadería, a la de la tierra, a la que se llama vaca basta canaria. Juntos formamos la Asociación de Ganaderos de Tenerife, la Federación de Arrastre Canario, de la que soy presidente actualmente, y, digamos, hicimos un trabajo importante por ayudar a un sector primario que lo ha necesitado, que siempre ha estado carente de líderes, intentando que sea reconocido como sector”.

– ¿De dónde le viene el amor por el baloncesto y el Canarias?
“Estudié en La Salle, cuando estaba en la calle de La Carrera, y el único deporte que se practicaba era el baloncesto. Casi todos los chiquillos que pasamos por allí cogimos un balón para tirar a canasta. A partir de ahí, la cercanía con la cancha de Anchieta me hizo ir a ver a los equipos que jugaban, como el Canarias. Eso me metió el gusanillo, algo que dura hasta hoy en día. Yo tendría 13 o 14 años y ahora tengo 65, camino de los 66. Ha llovido”.

– Echará mucho de menos a Pedro Molina.
“Muchísimo. Yo pasaba muchas horas al día con él. Incluso en nuestra juventud, militamos en un partido de izquierda allá por el 75 y estábamos siempre juntos, movimos muchas iniciativas. Fundamos la AAVV de San Lázaro o la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos de La Laguna. Hablo de la época en la que el camino de San Lázaro no estaba asfaltado y no había agua en las casas. Luchamos por un plan de barrios mejor y, paradójicamente, después de tantos años, el movimiento vecinal se ha debilitado bastante, sobre todo a raíz de que los verdaderos líderes se dedicaran a participar en política. Aflojó mucho. Actualmente no lo sigo tan de cerca, aunque vivo en Las Canteras, donde se ubica el campamento para personas migrantes y hay, en positivo, vecinos que se están reactivando”.

Santiago Cacho, junto a su amigo Pedro Molina

” A los 18 años, un joven tenía y tiene que ser revolucionario”

– Usted militó políticamente en los años duros de la Transición.
“Mucho. Entré en la Universidad en 1974 y allí el movimiento estudiantil y la oposición a la dictadura era bastante fuerte. Coincidí con muchísimos compañeros que, incluso ahora, ocupan cargos importantes en el Gobierno de Canarias. Fueron años apasionantes porque luchabas contra la dictadura, algo importante para nosotros. Como no podía ser de otra manera, a esa edad, 18 años, un joven tenía y tiene que ser revolucionario. Es casi una obligación. Aquella fue la única época e la que he militado en un partido político en mi vida. Cuando desapareció, desapareció todo el amor por la política activa porque, a día de hoy, me considero un apasionado de ella. La sigo a nivel local y nacional. Es un mundo muy importante y bonito”.

– ¿Cree que corremos peligro de perder algunas de las cosas por las que su generación luchó?
“Pedro Molina tenía un frase que yo hago mía que decía: ‘Luchamos toda nuestra vida por intentar cambiar el mundo y hoy somos felices por ver que el mundo no nos ha cambiado a nosotros’. Con eso resumo las cosas. Estoy bastante defraudado con el tipo de política que se está haciendo actualmente, la de la confrontación, la que pone en marcha el ventilador para esparcir la mierda por todos lados. Me parece exagerado que, en estos tiempos tan duros, no hayamos sido capaces de fraguar esa unidad necesaria ante el coronavirus. Eso es un fracaso de la clase política. Venimos arrastrando la crisis del 2008, que se une a la del 2021 y no sabemos cuándo acabará esto. Estoy desencantado con la clase política actual, porque el número de votos está encima de arreglar los problemas. Me preocupa muchísimo el auge de la extrema derecha. Es otro fracaso de nuestros representantes”.

– Parece que no queremos ver que la ultraderecha, la extrema derecha, la que siempre ha estado, quiere volver. Y miramos para otro lado.
“Ha estado agazapada. No sé si recuerda la frase ’40 años muerto el perro y la rabia continúa’. Pues eso es lo que nos sucede. Sembramos vientos y, con esta gente, estamos recogiendo tempestades. Blanqueamos con facilidad a la extrema derecha, le damos chance para que participe en un montón de cosas y en diferentes gobiernos, como en Murcia, Madrid o Andalucía, parece que no están, pero luego son los que mandan. No tienen cargos fuertes, pero luego, con su sí o con su no, son los que aprueban presupuestos, tumban una ley o te meten un PIN parental o cualquier locura de las que se les ocurren a ellos”.

