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“Con la ciberdelincuencia, hoy todos corremos el riesgo de despertar sin un euro en la cuenta”

Los especialistas insisten en advertir sobre el peligro real de ser víctimas de una estafa por Internet y aconsejan elementales medidas de autoprotección
Hay que tener mucho cuidado a la hora de facilitar datos personales por Internet. Colegio de Mediadores

“Hoy por hoy, todos corremos el riesgo de que, al despertar, descubramos que durante la noche nos han vaciado la o las cuentas corrientes. Por supuesto que sí”. La rotunda respuesta es de Isaac Pérez, uno de los tinerfeños mejor informados sobre la ciberdelincuencia dado que se trata del responsable del Departamento de Nuevas Tecnologías del bufete local Sirvent&Granados, pionero por estos lares en dar respuesta a sus clientes que han sufrido esta nueva plaga criminal.

No en balde, los delitos cometidos por Internet se han disparado gracias a varios factores como son el impulso que la pandemia ha dado a la digitalización de la ciudadanía, pero sobre todo a que los beneficios para los malhechores duplican a los del narcotráfico o la prostitución, como explicó en su día a este periódico Cecilio Sanz, otro de los isleños que más saben del tema al tratarse de un reconocido perito judicial que a su vez es el director general de Alisios Informáticos y cofundador y alma mater de Hackron, el congreso sobre el asunto que nos ocupa y que se celebra cada año en la capital tinerfeña.

Por si todavía alguien tiene alguna duda de la profunda transformación que ha tenido lugar en el ámbito criminal, los datos oficiales son incuestionables: el VIII Informe sobre Cibercriminalidad elaborado por el Ministerio del Interior desveló que el número de ciberdelitos denunciados durante 2020 en España creció a pasos agigantados. Nada menos que un 32% más que el año anterior, para un total de 287.963 casos. Estos datos se traducen en un aumento de su peso proporcional dentro del conjunto de la criminalidad, al suponer ya el 16,3% del total de delitos penales.

Pero no solo el caldo de cultivo conformado por la pandemia y el botín explican que, hoy en día, hasta mafias tradicionales como la Camorra -como se comprobó en una macrorredada llevada a cabo este mismo año en Tenerife- han postergado sus turbios negocios de siempre en aras de conseguir los datos personales de cuanta más gente mejor para utilizarlos en su beneficio. Es la impunidad otro pilar que sustenta esta revolución delincuencial, dado que estos criminales son conscientes de que muy pocos acabarán respondiendo ante la Justicia por sus delitos.

Al respecto, Pérez reconoce que los juzgados son los que peor se están adaptando a los nuevos tiempos, “tanto por su falta de medios a la hora de investigar como por la ausencia de una formación específica”. Mientras se ponen a la altura, la realidad es que de los 287.963 casos registrados el año pasado, solo unos 1.200 derivaron en una condena judicial.

Pero, ¿cómo es posible que realmente exista el riesgo de que cualquier ciudadano descubra que la pesadilla de que cada mañana pueda darse la pesadilla de que han vaciado de dinero su cuenta corriente? “No le quepa duda -afirma Isaac Pérez-. Con el impulso del confinamiento, lo raro es dar con alguien que no haya realizado, al menos, alguna compra y/o similar a través de Internet. En ese tipo de operaciones, lo normal es que se vinculen a una cuenta bancaria personal, así como que se faciliten unos datos personales que, en caso de caer en malas manos, lo más normal es que, efectivamente, te despiertes con la cuenta vacía”, añade.

Sobre los datos que no deben darse, basta con recordar que la gente añade despreocupadamente su fecha de nacimiento a sus cuentas en las redes sociales, justo una de las respuestas que dan para acceder a los servicios de atención al cliente en, por ejemplo, la telefonía móvil. Lógicamente, hay más, recuerda Pérez, como son “datos básicos como el DNI o el número de cuenta, y que se facilitan alegremente en las compras por internet”.

Visto el problema, veamos los remedios. “Sentido común”, resume con abrumadora síntesis Leonardo Pérez, capitán de la Policía Judicial de la Guardia Civil en Santa Cruz de Tenerife y pieza clave en la respuesta inmediata ante esta inédita transformación de la criminalidad. “Su banco, su empresa, la Seguridad Social y demás ya tienen sus datos, así que desconfíe si se los piden por Internet”, aporta este servidor público, quien añade que, en caso de ser víctima de una estafa de estas características, “necesitamos al menos acceder a ese correo electrónico, SMS o número del teléfono con que entraron en contacto, así mejor no borrar nada”.

