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Un paseo por las obras de rehabilitación del Palacio de Carta, en Santa Cruz

DIARIO DE AVISOS se adentra en el emblemático edificio del siglo XVIII, situado en la plaza de la Candelaria, que es uno de los de mayor valor histórico y patrimonial de cuantos conserva Santa Cruz
El concejal Dámaso Arteaga visitó y supervisó las obras con los técnicos encargados de los trabajos. Fran Pallero

La primera fase de las obras de rehabilitación y acondicionamiento del histórico Palacio de Carta, situado en la céntrica Plaza de la Candelaria, en Santa Cruz de Tenerife, siguen su curso en el plazo establecido, a pesar de que los técnicos se vieron obligados a hacer un parón ante la necesidad de llevar a cabo un tratamiento de desinsectación, así como de instalar un aljibe bajo la citada plaza, que tiene capacidad para mover 60 metros cúbicos de agua, gracias a dos grandes bombas, para proteger al edificio contra cualquier incidente relacionado con el fuego.


Un recurso para almacenar agua, de 10 metros de largo, por tres de ancho, y tres de alto. Y es que este inmueble, que mandó a construir Matías Rodríguez Carta, para convertirse en la residencia familiar, y que se terminó en el año 1742, cuenta con numerosos elementos de madera, tanto a nivel estructural como en carpinterías, que están catalogados con la máxima protección.


Una madera, de tea y barbuzano, que se encuentra bien conservada, a la que se le han dado varios tratamientos, y que según los técnicos que están trabajando en la obra, a la que ha podido acceder DIARIO DE AVISOS, junto con el Concejal de Infraestructura del Ayuntamiento, Dámaso Arteaga, se trata de la carpintería “más rica de las que hay ahora mismo en Canarias”, por su decorado y sus detalles. De hecho, fue designado Bien de Interés Cultural en 1947, convirtiéndose así en el primer inmueble de Santa Cruz con esta protección, y uno de los primeros en Canarias.


Junio de 2022. Esta es la fecha en la que está previsto que se termine la primera fase de la obra de este inmueble que, además, fue usado en los años 50 como sede principal del Banco Español de Crédito, hasta que en 2007 fue adquirido por el Gobierno de Canarias, que más tarde cedió su uso en favor del Ayuntamiento de la capital tinerfeña.

PRIMERA FASE


La primera fase de los trabajos de este edificio que data del siglo XVIII, y al que muchos llaman “la joya del patrimonio chicharrero”, cuenta con un presupuesto de 1.220.000 euros, y tiene el objetivo de abrir al público la planta principal. Una estancia que contará con una oficina de información turística, con una tienda de artesanía, baños, y un punto de interpretación histórica.


Para ello, se está recomponiendo el patio principal y demoliendo la parte trasera para lograr dos alturas y facilitar la salida de emergencia hacia la Calle San José.


Esta última, es la operación más importante de la primera fase, pues durante la reforma integral del banco en 1956, se añadió un forjado nuevo para poner la estancia al nivel del patio principal. “Esta es la gran recuperación de esta primera fase”, dicen los técnicos, que desvelan que desde la calle San José se podrá ver la luz natural entrado en el patio secundario. Lugar donde antes se localizaban las cámaras de seguridad del banco, y donde, además, se había añadido un lucernario, con el que se tapó el patio y que ahora se ha descubierto y se ha bajado la forja a su altura original”.


En estos momentos, se está adaptando la entrada principal del edificio para crear un acceso para personas con movilidad reducida, que será único en España, y que tendrá una escalera retráctil, además de un ascensor. En las próximas semanas se va a proceder a subir el dintel de la puerta, a la altura en la que estaba originalmente, antes de que el Banco la cambiara, y a petición de la Comisión de Patrimonio Histórico del Cabildo de Tenerife. Un trabajo, el de extraer la piedra entera, que resulta “bastante complicado”.

SEGUNDA FASE


La segunda fase convertirá la segunda planta en el primer museo de historia de Santa Cruz de Tenerife. Un lugar en el que estará expuesto el conocido Cañón Tigre, del que se dice que causó la amputación del brazo del almirante Horacio Nelson en su intento de conquistar Tenerife. Y, además, recogerá elementos históricos que se han ido encontrando en el edificio como mobiliario, puertas de seguridad del banco, cajas fuertes y maquinaria antigua. Unas obras, las del inmueble más antiguo de este entorno, que contarán una parte de la historia de la capital que muchos, hasta ahora, desconocen.

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