– ¿Todo ese desencanto político, esa desazón, se la quita el Canarias? No para de dar alegrías.
“El Canarias ha sido mi único vicio. No fumo, no bebo, no tengo nada que ocultar, mi única pasión, desde hace 50 años, es el Canarias. Siempre he estado ligado a él de una u otra manera- Me queda pena de que, por esto de la pandemia, no pueda participar como lo venía haciendo, de la mano de Félix, Aniano y el resto. Salgo menos porque he tenido problemas de salud, resguardándome más de lo normal. He dejado de viajar, porque de casa salgo lo justo. A ver si esto pasa ya”.

– En los peores momentos del club: ¿cómo mantenían la calma y la seguridad en que todo saldría bien? Porque es lo que han transmitido siempre.
“Este club ha vivido altibajos, como no podía ser de otra manera después de tantos años. El famoso endeudamiento aquel, en el que echó una mano José Manuel Bermúdez, cuando era consejero de Deportes del Cabildo, más el triunvirato Benigno- Farríquez y Santiago Martín que apostaron muchísimo, fue un momento importante. Benigno puso de su patrimonio, sacando el club adelante. En nuestra etapa hemos logrado consolidar al club en ACB mientras seguimos avanzando”.

Carné de la Peña San Benito de la temporada 84-85; Cacho era el socio número 21

“La paciencia ha sido nuestra mayor virtud”

– ¿El algún momento imaginó lograr todo lo conseguido?
“Nuestra gran virtud ha sido la paciencia. Cuando estábamos en LEB Plata nos ofrecieron ascender a Oro en los despachos y dijimos que no. Aguantamos ahí cinco años para luego subir a la ACB, tras cinco años en Oro. Nosotros ascendimos por méritos deportivos siempre, no por amistades ni nada por el estilo. Mejoramos gracias a la paciencia y, ojo, no solo en lo deportivo, sino también en la infraestructura del club, que era tan importante como la faceta deportiva. Eso siempre lo tuvimos muy claro”.

– Usted ha sido clave en ese crecimiento, al menos es lo que dicen todos sus compañeros de directiva, también gente como Aniano Cabrera. ¿A quién considera a su vez, clave, Santiago Cacho para entender el momento actual de la entidad?
“Como personas cercanas al club siempre reivindico la figura de Benigno Afonso, apasionado del Canarias. Cuando no había un duro para poder pagar una nómina él lo ponía, porque eso lo viví yo. También digo, siempre se le devolvió hasta la última peseta. Era nuestra norma. Recuerdo el ascenso doble o triple a la ACB, que tuvimos que luchar mucho tras aquella rueda de prensa entre lágrimas, anunciando que no podríamos subir de categoría. Me acuerdo de aquel viaje que hicimos a las oficinas de la ACB a Barcelona para pedir más días para conseguir el dinero, la forma en la que nos trataron, poco menos que diciendo ‘¿a qué coño vienen estos aquí si no tienen un duro?’ En esos momentos apostaron por nosotros abiertamente los políticos de turno, que, imagino, si hubiesen estado otros lo hubieran hecho igual, como Fernando Clavijo, Carlos Alonso o María del Cristo Pérez. Creyeron en el proyecto que defendíamos”.

