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José, director técnico del Teléfono de la Esperanza: “Tener a alguien al otro lado que sabe escuchar es una gran ayuda; no se trata de juzgar”

El Teléfono de la Esperanza es una ONG que ofrece ayuda emocional a personas que atraviesan situaciones de crisis por problemas personales, familiares o sociales
José Cabrera, director técnico del Teléfono de la Esperanza para Canarias y psicólogo clínico

Que la pandemia nos ha cambiado la vida a todos es una realidad. La incertidumbre, el miedo y la pérdida de seres queridos nos ha pasado factura a nivel emocional y mental. Es algo que confirman los expertos.
Se ha incrementado el número de personas que han solicitado ayuda psicológica así como las personas que han necesitado de ansiolíticos y antidepresivos para poder hacer frente a situaciones de ansiedad o depresión. En esta situación, el Teléfono de la Esperanza ha jugado un papel vital. Es una ONG, con 50 años de vida a nivel estatal, 25 con presencia en Canarias, que ofrece ayuda emocional a personas que atraviesan una situación de crisis por problemas personales, familiares o sociales. José Cabrera es el director técnico del Teléfono de la Esperanza para Canarias y psicólogo clínico. Lidera este proyecto en el que colabora el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Santa Cruz y que ayuda a gente que necesita ser escuchada emocionalmente.
-¿Qué es el Teléfono de la Esperanza?
“Somos una asociación que presta varios servicios, entre ellos, el Teléfono de la Esperanza. Un servicio gratuito, donde se garantiza el anonimato, disponible 24 horas, todos los días del año. Un teléfono atendido por orientadores especialistas en la escucha, personas voluntarias que han pasado un proceso de selección y una formación de más de un año, para escuchar y acompañar a personas que necesitan hablar”.
-¿Qué otros servicios prestan?
“Tenemos un departamento de psicología y orientación familiar para personas que necesitan atención más prolongada en el tiempo. Prestamos atención psicológica gratuita presencial en sede y también online, y hacemos cursos y talleres para mejorar la salud mental y entrenar en habilidades para hacer frente a la vida. Además, tenemos una guía de recursos sociales para remitir a las personas a otros recursos más adecuados”.
-¿A todos, en algún momento de nuestra vida, nos cuesta gestionar las emociones?
“Todos necesitamos de alguien, en un momento, dado con quien poder hablar de las cosas que nos suceden y ahora en pandemia, mucho más. Recibimos llamadas por problemas personales, pero también relacionadas con la soledad y con el aislamiento. Y tener a alguien al otro lado del teléfono que sabe que escuchar, que no juzga y no critica, y ayuda a ampliar la mirada, es una gran ayuda”.
-¿Se ha visto incrementada la actividad del Teléfono de la Esperanza durante la pandemia de la COVID?
“Cerramos el 2020 con un 50% más de llamadas que 2019, pero desde de la declaración del estado de alarma, desde el 16 de marzo de 2020, triplicamos el volumen de llamadas. Escuchábamos a la gente, pero también lanzamos Covida, un programa de ayuda a los mayores que no podían salir de casa. Una red de voluntariado de gente joven que ayudó haciendo recados a más de 1.000 personas mayores en todas las Islas”.
-¿Cuáles fueron los motivos más frecuentes a la hora de llamar en pandemia?
“Llamaban por miedo y aislamiento, para pedir información sobre ayudas sociales e iniciativas para atender necesidades básicas. Por problemas psicológicos, síntomas depresivos, crisis de ansiedad, problemas familiares por la convivencia forzosa, por pérdidas de trabajo, relaciones y personas queridas fallecidas por COVID o cualquier otra razón y de las que no pudieron despedirse. Y muchas llamadas con algo que nos preocupa mucho, las conductas suicidas”.
-¿Reciben muchas llamadas relacionadas con el suicidio?
“En 2020 atendimos a 7.205 personas. 1.123 fueron catalogadas como intervenciones de prevención del suicidio. 322 eran personas con ideas suicidas o crisis suicidas y 14 personas nos pidieron ayuda ya con un acto suicida en curso”.
-¿Cuál es el perfil de los que llaman?
“Un 60% son mujeres y un 40% hombres. Sobre todo entre 35 y 55 años. Pero también llaman jóvenes, adolescentes y mayores”.
-¿Qué podemos hacer si tenemos amigos o familiares que requieren atención emocional?
“Cuando tenemos a alguien cercano no debemos hacer juicios ni críticas. Se trata de escuchar. No es fácil pero por eso podemos remitirles al Teléfono de la Esperanza. Es importante acompañar a la persona al médico. Sobre todo si tiene ideas suicidas porque hay recursos y siempre hay solución. Necesitan una atención especializada y no debemos restar importancia a la salud mental”.
El número de contacto en Canarias del Teléfono de la Esperanza es: 922 928 334050. El teléfono para la atención a personas mayores es: 900707020.

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