sociedac

Julián Ayala: “Fascistas ebrios boicotearon en 1981 un pleno para retirar los homenajes franquistas de Santa Cruz”

Julián Ayala habla con DIARIO DE AVISOS de la memoria histórica, la defensa de las pensiones, Ucrania, el Sahara...
El intelectual y activista social tinerfeño, Julián Ayala. FRAN PALLERO

Las ha visto de todos los colores, pero siempre por el bien común y la defensa de los desfavorecidos. Militó contra el franquismo cuando no eran precisamente muchos los que osaban correr ese riesgo. Con la democracia, es de los pocos que pueden presumir de al menos haber intentado que la capital tinerfeña no siga hoy sonrojando a sus vecinos y a la historia con la permanencia en sus calles de los homenajes al dictador y sus secuaces, a pesar de que asesinaran a su alcalde y al gobernador civil. Con la revista Disenso exploró su faceta más creativa, mientras que fue un ejemplo profesional desde la jefatura de los Informativos de TVE en Canarias. Por si fuera poco, Julián Ayala (Santa Cruz de Tenerife, 1941) es un pionero estatal en la defensa de las pensiones públicas.

-¿Por qué los intelectuales hoy no se comprometen en política como hizo usted siempre?
“Creo que el compromiso de los intelectuales de antaño tenía que ver con el auge del comunismo. Fue un vivero de los llamados intelectuales orgánicos, no al servicio de alguien sino desde la perspectiva graciana del concepto. Estamos hablando de finales de los 60 y principios de los 70, cuando en España había no pocos partidos comunistas. Estaba a flor de piel… Mayo del 68…”.

-¿Acabó el compromiso intelectual con la caída del Muro de Berlín en 1989?
“El ambiente de la época anterior hizo que los intelectuales se comprometieran. Luego llegó la democracia y la caída del socialismo real, que resultó no ser socialismo ni nada, y surgió otra corriente, llamado pensamiento débil, que a pesar de su nombre no deja de ser una corriente más adaptada a la realidad, porque la clave radica en la pérdida de referentes. Es la época del desencanto, y muchos huyeron del compromiso, aunque no todos. Recuerdo a Javier Krahe, al que censuró el felipismo por cantar sobre el cambio de postura del PSOE sobre la OTAN…”.

– Ya que hablamos de la OTAN, ¿qué opinión le merece la invasión rusa de Ucrania?
“Que merece una enérgica condena. Se está matando a la gente en una guerra injusta que no debió de plantearse nunca. No hay motivos para la guerra, pero sí que hay causas. Y esas causas son que Rusia, que es una potencia menor en estos momentos pero que es una potencia, se ha visto cercada después de haber recibido promesas, a Gorbachov concretamente, de no extender las fronteras de la OTAN a los antiguos países socialistas. Pero dicho documento fue una declaración de principios que ha sido incumplido completamente”.

– ¿Se les ha ido de las manos a los dos bandos el tema?
“Desde la perspectiva de Putin, que es una perspectiva de seguridad del estado, dice que le han obligado a eso, pero eso es insostenible. No es ético: Está matando gente, la gente más inocente que hay, los civiles. Si disparas a misiles a zonas residenciales, vas a matar a niños, es indefendible. Porque Putin no es nada demócrata, más bien alguien deleznable”.

– ¿Qué le parece el histórico giro de España sobre el Sahara?
“Me parece un ejemplo del clásico oportunismo del PSOE. Te puede dar la puñalada cualquiera, desde Felipe González hasta el propio José Luis Rodríguez Zapatero, que prometía con la retirada de las tropas de Irak porque sabía que aquello era injusto pero luego hizo aquella reforma de la Constitución y fue el primero en quitar derechos a los pensionistas. Son políticos de oportunidades”.

– ¿Cómo surgió en Tenerife el movimiento estatal para la defensa de unas pensiones públicas dignas?
“Fue en mayo de 2013 cuando varias personas decidimos actuar ante otra reforma, esta del Gobierno de Mariano Rajoy, peor aún que la de Zapatero, y convocamos una reunión en la plaza de la Candelaria. Aunque estaba reciente lo de Asamblea por Tenerife, nos esperábamos que acudiese casi un centenar de personas, y ahí acordamos la creación de una Plataforma para la Defensa de las Pensiones Públicas. Luego creció tanto que llegó a ser clave para la pervivencia del propio Gobierno de Rajoy, como es sabido”.

– Fue concejal por UPC en Santa Cruz (1979-83). ¿Por qué no retiraron entonces los homenajes al franquismo en la capital tinerfeña, como se hizo en casi toda España?
“Mis compañeros presentaron al principio de ese mandato una propuesta que, por cierto, era muy inferior a la del catálogo actual del Gobierno de Canarias, pero el entonces alcalde Manuel Hermoso se limitó a la apertura de un expediente. En 1981, fui yo quien preguntó al respecto en un pleno fijado para el 18 de julio [Fecha que conmemoraba el golpe de estado contra la II República]. Creo que fue de las últimas celebraciones nostálgicas del franquismo en Santa Cruz de ese día, pero lo cierto es que un grupo de fascistas, seguramente ebrios tras el homenaje que se habían dado durante la comida, optaron por acercarse al pleno esa tarde…”.

– No sería para agradecerle la iniciativa, supongo…
“(Sonríe) La verdad es que no. Me dijeron de todo, y Hermoso tuvo que echarlos del pleno. Se quedaron esperándome por fuera y, para no caldear más el ambiente, acabé saliendo del Ayuntamiento por una puerta que da a Méndez Núñez”.

– ¿Y su propuesta?
“(Vuelve a sonreir) Hermoso se limitó a incorporarla al expediente anterior, del que nunca más se supo”.

TE RECOMENDAMOS