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Airam Hernández: “Soy un coleccionista que atesora experiencias; alguien que se mueve por proyectos y por pasiones”

El tenor canario protagoniza este sábado, junto a la Orquesta Sinfónica de la Isla, dirigida por Víctor Pablo Pérez, el XXVII Concierto de Navidad de Puertos de Tenerife en la Dársena de Los Llanos
El tenor tinerfeño Airam Hernández encarnará a Federico García Lorca el próximo 16 de febrero en el Teatro Real de Madrid, en el estreno mundial de ‘El abrecartas’, la ópera póstuma de Luis de Pablo (1930-2021). / Darío Acosta

Airam Hernández subirá el sábado al escenario habilitado en la Dársena de Los Llanos de la capital tinerfeña para dar forma, junto a la Orquesta Sinfónica de la Isla (OST), al XXVII Concierto de Navidad de Puertos de Tenerife (21.00 horas). Esta cita, que contará con la batuta de Víctor Pablo Pérez, director honorario de la OST, se reviste de un significado aún más especial que otras veces. Con el lema Volvemos, el concierto regresa tras no celebrarse el año pasado por culpa de esta pandemia que no acaba de dejarnos. A eso se une que su naturaleza solidaria fija en esta ocasión la mirada en La Palma y en quienes en ella residen, que han sufrido las consecuencias de la erupción volcánica. Con Airam Hernández, que en febrero encarnará en el Teatro Real de Madrid a García Lorca en el estreno mundial de El abrecartas, la ópera del desaparecido Luis de Pablo, y en marzo regresa a Tenerife con el estreno en España de Florencia en el Amazonas, ha conversado DIARIO DE AVISOS.

-El Concierto de Navidad de Puertos de Tenerife posee este año una doble significación: su retorno tras suspenderse en 2020 por la pandemia y su solidaridad con las personas afectadas por el volcán de La Palma. ¿Pero qué supone para usted participar en él como solista?

“Es un inmenso placer y un orgullo sumarme a un concierto tan emblemático y tan esperado por la ciudadanía. Teniendo en cuenta las circunstancias de la pandemia, entiendo que es complicado organizar este tipo de celebraciones. Pero también que la cultura es segura y absolutamente necesaria. Y más en este caso, con una propuesta que es también solidaria”.

-¿Cómo está viviendo este tiempo de pandemia?

“Han sido varias etapas. La primera, la del confinamiento, obviamente resultó nula en el plano profesional. Sin embargo, en lo personal me vino bien. Pude estar más en casa y pasar más tiempo con mi familia; también la aproveché para estudiar e incluso para poner orden en mis prioridades. Es cierto que conté con un colchón económico, frente a compañeros y amigos que no tuvieron esa suerte. Y eso es algo muy difícil, que lamento muchísimo, porque incluso algunos han debido abandonar su carrera. Tras el confinamiento, también me he sentido afortunado, porque no he parado de trabajar. Con proyectos incluso hasta 2025”.

-En marzo regresa a la Isla para asumir en el Auditorio de Tenerife el rol de Arcadio en el estreno en España de ‘Florencia en el Amazonas’, de Daniel Catán. ¿Cuáles han sido las exigencias que demanda este título?

“Es prácticamente un work in progress. Viendo la partitura puedo adelantar que exige la vocalidad de un tenor lírico, a ratos heroico, wagneriano, la de un heldentenor. Con lo que tengo que adaptarme. Vengo de repertorios más ligeros: Tamino (La flauta mágica, Mozart), Tebaldo (Capuletos y Montescos, Bellini) y pronto interpretaré a Federico García Lorca (El abrecartas, la ópera póstuma de Luis de Pablo, tendrá su estreno mundial el 16 de febrero). Arcadio plantea una exigencia vocal muy pronunciada”.

“Me gustaría compartir un día todas las cosas que estoy viviendo y dar mi visión de la ópera a las nuevas generaciones”

-¿Es muy distinto abordar una ópera contemporánea como esta, donde no hay tantas referencias, y hacerlo con títulos como ‘La flauta mágica’, ‘Norma’ o ‘La Traviata’, con un recorrido que sirve de guía al intérprete?

“En parte no y en parte sí. Por mi forma de trabajar no resulta tan diferente. En cambio, sí que lo es porque cuando te ofrecen un papel y no conoces la obra no puedes recurrir a referencias discográficas, para escucharla y hacerte una idea. Cuando es un repertorio contemporáneo, como en Florencia en el Amazonas o El abrecartas, no hay referentes. Al asumir esos roles solo te puedes guiar por la partitura. Yo no voy directamente a las fuentes discográficas para preparar mis papeles, sino que trabajo de forma minuciosa sobre la partitura. Me acerco a los personajes, los afronto de distinta manera si son históricos o si son imaginarios… Al margen de la complejidad de cada rol, me da igual si hay precedentes o no, ya sea La flauta mágica o Florencia en el Amazonas. Pero una vez que ya tengo trabajado el papel, me gusta escuchar esas referencias. Ahí están, sin duda, para ayudarte a crear el personaje”.

-¿Y en qué medida evoluciona sobre el escenario conforme se suceden las representaciones?

