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Rafa Sanz: “Renuncié a un contrato indefinido por venir a Portugal, pero entrenar era una necesidad vital”

Afronta el reto de evitar el descenso de la Académica de Coimbra portuguesa porque este deporte es su "droga" y porque no quiere arrepentirse "en el futuro" de no aceptar una oportunidad que le abre a otro país y otro baloncesto

El cordobés Rafa Sanz regresa a las canchas de baloncesto. Lo hace en la Académica de Coimbra, último clasificado de la máxima categoría de Portugal. No han logrado ganar un solo encuentro, pero eso, al que fuera técnico de UB La Palma y Tenerife Baloncesto, no le preocupa. No solo asume al reto, sino que lo considera lo mejor. “El baloncesto, para mí, es una droga”, asegura.

– Le habrán preguntado ya varias veces que dónde se ha metido…

“Es verdad que hay una mezcla de aventura y de locura en esta historia. Sobre todo, por lo que dejo: un trabajo indefinido en la Federación Andaluza de Baloncesto y a mi familia, pero recobro el día a día de entrenar a un equipo. Puedo programar, planificar, pensar, corregir, dirigir o comunicar: eso lo echaba mucho de menos. Conlleva sus riesgos, también por la situación deportiva del equipo, porque estamos hablando de un grupo que lleva cero victorias y nueve derrotas, con solo seis jugadores profesionales, de los cuales hay dos que están lesionados, por lo que es verdad que las posibilidades de salvar al equipo son complicadas. Pero poder vivir una experiencia en un país y una liga nuevos, abriendo un nuevo horizonte, aún con los riesgos deportivos y económicos que he asumido con esta decisión, creo que valdrá la pena. Hay que intentarlo”.

– Tenía contrato con la FAB, gana el Campeonato de España cadete con Andalucía, derrotando a varios de los favoritos e iba a acudir en breve con una de las selecciones de categorías inferiores y, de pronto, todo cambia. ¿Cómo sucedió todo?

“De repente te ves en la tesitura de tener que renunciar a esas cosas porque alguien se pone en contacto conmigo, me dice que Coimbra busca entrenador, que si yo estaría dispuesto. Luego me llamó el presidente, hablamos y, evidentemente, consciente de la dificultad, pero llegamos a un acuerdo. El miércoles pasado por la mañana estaba en la Federación y el mismo día, por la noche, entrenando al equipo por primera vez”.

– Es mejor que no salga del todo bien que arrepentirse de no haber aceptado…

“Para mí, sí, porque en estos dos años me he arrepentido de alguna propuesta que he tenido. Solo he tenido dos serias en estos dos últimos años, y esta vez me dije: ‘Esta vez no me arrepiento’. Después, como está el mundo laboral, no sé si me arrepentiré de haber dejado un trabajo y mi casa, pero mi pasión por entrenar ha podido con todo eso”.

-¿Qué le dijo su familia?

“No es fácil. Pasas de llevar y recoger a tu hija al colegio, cuadrando los horarios para tratar de conciliar trabajo y vida familiar, a venirte a entrenar. A mi hija, de diez años, es a la que más echo de menos, ese día a día de recogerla en el colegio, de llevarla a entrenar, porque juega, o lo intenta, al fútbol, se echa de menos. El baloncesto es una droga para mí. No quería que llegara el 9 de enero, cuando acabara el próximo Campeonato de España, y estar lamentándome por no desarrollar mi pasión”.

El andaluz acepta el enorme reto de salvar del descenso al club portugués ACADÉMICA COIMBRA

-Coge el coche, llega a Portugal y: ¿qué se encuentra?

“A un equipo con muchas dificultades. Ascendieron a la primera división hace dos temporadas y la pasada se salvó en el play-out y en esta las cosas se han torcido desde el inicio. Aquí se pueden fichar cinco extranjeros, de la nacionalidad que quieras, aunque suelen ser estadounidenses. Nosotros tenemos tres estadounidenses y dos serbios, pero los fichajes no han terminado de funcionar y estamos muy cortos de jugadores portugueses, porque los nacionales de nivel o juegan en los equipos importantes del país o en otros europeos. Nuestro nivel, es evidente, es bajo. En la construcción de la plantilla hay grietas, porque un equipo no va 0-9 de casualidad, pero creo que, aún con dificultades, trabajando duro, siendo creativo y haciendo cosas diferentes, ojalá salvemos al equipo. Bajan dos de doce, es complicado, pero quedan cuatro meses y medio de competición. Hay que intentarlo”.