– En algún tiempo, hasta comprar equipajes era un gasto importante
“Usted sabe que nosotros nunca hemos tenido grandes patrocinadores, sino muchas empresas que aportaban cantidades pequeñas. Es verdad que pasamos momentos duros, en los que los directivos pusimos dinero. Ojo, ninguno somos empresarios ni gente adinerada, pero quizás había que poner 30.000 pesetas y se buscaban y se ponían. Eran otros tiempos. Hoy en día se hace todo con cabeza, se ficha y se contrata lo que se puede pagar y se gasta lo que tenemos, no más. Nuestras cuentas, hasta hoy, han sido verdaderamente exquisitas, a partir de ahora pueden haber algunas dificultades económicas derivadas de que no hay taquillas ni abonados. La llegada de Lenovo es una muy buena noticia y el trabajo que hacen tanto Aniano como Félix, que es full time, es envidiable. Ya quisieran muchos clubes tener personas como estas, porque le dedican muchas horas, las 24 del día. Es raro el día que no hablo con Félix, que comentamos, que estamos en contacto tratando de estar al pie del cañón”.

– ¿Uno de los retos que tiene este club es el del relevo generacional?
“En el mundo del deporte, así como en otros ámbitos, me doy cuenta de la falta de líderes. Falta gente con ilusión por hacer cosas. Si no les beneficio económico, no van. Daniel Cañibano o yo, por poner un ejemplo, trabajamos de forma altruista, porque nos gusta. Pasa lo mismo en el mundo de la ganadería. La gente quiere participar en cosas siempre y cuando haya alguien que le diga lo que tiene que hacer. Le pongo también el ejemplo del movimiento vecinal. Se me hace difícil pensar en la aparición de líderes cuya meta no sea concurrir luego a unas elecciones municipales. No hay ese mundillo de antes, en el que participábamos por amor al arte. Nosotros nos estamos planteando el relevo, algo que Félix tiene sobre la mesa, pero espero que eso sea más tarde que pronto. No abandonaremos nunca el barco, nos apartaremos cuando nos toque, cuando veamos un grupo de gente que siga este camino. No es fácil, quizás sea la tarea más complicada que vayamos a tener”.

– ¿Cuál es su jugador favorito de la historia del CB Canarias?
“Después de tantos años viendo baloncesto y siguiendo al Canarias se me hace muy difícil destacar a uno solo. Tengo muy buenos recuerdos de Salva Díez, Germán Gonzaléz, Carmelo Cabrera o Paco Solé. Esa gente que siempre estuvo muy cercana a la afición. La época de Phillips y Harper, dorada en la historia del club, ha sido superada ahora, con la etapa actual, con lo que se está consiguiendo. ¿Sabe un jugador al que me encantaba ver en la pista? A Manolo de las Casas. Se hacía un rondo antes de empezar el partido, cada jugador hacía rebotar el balón en el tablero y luego, el último, llegaba Manolo y la machacaba. En el Luther King se hacía siempre. La afición coreaba cada bote. Levantaba al público. Cuando Manolo calentaba aquello era una explosión. Pero, vamos, Matías Marrero, el Cabra… Me decanto por muchos”.

– ¿Con qué entrenador se queda?
“Por tener mucho contacto con él y porque hacemos muchas cosas en la Fundación: José Carlos Hernández Rizo. Con él vivimos la desgracia del no ascenso en Gijón. Siempre me ha parecido un tío honesto e importante. Me parece un gran entrenador”.

Santiago Cacho, en el centro, fue uno de los fundadores de la Peña San Benito

– ¿Por qué aquellos años 80 fueron tan intensos?
“Por la rivalidad. Fue una época en la que fundamos la Peña San Benito. Aún conservo algún carné del año 84 y alguno del Canarias del 86 u 87. La rivalidad Canarias-Náutico fue muy importante. Eran rivalidades sanas, aunque hubo incidentes salidos de tono. Recuerdo un partido con el Tenerife AB en el Pabellón de Santa Cruz en el que un grupo de aficionados golpearon a gente de la Peña y hubo una gresca importante”.

– Aquellos jugadores personificaban esa rivalidad.
“Claro, porque hablamos de Eduardo Aciego, Manolo de las Casas, Matías Marrero, Pedro Ramos… También en el Náutico muchos jugadores eran de la casa”.

