Pedro Nolasco Leal Cruz: “El portugués es el todo y lo peculiar en el habla tradicional palmera”

Pedro Nolasco Leal Cruz, doctor en Filología Inglesa, catedrático de Bachillerato y de la ULL, investigador. DA

Gracias al trabajo perseverante de estudiosos e investigadores como Pedro Nolasco Leal Cruz (La Palma, 1948) avanzamos en el conocimiento de nuestra historia, nuestra cultura y los elementos que han ido conformando nuestra identidad como pueblo. Sin duda, la lengua es seña fundamental de esa identidad. A su estudio se ha dedicado en cuerpo y alma el filólogo Pedro Nolasco, docente y uno de los investigadores más destacados del Archipiélago.

Cursó estudios de Filología Clásica en Barcelona y de Inglesa en La Laguna. Es doctor en Filología Inglesa por la Universidad de Alicante y también catedrático. Becado en varias universidades, ha impartido numerosas ponencias y abordado diversos campos de investigación. Nolasco es autor de unos 200 artículos en inglés y en español. Ha sido editor e intérprete de la obra de Vasco Díaz Tanco de Fregenal, traductor y comentarista de la de Gaspar Frutuoso relacionada con Canarias y autor de un trabajo excepcional, El español tradicional de La Palma, editado por el Centro de la Cultura Popular Canaria (CCPC). También ha publicado libros sobre didáctica del inglés; ha comentado y traducido varias obras de viajeros británicos a Canarias, como Margaret D’Este, George Glass y Charles Piazzi Smyth. Uno de sus proyectos más destacados, publicado en 2018, es Canarias y Pedro González en La Tempestad de William Shakespeare, donde lleva a cabo un análisis pormenorizado de la obra, demostrando que el lugar donde se desarrolla la acción es San Borondón y que dos de los personajes están basados en el guanche Pedro González, así como El salvaje gentilhombre de Tenerife, contemporáneo de Shakespeare.

-¿Qué le llevó a interesarse por la investigación filológica? Y, en particular, ¿por qué se interesó por la filología inglesa?
“En primer lugar, siempre he tenido una facilidad y una disposición innata para la filología, algo raro en mi familia. Ya me di cuenta de esto cuando empecé, a los 11 años, a adentrarme de lleno en la lengua castellana y, a los 12, a estudiar francés. La verdad es que se lo debo a mis profesoras de la Academia de don José Lavers, en Los Llanos de Aridane, doña Yolanda Fernández y doña Concepción Marín Chinea, que tan bien me explicaron los intríngulis de la gramática española, cuando solo tenía 11 o 12 años. Soy licenciado en Filología Clásica, latín y griego, y Filología Moderna: filología inglesa. Leo, hablo y entiendo algunas otras lenguas, como el francés, el portugués, el italiano y el alemán -algo menos-, e incluso puedo leer, a duras penas, rumano. Mi interés por la filología inglesa quizá se debió a las canciones de los años sesenta en esta lengua. Fui autodidacta en el comienzo del estudio del inglés”.

-¿Corre peligro de que desaparezca el habla tradicional de las Islas en su totalidad o de manera parcial?
“Aquí hay que hacer un distingo entre los campos: morfológico, léxico y fonético. Este último, muy probablemente, se conservará de manera parcial. Es muy difícil hacer desaparecer el acento, el deje y la entonación que uno recibió en su familia y en el lugar donde nació. Todavía hoy puedo diferenciar a personas de las distintas partes de la isla de La Palma por su acento. Las características del campo morfológico van a desaparecer en su totalidad. Yo me he atrevido a afirmar que la lengua tradicional palmera es una mezcla entre castellano y portugués, basándome sobre todo en este campo. En el terreno o ámbito léxico permanecerán los nombres de animales y plantas, los topónimos y algún otro que tiene gran arraigo en América”.

-¿Cuánto queda en nuestro lenguaje de la lengua prehispánica?
“Solo los topónimos, algunos fitónimos y algunos vocablos relacionados con el mundo ganadero: belete, baifo, etcétera. Para mayor información en lo que tiene que ver con la modalidad palmera se puede consultar El sustrato prehispánico en el libro El español tradicional de La Palma, publicado por el Centro de la Cultura Popular Canaria en 2003”.

-¿Los aborígenes de las distintas islas hablaban el mismo lenguaje?
“Bueno, es la pregunta de siempre. Rotundamente, no. Eran lenguas bereberes, pero distintas. Baste la referencia de Gaspar Frutuoso en el apartado Lo que se dice de los lenguajes de estas islas Canarias, de Descripción de las Islas Canarias, que publiqué con el CCPC en 2004”.

-¿Cuál ha sido la influencia del portugués en Canarias y en especial en el habla de La Palma?
“A la primera pregunta contestaré que a nivel de Canarias hay mucha influencia; baste decir que hoy denominamos al maíz millo, que es un portuguesismo a las claras. Millo procede del portugués milho (pronúnciese millo). Aunque los españoles descubrieron para los europeos el maíz en América, los canarios seguimos utilizando el portuguesismo. Hay que señalar que otras lenguas europeas, inglés, francés, alemán, etcétera, tomaron el préstamo castellano. A la segunda pregunta, he de señalar que el portugués es el todo y lo peculiar en el habla tradicional palmera. Yo titulé el libro citado El español tradicional de La Palma, la modalidad hispánica en la que el castellano y el portugués se cruzan y se complementan. Con esto lo digo todo”.

-Usted ha traducido la obra ‘Descripción de las Islas Canarias’, del portugués Gaspar Frutuoso. ¿Qué trascendencia posee este volumen en lo que se refiere al conocimiento de nuestro pasado?
“Tiene una gran importancia y relevancia en nuestro pasado. Me inclino a creer que, después de las de Abreu Galindo, Leonardo Torriani y Alonso de Espinosa (para Tenerife), es la obra de mayor peso en nuestra historia isleña del siglo XVI”.

