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La sexta ola se ceba con los hospitales de Tenerife: solo hay 5 camas libres en la UCI del HUNSC

37 de las 42 camas destinadas a la Unidad de Cuidados Intensivos en el Hospital de La Candelaria están ocupadas
Hospital de la Candelaria
Hospital de La Candelaria donde se encuentra ingresado el turista italiano con positivo por coronavirus.

Tenerife, que hoy ha sumado 1.069 casos de COVID-19, continuará una semana más en el nivel 4 de alerta epidemiológica. Así lo ha confirmado este jueves la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias tras valorar el informe de la Dirección General de Salud Pública.

La explosión de contagios en la sexta ola de coronavirus y la irrupción de la variante ómicron se ha traducido, tal y como advertían desde entonces numerosos expertos, en un aumento de la presión tanto en los centros de salud como en los hospitales del área metropolitana de la Isla, que mantiene en riesgo muy alto sus indicadores de hospitalización.

La situación se ha vuelto especialmente complicada en las UCI. Actualmente, el número de camas destinadas a Cuidados Intensivos en el HUNSC es de 42; 37 de ellas están ocupadas (23 por pacientes COVID-19), pese al plan de contingencia que se ha puesto en marcha para evitar el colapso en los centros hospitalarios, según informa Cope Tenerife.

Ante este panorama, tanto el HUC como el HUNSC se han visto obligados a derivar otros pacientes a centros sociosanitarios privados. En una entrevista con el citado medio, la gerente del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, Natacha Sujanani, indicó que se trata, principalmente, de “personas que ya han recibido el alta administrativa y que deberían estar ocupando una plaza en un centro sociosanitario y no hospitalario”, principalmente porque sus familias no se hacen cargo de ellos.

Intersindical Canaria (IC) denunció el pasado viernes la “incapacidad” del Servicio Canario de la Salud (SCS) para dar solución a la actual “saturación” asistencial que vive el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria.

Así, indican que las cifras actuales de ingresos de pacientes COVID no solo están provocando la fatiga y el cansancio de la plantilla de profesionales del sector debido a la sobrecarga laboral, sino que además, “este hospital ve mermada su capacidad asistencial al verse obligado a suspender actividad quirúrgica no urgente y a retrasar o posponer consultas y pruebas ordinarias”, lo que sin duda tendrá repercusión en los próximos meses en el estado de salud de la población.

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