la palma

Así relataron los inquisidores del Tribunal de Canarias la erupción del San Antonio en el siglo XVII

El Archivo Histórico Nacional desempolva una carta dirigida al Consejo de la Suprema Inquisición en la que se relata parte de lo sucedido entre el 17 de noviembre de 1677 y el 21 de enero de 1678 en La Palma, con ilustraciones y balance de daños ocasionados
Carta de los inquisidores del Tribunal de Canarias remitida al Consejo de la Suprema Inquisición para informar sobre la erupción del volcán de San Antonio | ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL

La erupción del volcán de Cumbre Vieja ha sido el contexto escogido por el Archivo Histórico Nacional (AHN) para seleccionar, como Pieza del Mes, un documento vinculado a la isla de La Palma y su naturaleza volcánica. Esta semana, el organismo estatal hacía público un escrito inédito que el 24 de mayo de 1678 los inquisidores del Tribunal de Canarias remitieron al Consejo de la Suprema Inquisición, con el objetivo de darles parte de la erupción del San Antonio, que tuvo lugar un año antes. “Hoy se llenan los informativos de imágenes, pero en 1677 o lo veías en persona o alguien lo tenía que describir o dibujar”, señalan desde el AHN en redes sociales.

En aquella época, explica el ente en su página web, “los coetáneos que quisiesen ver esta acción enérgica de la naturaleza no tenían más que dos opciones: acudir al lugar o esperar a que le enviaran un dibujo del escenario, y las dos opciones alcanzarían apenas a un pequeño porcentaje de la población”, de ahí que se elaboraran documentos como el ya mencionado. El mismo, detallan, “es una rara anécdota de su tiempo, una sorpresa entre legajos del fondo de Inquisición” que ahora, en medio del proceso eruptivo que dio comienzo el pasado 19 de septiembre, adquiere “máxima actualidad”.

El volcán de San Antonio, también situado en la estructura montañosa de Cumbre Vieja, estuvo escupiendo lava entre el 17 de noviembre de 1677 y el 21 de enero de 1678. La narración recogida en el informe arranca la jornada del 13 y, “día a día, va dando cuenta de lo sucedido hasta el viernes 26”. “Como suele suceder en estos casos, la erupción fue precedida por temblores de tierra en las cercanías de Fuencaliente, hasta que el miércoles día 17, una de las fracturas producidas por los terremotos comenzó a arrojar fuego y lava, llegando a abrirse hasta 18 bocas” o centros de emisión, que a su paso fueron ocasionando daños sobre inmuebles y fincas, como sucede actualmente.

Y precisamente acerca de los perjuicios sobre bienes materiales versa el siguiente capítulo del informe, en el que se incluyen “fundamentalmente casas quemadas y campos cubiertos de lava”. “Por último, se advierte del temor a que si se abriese otra boca podría afectar a la localidad y partido de Fuencaliente, con lo cual no se podrían sembrar los campos y muchos vecinos tendrían que marcharse a otro lugar para poder sobrevivir”, prosiguen. Una situación similar a la actual, en la medida en que los seísmos registrados en las últimas semanas, sobre todo entre Mazo y Fuencaliente, han generado inquietud entre los residentes en ambas localidades, a quienes los expertos vulcanólogos ya han reiterado que, al localizarse en estancias profundas, a más de 10 kilómetros respecto a la superficie, nada parece apuntar a que el magma esté emprendiendo un camino a la superficie. De hecho, lo justifican como continuas recargas del volcán, que mientras se mantengan, no auguran un final próximo.

Esta relación de daños, concreta el AHN, “iba acompañada de un dibujo a colores donde, de forma gráfica, quedaba reflejada la situación, el volcán en plena erupción con una inmensa llama roja y humo negro flanqueado por dos montañas a ambos lados, con los ríos de lava descendiendo por su ladera hasta llegar al mar en un acantilado donde a su paso iba incendiando las casas y cultivos que se encontraba en su camino”. También figuran “numerosas piedras incendiarias -hoy denominadas bombas volcánicas- que salen por su boca impactando en algunas casas”. Además, en la parte superior izquierda de la imagen, “una de estas piedras impacta en un edificio que tiene una cruz en su tejado”, lo que genera dudas entre los investigadores, que se preguntan: “¿Será la iglesia de San Juan Abad, cuya espadaña fue derribada por la erupción?”. Más abajo, “hacia el centro de la imagen, en su lado izquierdo igualmente se representa a un hombre tumbado en el suelo rodeado de animales. Pudiera tratarse de un pastor muerto por las inhalaciones de gases emitidos por el volcán”, si bien “en el documento no se indica nada sobre esto”.

