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Rastreadores de Tenerife: “Una familia se negó a aislarse porque ya tenían preparado el cumpleaños de la niña”

El coordinador del centro de rastreo reconoce que la transparencia y la sinceridad por parte de la población durante todo el proceso es vital para evitar brotes
Rastreadores de Tenerife en el Recinto Ferial. | Sergio Méndez

Son muchos los expertos y responsables que se preguntan qué ha sucedido en Tenerife para que el coronavirus haya irrumpido con tanta virulencia durante este último mes. Los datos facilitados por la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias notifican cada día la friolera de unos 250 nuevos positivos, siendo más de 4.000 personas las que en estos momentos padecen COVID-19 en la Isla, que se encuentra en un nivel 3 de alerta reforzado, pudiendo alcanzar, según indicó el lunes el presidente regional, el 4 esta misma semana.

Sabemos que la relajación de las restricciones, como la no obligatoriedad de la mascarilla al aire libre, o la incidencia de la variante delta, que ya representa más de 20 por ciento de los infectados en el Archipiélago, podrían suponer algunos de los motivos que haya desencadenado el preocupante incremento de casos, que quita el sueño a las autoridades. Aunque también es cierto que una gran parte del personal sanitario coincide en una misma premisa: la falta de responsabilidad.

En DIARIO DE AVISOS hemos contactado con Daniel González, coordinador de los rastreadores en Tenerife, quien reconoce que, a pesar de que la mayoría de los isleños cumple la normativa anti-COVID, “percibimos que se ha perdido cierto miedo al contagio”. “Últimamente nos encontramos con un perfil de paciente que tiene muchos contactos estrechos y esto implica que se incumplen las recomendaciones sanitarias”, agrega.

El centro de rastreadores situado en el Recinto Ferial de Santa Cruz de Tenerife cuenta con 75 trabajadores, que se dividen en dos turnos -de 8.00 a 15.00 horas y de 13.00 a 20.00 horas- que cubren diariamente 12 horas de servicio. Se trata de un equipo multidisciplinar conformado por médicos, enfermeros, fisioterapeutas y trabajadores sociales, entre otros perfiles profesionales. “Trabajamos a día pasado, y nuestro principal cometido es llamar a la persona que haya resultado positivo en coronavirus, preguntar por las personas con las que haya tenido un trato más cercano en las 48 horas desde los primeros síntomas y, posteriormente, contactar con ellas para informarles del protocolo a seguir”, explica González. Los contactos estrechos -cualquier persona que haya permanecido sin mascarilla en el mismo lugar que un contagiado a menos de dos metros y durante más de 15 minutos- deben aislarse durante 10 días, incluso aquellos que hayan recibido la pauta completa en caso de tratarse de la variante delta, y realizarse una primera PCR. El seguimiento del caso, siendo este positivo o negativo, se lleva a cabo desde el centro de salud correspondiente.

El responsable declara que la transparencia durante todo el proceso de rastreo es vital para detener la cadena de contagios y evitar así futuros brotes. “Hay personas que nos han ocultado información, pero tarde o temprano nos acabamos enterando”. Y es que mentir o encubrir datos “causa bastante estragos”. “Una joven omitió varios encuentros sociales tras resultar positivo en COVID y finalmente descubrimos que tenía un total de 19 contactos estrechos”.

Entre las excusas más surrealistas por parte de algunos tinerfeños para desoír las medidas, González destaca la de “una familia que rechazó el aislamiento porque ya tenían programado el cumpleaños de la niña o contactos estrechos que se oponen a quedarse en casa porque están a punto de comenzar sus vacaciones”. “Son actitudes que antes no percibíamos”, sostiene. En situaciones de evidente desobediencia, los rastreadores elaboran un informe que es remitido a los inspectores de Salud Pública para que tomen cartas en el asunto.

Al ser preguntado por el perfil del paciente actual, el coordinador explica que la media de edad está en torno a las 20 años, en concreto “la población que aún está sin vacunar”. Asimismo, puntualiza que “venimos de un nivel 2 de alerta sin apenas restricciones, que coincidió con la finalización del curso escolar” y por ende, una mayor actividad social por parte de la población más joven. Precisamente, la Consejería de Sanidad ha informado este miércoles de que la afección actual de la pandemia en el citado sector poblacional ha llevado a que en las Islas el paciente con menos edad que se encuentra en una UCI tiene 21 años, mientras que en planta el más joven tiene 18.

González se muestra orgulloso al admitir que el sistema de rastreo implementado en Canarias es “bastante efectivo”. “Somos de las comunidades autónomas que más contactos estrechos hemos localizado en España desde el inicio de la pandemia”. “Intentamos rastrear lo máximo posible, pero es importante entender que nosotros, los rastreadores, solo podemos llegar hasta un punto; la responsabilidad personal es la clave”, concluye.

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