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El barrio de Lomo Apolinario sigue expectante por saber de ‘Manu’, el canario desaparecido en el naufragio de Terranova

La familia confirma la exclusiva del DIARIO DE AVISOS mientras los vecinos destacan que Manuel es "una gran persona, siempre echa una mano en el bar de la familia"
Manuel Navarro / Facebook

La familia del científico grancanario Francisco Manuel Navarro Rodríguez, ‘Manu’ para sus allegados, confirmó ayer que iba a bordo del pesquero gallego que naufragó durante la madrugada del pasado martes en aguas de Terranova (Canadá), como biólogo observador, tal y como adelantó en exclusiva DIARIO DE AVISOS.

Como informó este periódico, el Colegio de Biólogos de Canarias ya anunció anoche que uno de sus colegiados formaba parte de la tripulación del Villa de Pitanxo y que, por ahora, continúa en el listado de los 12 desaparecidos. Se trata de Francisco Manuel Navarro Rodríguez, nacido el 8 de noviembre de 1988 en Las Palmas de Gran Canaria.

El joven científico no trabajaba para el Instituto Español de Oceanografía (IEO) ni para ninguna otra institución pública, sino que formalmente estaba a sueldo del armador del pesquero, como ayer resaltó Efe, si bien su misión responde a la normativa vigente por la que determinadas pesquerías de altura, bien por las características del pesquero o bien por el caladero en el que faenan, en este caso aguas dependientes de la Organización de Pesquerías en el Atlántico Norte (NAFO, por sus siglas en inglés), tienen la obligación de recopilar determinados datos que versan, más allá que sobre el volumen de las capturas, del tamaño de las mismas y de las especies en cuestión, como recordó ayer DIARIO DE AVISOS.

Mientras tanto, el silencio se hace en el bar de su familia, en el barrio Lomo Apolinario de Las Palmas de Gran Canaria, cuando la televisión informa sobre las últimas novedades del naufragio del pesquero gallego Villa de Pitanxo en la que ina Manuel Navarro, cuyos vínculos con Tenerife son muchos, por cuanto cursó sus estudios en la Universidad de La Laguna. Detrás de la barra, una empleada del Bar Rodríguez se afanaba ayer en subir el volumen, mientras los clientes clavan su mirada en la pantalla y la pesadumbre invade el ambiente.

Como la familia “sigue esperando una llamada”, los clientes de este pequeño establecimiento coinciden en que Manuel es “una gran persona, trabajador y llevaba tiempo embarcado”, y siempre que estaba en la isla, echaba una mano a su familia en el bar.

Antonio García, vecino “zaguán con zaguán” de la familia, solo espera que pronto se sepa algo más, porque “debe ser muy duro para la familia”.

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