“Totalmente. Cuando afrontas durante muchas funciones un rol, e incluso dos, tres, cuatro o cinco simultáneamente, como me ha sucedido, hay un desarrollo del personaje. Poco a poco incluyes aspectos que consideras importantes, pero que inicialmente no te lo parecían. Pongo un ejemplo: Capuletos y Montescos, que acabamos de hacer en Sevilla, es una coproducción y, por lo tanto, la puesta en escena ya estaba hecha. En Tenerife, precisamente. El proceso de trabajar el personaje, de meterme en él, me llevó a pedir, poco antes del día de la primera función, que se introdujeran ciertos elementos escénicos, algunos movimientos que consideré que aportaban a ese rol. Tuve la fortuna de trabajar con Silvia Paoli y Tecla Gucci Ludolf, que estuvieron de acuerdo. Pero es más, cuando has trabajado un rol tantísimas veces, por ejemplo, Alfredo en La Traviata, cada vez que te subes al escenario, en cada ocasión que cambias de producción, de compañeros, de director, es como si, con todo ese bagaje que posees, descubrieras algo nuevo, otra perspectiva. Eso me parece precioso”.

Airam Hernández participará en marzo en Tenerife en el estreno nacional de la ópera contemporánea ‘Florencia en el Amazonas’, de Daniel Catán. / Darío Acosta

-¿Qué roles han supuesto un mayor desafío para usted?

“Lo más complicado ha sido abordar varios personajes en una misma ópera. Recuerdo, en Zúrich, dos títulos en concreto: Orest, de Manfred Trojahn, y Julieta, o el libro de los sueños, de Bohuslav Martinu. En Orest tuve que interpretar a Apolo y a Dioniso, dos roles muy diferentes, en lo vocal y en lo escénico, que conviven en la misma persona. Eso fue un reto para mí. A la hora de desarrollarlos y de encontrar herramientas para ello, y que se percibiera la diferencia entre ambos. En Julieta fueron cinco personajes, que en realidad son uno solo, pero que ha perdido la memoria. Contar con un margen tan pequeño de tiempo para ir cambiando de rol, sin perder la esencia de que se trata de un mismo sujeto, fue otro desafío”.

-Y con muy poca antelación para encararlo, además.

“Sí, fue una propuesta que me hicieron a ultimísima hora, porque el tenor que originalmente iba a cantar, al final no quiso asumir ese rol. A tres semanas del inicio de los ensayos con orquesta me lo propusieron y casi me da un infarto [ríe]. A parte de eso, hablamos de un texto cantado en francés, lo que resulta más complejo aún si no dominas el idioma. Luego hay otros dos roles que también han sido un quebradero de cabeza, un dulce quebradero de cabeza. Uno de ellos, el Caruso de Caruso a Cuba (2019, Micha Hamel). Es una gran responsabilidad encarnar a un mito de la ópera. No me parezco ni física ni vocalmente a Enrico Caruso, así que me puse a investigar acerca de él. Algo parecido me está sucediendo con Federico García Lorca en El abrecartas. Lamentablemente, no tenemos muchos testimonios filmográficos del poeta, no hay demasiadas referencias de cómo caminaba, de cómo se movía… Requiere también un profundo trabajo de investigación. Eso en cuanto a los roles. A nivel vocal, me ofrecieron, por ejemplo, el rol principal de Fausto (Charles Gounod). De entrada consideré que no era el momento, pero sí que lo fue. O también el Pollione de Norma (Vincenzo Bellini), que tradicionalmente no suelen cantar tenores líricos puros, tirando a spintos. Después de haberlo trabajado con una de mis maestras, Mariella Devia, superé todas las piedras que yo mismo me puse en el camino para abordarlo. Tenía muchas dudas y ella me dijo: “Este rol es perfecto para ti”, y salió adelante”.

“El secreto de que en Canarias haya tantos buenos artistas responde a que la música está muy ligada a nuestra cultura popular”

-Se ha convertido en un afortunado lugar común mencionar el gran número de cantantes de las Islas que hoy triunfan en escenarios de todo el mundo. ¿Cuál es a su juicio el secreto, si lo hay, de esta generación canaria de artistas de la ópera?

“Yo extendería la pregunta y hablaría de músicos. No solo son los cantantes, también hay muchos instrumentistas y directores maravillosos. Creo que el secreto es la facilidad que tenemos aquí para acceder a la música, porque está muy ligada a la cultura popular de las Islas. Cualquiera de nuestras celebraciones va acompañada de música. Aunque nazcas en el pueblo más recóndito de Canarias, siempre va a haber cerca una banda, un coro, una murga, una rondalla… Yo vengo de la música folclórica, mi padre era folclorista, una persona reconocida por su trabajo y por su trayectoria, y todo esto lo he vivido desde niño. Esa es la clave”.

-¿Cuáles son sus sueños, por dónde desea que transcurra su carrera en el futuro?

“Eso es algo muy complicado de contestar, porque soy una persona inquieta, que se mueve por proyectos y por pasiones. También soy una persona coleccionista, siempre lo he sido. Soy un coleccionista que atesora experiencias, cuanto más dispares, mejor. Además de trabajar en teatros en los que no lo he hecho, cantar con compañeros y compañeras con los que no he tenido la oportunidad, y también volver a coincidir con otros artistas maravillosos que me han aportado muchísimo, mi objetivo final es la docencia. En un futuro me gustaría compartir todas estas experiencia y trasladar mi visión de la ópera a las nuevas generaciones”.

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