– ¿Cómo se imagina el futuro del CB Canarias?
“Si el próximo año podemos meter público desde el inicio, será un futuro plácido. Todo pasa porque los presupuestos se puedan mantener y que Aniano siga teniendo la lucidez que tiene a la hora de fichar. Tenemos estabilidad, que no creo que cambie salvo catástrofe. Hace días estuvimos viendo unas cifras de déficit y, por suerte, nosotros no hemos llegado. Nuestra meta no es estar entre los cuatro primeros, sino salvar la categoría, guste o no guste ese es el objetivo. Algunos nos dicen que no seamos fantasmas, que tenemos que estar entre los ocho primeros, pero nosotros, lo que sabemos de verdad, es que cada año tenemos que salvar la categoría. El Bilbao el año pasado iba ahí arriba y, este curso, ahí abajo. Eso nos puede ocurrir en cualquier momento a nosotros. Una vez salves la categoría, a celebrarlo con el mayor número de victorias posible”.

– Las fundaciones de los clubes siempre quedan en segundo plano o son objeto de polémicas, pero ustedes tratan de mover mucho ese área social.
“Ahora estamos un poco parados por la pandemia, porque el fuerte nuestro es la colaboración con otras asociaciones, aplicando el baloncesto a ese trabajo social. Durante el año hacemos más de 100 actividades de todo tipo desde el trabajo con personas con autismo hasta la prevención de adicciones. Queremos retomar alguna, como una en un barrio de Geneto, Los Olivos, que es una zona bastante deprimida, por así decirlo. Teníamos a un grupo de chicos con autismo que iban como voluntarios a los partidos y ahora no pueden ir, pese a que mantenemos el contacto con ellos, por lo que esperamos retomar todo cuanto antes”.

– El proyecto de Los Olivos es precioso.
“Yo no conocía ese barrio. Son muchísimas casas las que hay por la zona y no tienen ninguna actividad social y deportiva, por lo que José Carlos y yo fuimos un día por allí y le pedimos al Ayuntamiento de La Laguna que diseñara una cancha de baloncesto, que nosotros poníamos las canastas y los monitores. La droga ha causado estragos en la zona. Ha quedado parado por la dichosa pandemia”.

– ¿Le da miedo que después de la pandemia llegue la crisis económica y social que parece asomar?
“Va a ser muy delicado. Un problema muy grande. El paro es inmenso. Nosotros tenemos chicos que están dejando el baloncesto, porque no les seduce lo de entrenar un día sí y otro no. Dos semanas entrenan, luego que si con mascarilla… Nosotros teníamos un gabinete psicológico que atendían estos casos que vamos a reactivar porque vemos a niños que necesitan ese apoyo. Hablo de chicos que, incluso estando en selecciones nacionales, han pensado en dejar el baloncesto. Soy incapaz de imaginar qué pasará el próximo año”.

– No parece que de la pandemia vayamos a salir mejores.
“Yo soy de los que, desde el principio, se negaba a escuchar esa frase aparentemente tan bonita. El ser humano es egoísta por naturaleza. No hemos aprendido nada. Vemos la cantidad de muertos y enfermos y nada. La madre y el primo de un amigo murieron esta semana con Covid y luego ves que la gente se va de fiesta y pierde la cabeza por un cubata o por dar cuatro saltos en una discoteca. Me parece lamentable la actitud de las autoridades, no se es firme. Si las normas hubiesen sido un poco más rígidas nos hubiera ido mejor a todos. Eso de que una semana se cierren los bares, que siete días después se abran, pero con cuatro, que luego que si interior y exterior… Señores: cerremos lo que haga falta, 15 días o un mes, que, seguro, la economía se reactivará mucho más. Estas locuras de hoy sí, mañana no, hace que la gente se lo tome a cachondeo. Es que es hasta difícil de entender lo de las fases. O sí o no. Mire, yo tengo la suerte de poder hablar con mi amigo Alejandro Martínez, por lo menos, una vez a la semana, y en China, donde entrena, dice que todo el mundo cumple porque las autoridades son férreas. Si no cumple, lo paga. La gente se pasa las recomendaciones por el arco del triunfo”.

– ¿Qué es lo primero que hará cuando esto pase y pueda salir más de casa?
“Reunirme con mis hermanas y mis sobrinos. A alguno no lo veo desde hace casi un año. Quiero echarme unas risas con ellos”.

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