Isaac Pérez va más allá y recomienda “usar para las compras digitales tarjetas de prepago, fijarse siempre en el remitente (no en la cabecera, sino en el remitente, que suele tener faltas de ortografía por desconocimiento del español) y tener instalado un antivirus y cortafuegos”. De cualquier modo, el Instituto Nacional de Ciberseguridad ofrece a la ciudadanía los servicios de la Oficina de Seguridad del Internauta, y que se pueden resolver dudas a través del 017.

Resta preguntar a Isaac Pérez si en Tenerife tiene muchos clientes por estos casos. “No dejan de venir. En los tres últimos meses han subido en un 30%”, responde.

“Se han creado los equipos arroba para una respuesta más eficiente a la ciberdelincuencia”

El capitán de Policía Judicial de la Guardia Civil, Leonardo Pérez. Cedida

A diferencia de la administración de Justicia, son las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado los que están siendo más efectivos a la hora de responder en primera línea al auge de la ciberdelincuencia, ya que estos criminales aprovechan el desconocimiento de una ciudadanía que sigue sin protegerse de unas actividades delictivas que están dando pingües beneficios y con una altísima impunidad.

Por eso, la Guardia Civil ha reestructurado sus equipos para reforzarlos, de tal modo que, sin ir más lejos, en la Comandancia provincial de Ofra se han creado tres de los llamados Equipos Arroba, tal y como informa el capitán de Policía Judicial, Leonardo Pérez.

“Se ha hecho el esfuerzo de la nueva creación de estas unidades para dar una respuesta más eficiente al auge de este tipo de delitos”, explica este especialista, quien a la par detalla que “se distribuirán el territorio de tal modo que uno cubrirá Santa Cruz de Tenerife, otro las demarcaciones del norte de la Isla donde opera la Guardia Civil y el restante los del sur”.

Serán dichos equipos arroba los que “se ocuparán de las estafas económicas, mientras que los casos de, por ejemplo, pornografía infantil, o, claro está, aquellos en que opere el crimen organizado, seguirán a cargo de los Equipos de Delitos Telemáticos (Edite)”, ya existentes.

Sobre su coordinación con la administración de Justicia a la hora de aunar fuerzas respecto a esta creciente ciberdelincuencia, Leonardo Pérez destacó la importancia que tiene la existencia de una Fiscalía especializada en Criminalidad Informática a la hora de trabajar, ya sea a nivel estatal como provincial.

En cuanto a la actividad delictiva en concreto, este experto recordó que estas estafas no solo incluyen las que requieren cierta ingeniería social como la del Ceo, el phishing y demás, sino que también se dan en las webs especializadas en compraventas, dado que “las gangas tienen que motivar a la sospecha, ya que nadie regala nada”, como apostilla el capitan de la Policía Judicial.

¿Y si los autores están en otros países? “En Europa es más fácil gracias a los mecanismos existentes a la hora de colaborar en la investigación”, recuerda el guardia civil.

Estos son los ciberdelitos más corrientes

No dé sus datos personales por Internet. DA

En un resumen de los principales ciberdelitos empezamos por el Psishing, que consiste en un conjunto de técnicas que persiguen el engaño a una víctima ganándose su confianza haciéndose pasar por una persona, empresa o servicio de confianza (suplantación de identidad de tercero de confianza), para manipularla y hacer que realice acciones que no debería realizar (por ejemplo revelar información confidencial o hacer click en un enlace). Ello requiere de cierta ingeniería social y rastreo de sus cuentas en redes sociales

Estafa del Ceo
Como lamentablemente ya saben demasiados empresarios de Canarias, se trata de un ataque en el que un ciberdelincuente se hace pasar por el director general u otro alto ejecutivo de una organización y envía un correo electrónico para engañar a un empleado para que realice transferencias no autorizadas o envíe información sensible. Cuando se descubre el engaño, por lo general es demasiado tarde. La clave consiste en ganarse la confianza.

Compraventas
Ya se decía antaño que nadie da duros a cuatro pesetas, y eso tampoco pasa en las webs de compraventas. Corre el riesgo de recibir un ladrillo a cambio de su dinero.

Criptomonedas
Muy de moda, sobre todo en Tenerife, sede de uno de los mayores escándalos que ahora se tramita judicialmente en la Audiencia Nacional. El último timo consiste en dar mucha publicidad a una nueva criptomoneda para que, cuando los incautos hayan invertido, retirar el capital inicial y que sean las víctimas quienes afronten la realidad de que aquello no vale ni el papel que justifica la propiedad.

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