“Es un reto complicado, pero tengo claro que no me quería arrepentir por no haberlo intentado”

-¿Cómo va gestionado usted también esa vuelta a las canchas profesionales? ¿Cómo ha sido eso de recibir tantos mensajes de apoyo de tantos lugares distintos?

“Desde que estuve en el Tenerife Baloncesto, cuando ganamos a Alicante de un punto y nos clasificamos para jugar la final por el ascenso a la ACB con San Sebastián, algo que habría cambiado mi vida pero se la cambió a Pablo Laso, no tenía tantos mensajes. Puedo haber recibido más de 500 o 600 mensajes en la última semana. De ánimo, de fuerza, y de gente alegre porque lo intente. Ellos sabían que tenía la necesidad vital de entrenar. No me voy a arrepentir de no haberlo intentado”.

Rafa Sanz se dirige a sus jugadores durante un entrenamiento ACADÉMICA COIMBRA

-Hay una frase hecha de que “el baloncesto es baloncesto” en todos lados…

“No es verdad. Cada sitio tiene su idiosincrasia y, dentro de cada lugar, su idiosincrasia diferente. Por hablar de ahí, de lo que conocemos, no es lo mismo La Palma que Tenerife ni Tenerife que Gran Canaria. Hay culturas diferentes, criterios diferentes o valores diferentes que los marcan las personas que los dirigen. En Portugal me he encontrado con un baloncesto en el que los cinco extranjeros que pueden haber por equipo marcan la pauta claramente. Además, es una liga con tres sub-ligas por llamarlo de alguna manera. Están los equipos del fútbol, con un potencial económico muy superior y compiten en Europa con jugadores de un nivel muy alto, compitiendo de tú a tú en buenas ligas, como Oporto, Benfica, Sporting de Portugal o Inmortal, Hay una clase media, con jugadores americanos interesantes, que podrían jugar a buen nivel en la LEB Oro en España, Lusitania, Oliveirense, Ovarense o Madeira y hay una clase baja de equipos que intentan no descender en la que nosotros, de momento, no hemos demostrado nada porque no hemos ganado un solo partido y frente a Illiabum, que solo ha ganado dos encuentros, perdió de 35 o 36 puntos. Ahí el club toma la decisión de cambiar de entrenador. El otro día jugamos contra Madeira, que es de esa clase media, y perdimos de seis, con mucho esfuerzo, a veinte segundos del final estábamos a dos tantos. Hasta los de la clase baja tienen mayor potencial, así que habrá que trabajar mucho, esforzarnos mucho y tener algo de suerte para revertir la situación”.

-Usted usa mucho la motivación con sus jugadores y la comunicación con los medios como parte fundamental de su trabajo. ¿Cómo hace ahora con el portugués?

” El dominio del idioma español ha sido una herramienta que yo he usado casi siempre con buen criterio. Siempre. Es evidente que aquí no tengo esa fortaleza, pero entre español, portugués e inglés intentaremos llegar al corazón de la gente”.

-De todos esos mensajes que le han llegado, imagino, muchos habrán sido de La Palma. ¿Qué le transmiten con todo lo que está sucediendo con la erupción del volcán?

“Hay un hartazgo muy grande. Lo tengo yo de seguir las noticias y lo que se ve de allí, imagine esa gente. El desastre es mayúsculo, como el cansancio mental. Se juntan las consecuencias económicas, mentales, sociales, sanitarias… Mi deseo es que acabe pronto y que luego no les dejen en la estacada. Es una pesadilla demasiado larga. Encima se juntó con la pandemia. No me gustaría estar en el pellejo de los palmeros, a los que sabe el afecto que les tengo”.

“Espero que el baloncesto profesional regrese de nuevo a La Palma; ojalá haya relevo a Fredi Toledo y Andrés Pérez”

-La Palma no ha vuelto a tener un proyecto potente de baloncesto. ¿Es un problema de allí o generalizado en el baloncesto español que no sea ACB?