-Háblenos de los hallazgos fundamentales de su libro ‘El español tradicional de La Palma’.
“Bueno, son cuantiosos. Con decir que en el apartado de léxico, he dicho: “La isla tiene un caudal de léxico inimaginable. Gran parte de él ha sido recogido por otros autores y ha sido estudiado en apartados anteriores. En este apartado solo registramos el léxico inédito para la isla, el no recogido en alguna acepción, aquel cuyo uso creemos que puede ser mejorado y con ello hacerse más asequible o aquel cuya etimología no ha sido estudiada”. Este léxico se estudia desde las páginas 356 a 438. En los campos fonético y morfológico los hallazgos son vastos y cuantiosos, sobre todo por la influencia lusa”.

-¿Qué echa más en falta del conocimiento de nuestro pasado aborigen?
“Que haya habido más historiadores en la época de la Conquista y que el vencedor hubiera aceptado el legado del vencido de una manera mejor”.

-Usted ha escrito un interesante estudio sobre la presencia de Canarias en la obra ‘La Tempestad’, de Shakespeare. ¿Cuáles son sus fuentes y a qué conclusiones ha llegado?
“Las fuentes (sobre todo inglesas) las dejo bien claras. Doy gracias a la British Library de Londres por la buena acogida que tuve para consultar su amplio y extenso fondo sobre William Shakespeare. El mejor que existe. En cuanto a las conclusiones, las dejo bien claras en la obra. William Shakespeare se tuvo que basar en algún etéreo, excéntrico y misterioso lugar, cerca del norte de África, donde se desarrollaron los hechos de La Tempestad. Esta isla en la costa africana no puede ser sino San Borondón, no conozco otra isla fantástica en el lugar en la época de Shakespeare. William Shakespeare conoce bien el nombre Brandon (Brandán o Borondón), ya que lo utiliza en su obra Enrique VIII. Me pregunto aquí ¿por qué no utiliza las formas Brendon, Brendan, Brandan (como asimismo puede deletrearse al santo irlandés en inglés)? San Brandán o Borondón fue un santo medieval irlandés. Aparte de esto, Shakespeare conocía bien los vinos y el baile canarios. Thomas Nichols y Thomas Lodge, cuya obra Rosalynde, fetcht from the Canaries (Rosalinda, traída de las Canarias) reprodujo, si no plagió, en As you like it (Cómo lo gustéis), fueron claves en el conocimiento que Shakespeare tenía de Canarias. Mi eureka se produjo cuando se es estudioso de los coetáneos Thomas Lodge, Thomas Nichols y William Shakespeare al unísono. Por otra parte, sin saber latín no se puede entender La Tempestad en su totalidad: tempestas, de donde viene tempest, significa tempestad y tiempo”.

-Salvando las distancias, ¿podría calificarse a Shakespeare como el primer impulsor del turismo en Canarias?
“Bueno, Shakespeare nunca salió de Inglaterra, según parece. El verdadero impulsor del turismo en Canarias fue William Wilde, padre de Oscar Wilde, cuando afirma en 1843: “Desde la aparición de la primera edición de esta obra se me ha informado de que ha habido varios cambios beneficiosos en la isla (de Tenerife) en lo relativo a sus condiciones de vida, alojamiento, etcétera, y que, asimismo, se ha desplazado un médico, que va a residir en la isla…”. Edición de 1943, traducido y comentado por mí en la obra Viaje de William Wilde en 1837 por La Coruña, Lisboa, Madeira, Tenerife y Gibraltar. El primer turista en Canarias es a todas luces Vasco Díaz Tanco de Fregenal, cuando viene a La Gomera, por estudios y por placer, en 1527, no con ansias de enriquecimiento. Sus triunfos o poemas canarios los he comentado en la obra Vasco Díaz Tanco de Fregenal. Viaje a La Gomera…”.

-Háblenos de las que a su juicio constituyen sus obras más destacadas.
“Son muchos trabajos. Creo que se puede observar claramente ojeando la bibliografía de mis libros y artículos. He publicado artículos en revistas regionales, nacionales e internacionales como la SEHL, los Coloquios de Historia Canaria-Americana o Anuario de Estudios Atlánticos. Actualmente soy colaborador de Agropalca. En cuanto a los libros, estoy muy orgulloso de mis hallazgos en Canarias y Pedro González en La Tempestad de William Shakespeare. Estoy asimismo satisfecho con El español tradicional de La Palma, libro que hoy no se podría escribir, debido a que las averiguaciones y entrevistas que tuve en la época antes de redactarse ya no se pueden realizar. ¡El español tradicional ha cambiado tanto! En fin, que estoy complacido con todos. Gaspar Frutuoso, Diaz Tanco, George Glas, William Wilde, etcétera, han sido objeto de mi estudio”.

-Usted realizó el primer texto descriptivo de La Gomera ¿Por qué tardó tanto en ser editado?
“Bien, como siempre, por falta de apoyos institucionales. La cultura canaria no está amparada por los organismos regionales. ¡Cada vez menos!”.

-¿Qué proyectos se plantea a corto y medio plazo?
“Me gustaría continuar con mi labor investigadora, sobre todo, canaria. La época de la enseñanza terminó, por desdicha y desventura. Libros como Confusing Words for Spanish Learners of English (341 páginas) o English Pronunciation and Spelling Made Easy through Awareness (255 páginas) ya no están en mis proyectos y ambiciones. Me gustaría escribir algunas novelas históricas con fondo canario”.

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