De otra parte, cabe recordar que una de las mayores pérdidas patrimoniales de la historia de la Isla Bonita se produjo por la erupción del San Antonio: el manantial de la Fuente Santa, que siglos después sería recuperado. Sus aguas termales tenían propiedades medicinales curativas para la piel, motivo por el que se granjeó fama internacional, y personajes de distintos lugares de Europa viajaban expresamente a La Palma para probar sus efectos. A raíz del sepultamiento por la lava del complejo hídrico, “desde fecha mucho temprana” se intentó desenterrar la fuente, “que había sido cubierta por 70 metros de escombros, arrastrados por las coladas que hicieron ganar al mar 400 metros”.

Y recuerda el Archivo Histórico Nacional que en 2005, “un equipo de ingenieros de la Dirección General de Aguas del Gobierno de Canarias localizó y logró, mediante la perforación de una galería”, dar con el enclave, para el que se proyectan diversas actuaciones que requieren expropiaciones de terrenos y otra serie de trámites que han dilatado en el tiempo su puesta en funcionamiento como una infraestructura más allá del balneario, con posibilidad de albergar plazas alojativas incluso, de acuerdo con uno de los planteamientos.

En lo referido a la superficie afectada por el suceso, el AHN recuerda que entonces se hablaba de 6,5 kilómetros cuadrados, constituyendo el segundo evento más destructivo de entonces, únicamente superado por la erupción de 1646, con daños localizados en un área de 7,5 kilómetros cuadrados. El actual proceso ya roza las 1.000 hectáreas, es decir, que sobrepasa con creces dicha estimación. No obstante, el San Antonio tuvo una duración de 66 días, mientras que este, aún sin nombre y sin cálculo aproximado de cuánto tiempo puede seguir quitando el sueño a los palmeros, lleva 47 jornadas.

PIEZA DEL MES

“En la isla de La Palma de este distrito ha habido un volcán que ha causado confusión y cuidado en estas islas, y en aquella mucho”. Así comenzaba el documento que ahora rescata el Archivo Histórico Nacional, que ya está disponible para todos los públicos por medio del Portal de Archivos Españoles (Pares) del Ministerio de Cultura y Deporte. La presentación de la carta de los inquisidores del Tribunal de Canarias ha sido publicada en el marco de la Pieza del Mes, una distinción que el organismo concede a algunos de sus artículos más representativos y destacados, “bien por su contenido histórico, por las características de su soporte o porque hayan sido sometidos recientemente a un proceso de restauración”.

Se trata de imágenes y escritos que, por otra parte, también son expuestos en el vestíbulo de entrada del Archivo, junto a folletos informativos, con la finalidad de que puedan ser contemplados por usuarios y visitantes del recinto.

OTROS ARTÍCULOS DESTACADOS

También han protagonizado la Pieza del Mes del AHN otros tantos documentos, imágenes y relatos que mantienen viva la historia de nuestro país. Es el caso del libro de escudos de los caballeros del Toisón de Oro, protagonista de octubre de este año. O La puesta a punto de un teatro: El teatro por dentro, análisis arquitectónico de los elementos reinantes en las edificaciones en el siglo XIX, con especial atención en el Teatro Real de Madrid. Incluso del Expediente Picasso, una pieza referente al Desastre de Annual y los sucesos militares ocurridos entre junio y septiembre de 1921 en la Comandancia General de Melilla, que supusieron la pérdida de gran parte del ejército español en el Norte de África.

Aunque si hay una efeméride que el organismo estatal celebró con ahínco fue el segundo centenario de la muerte de Napoleón Bonaparte, el poderoso a la par que temido general francés, autor de centenares de contiendas bélicas. Y lo hizo publicando el pasado mes de mayo -el fallecimiento tuvo lugar el 5 de mayo de 1821- una serie de documentos en conmemoración de tal acontecimiento, firmados por el propio militar galo. Son escritos que, según el Archivo Histórico Nacional, “inician un cambio en la historia de España a comienzos del siglo XIX” por la trascendencia del propio personaje y sus reflexiones.

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