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Denuncia que un hombre se masturba mientras la mira en el tranvía y después la persigue por Santa Cruz

Los hechos tuvieron lugar el miércoles y el jueves en el recorrido que abarca las paradas de Cruz del Señor y el teatro Guimerá; la joven afectada declara que se siente "desprotegida"
Imagen de archivo del tranvía de Tenerife. DA

Una joven de 25 años de edad denunció ayer jueves, en una comisaría de la Policía Nacional, que se ha encontrado a un varón masturbándose en el tranvía en al menos dos ocasiones, durante el trayecto que hace de lunes a viernes para ir a trabajar, aproximadamente a las siete de la mañana. Según indica en su declaración, la segunda vez que coincidieron pudo percatarse de que el hombre se tocó sus genitales “a la vez que giraba la cabeza para mirarla fijamente“, y que cuando abandonó el tranvía él la persiguió por las calles de Santa Cruz.

Los hechos tuvieron lugar el miércoles y el jueves en el recorrido que abarca las paradas de Cruz del Señor y el teatro Guimerá. La chica, cuando se dio cuenta de que esta persona, que estaba dentro del vagón, se masturbaba, se cambió de sitio y se bajó del tranvía en cuanto tuvo la oportunidad. Sin embargo, el día siguiente volvió a encontrárselo en las mismas circunstancias, pero esta vez el hombre también abandonó el citado medio de transporte en la misma parada. Según reza la denuncia, ella “continuó caminando por la vía pública hasta llegar a la calle Castillo y miró hacia atrás por precaución, observando que el varón la había seguido a una distancia prudencial”. Fue entonces cuando decidió llamar por teléfono a un amigo para contarle que la estaban siguiendo, una conversación que el presunto autor de los hechos debió escuchar y por ello cambió de rumbo, dirigiéndose hacia la calle de El Pilar. Esa misma tarde denunció lo ocurrido ante la Policía Nacional.

La descripción de este individuo responde a un “varón de entre 40 y 50 años de edad, de complexión delgada, con una estatura de 1.80 metros aproximadamente, con entradas y pelo oscuro pero canoso y tez morena, vistiendo en las dos ocasiones con la misma ropa: zapatillas de color negro, pantalón de chándal de color gris y chaqueta azul y portando un bolso negro”. La joven quiso dejar constancia en su declaración de que teme que el hombre se haya dado cuenta de sus hábitos a la hora de coger el tranvía y la esté esperando en los próximos días para realizar las mencionadas prácticas, y que pueda identificar dónde trabaja y pueda emprender algún tipo de acción que ponga en riesgo su seguridad.

“Me dijeron que debía llamar en el momento”

“La primera vez lo dejé pasar, pero el día siguiente volví a verle y noté que me reconocía, que sabía que estuve ayer al lado suyo, fue una cosa muy rara”, relata la chica a DIARIO DE AVISOS. “Cuando crucé un paso de peatones me lo encontré parado, esperando, y me entraron los nervios. Mi amigo estaba despierto y pude hablar con él hasta que llegué a la oficina”. Decidió que debía denunciarlo y nada más llegar al trabajo llamó al 091. Asimismo, su amigo contó lo ocurrido en un hilo de Twitter, citando a la cuenta del Tranvía de Tenerife, que le respondió que ya había puesto los hechos en conocimiento de su responsable de seguridad.

“La Policía me dijo que al no llamar desde el tranvía, en el momento en que estaba sucediendo todo, no podían hacer nada, que tenía que ir a una comisaría, y eso es lo que hice”, afirma la denunciante. Ya en sede policial, los agentes le explicaron que por ley, al ser un acto que no se realiza ante menores de edad, no es un delito. No obstante, decidió seguir adelante con la tramitación de la denuncia.

Este tipo de acciones de exhibicionismo están reguladas en el artículo 185 del Código Penal, dentro de los delitos contra libertad e indemnidad sexual y se castiga al autor cuando se realizan ante menores de edad o personas con discapacidad. En este caso, siendo la afectada mayor de edad, se juzgaría como una infracción leve. “Yo, personalmente, me siento desprotegida”, concluye la joven.

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