“Hacen falta personas. Los proyectos son las personas que lo componen. Aquel estaba sustentado por la capacidad de Fredi Toledo de aglutinar conciencias y sentimientos. Mantenía el equilibrio político, económico y empresarial junto a la gestión eficiente que Andrés Pérez Ortega hacía de todo eso. Conforme ellos fueron saliendo aquello se fue torciendo y duró muy poco. Ojalá haya relevo para esas dos personas y que el baloncesto profesional regrese a la Isla”.

-Usted vivió la pugna entre Tenerife Baloncesto y CB Canarias por sobrevivir, por llegar a la élite. ¿En algún momento, estando en la Isla, pensó que serían los aurinegros los que lo conseguirían?

“Sí, sí. Por más que yo luché porque no fuera así, muchas veces muy solo, reconozco que ellos ganaron porque tenían los gestores que estaban dispuestos a dejarse un brazo y parte de su corazón en la historia. Tenían la capacidad gestora y de perseverancia para estar ahí, pico y pala, para llegar sin desistir. Félix, Aniano, Cacho, junto al gran hacer deportivo de Alejandro Martínez durante muchos años, lo consiguieron. Ganaron todos los pulsos y consiguieron tener esa supremacía”.

-Pero, si en baloncesto todo proyecto es gracias a las personas que lo componen, eso tiene un lado muy peligroso…

“Es que, por desgracia, es así. Lo importante es que esas personas no se emborrachen de éxito y sepan dejar un legado, un proyecto sólido. Es clave que la gente apoye los proyectos, porque sin masa social es imposible”.

El cordobés hizo campeón a Andalucía en el último Campeonato de España cadete FEB

-Gana como seleccionador el Campeonato de España cadete contra todo pronóstico derrotando en la final a Canarias. ¿Cuál fue el secreto?

“He disputado tres Campeonatos de España. Mi vocación de trabajar con los jóvenes perdura siempre. Me encanta. Les ayudas a crecer, les haces ver que el baloncesto tiene que estar en un plano importante, pero junto con el académico… Tengo la ventaja de conocer el baloncesto profesional y conozco las carencias con la que se llega a ese baloncesto desde la cantera. Además, las ganas vienen de serie a esas edades, por lo que tienes medio trabajo hecho. Para ganar a Canarias tuvimos tres cosas fundamentales. La fe inquebrantable de los chavales, porque nos faltaban jugadores importantes de esa generación pero confiaron en lo que les dijimos, que era jugar en toda la cancha sin parar el balón nunca. Lo hicieron hasta dejarse la última gota de aliento. La segunda fue que no nos rendimos nunca; jamás bajamos los brazos. La tercera: tuvimos el poquito o muchito de suerte que se necesita siempre en un campeonato”.

-Ahí me sorprendió la cantidad de gente que habla de usted aquí, muy bien, pese a lo polémico que haya podido ser…

“Yo estuve, entre La Palma y Tenerife, nueve años en Canarias. Creo que la gente sabe que, con mis defectos, soy transparente. Enarbolé la bandera del Tenerife Baloncesto porque me considero buen profesional y yo defiendo al club que me paga hasta el final, hasta el último segundo. Hasta el canarismo sabe que lo hice porque lo sentía y por profesionalidad. No soy un quedabien, aunque me pueda perjudicar. Eso quedó ahí y ahora hay un sentimiento de afecto que perdura”.

-Yo recuerdo aquella frase suya en la que decía que cuando entrenaba a La Palma caía mejor que cuando lo hizo en el Tenerife Baloncesto.

“Sí, es cierto. Eso es así. De hecho, después, también ha sido así. Recibo cariño de gente del Tenerife, pero también de gente del Canarias, pero en esos tres años las disputas eran duras, se demostró que nos estábamos jugando no solo el presente, sino el futuro. Los roces y las batallas dejan ese tipo de historias, pero, en lo personal, tengo el mismo sentimiento de reconocimiento, afecto y respeto por la gente del Tenerife que por la gente del Canarias o del UB La Palma, sin lugar a dudas”.

-¿Cómo se ve en las próximas semanas?

“La clave es perseverar. No volvernos locos y tampoco buscar excusas. Las hay, muchas, pero no podemos agarrarnos a eso. Yo he aceptado este reto y debo de afrontarlo con los pros y los contras”.

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