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Teresa Giráldez Fernández, doctora en Bioquímica: “Las mujeres científicas tenemos mayor presión social, necesitamos más apoyo para seguir la carrera”

La experta en el estudio de los mecanismos relacionados con enfermedades neurológicas, en especial epilepsia y autismo, lamenta también las trabas a la investigación en Canarias
Teresa Giráldez Fernández, doctora en Bioquímica
Teresa Giráldez Fernández, doctora en Bioquímica. DA

En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, DIARIO DE AVISOS dialoga con una de las más destacadas investigadoras del Archipiélago, Teresa Giráldez Fernández, doctora en Bioquímica que trabaja en el Centro de Investigaciones Biomédicas de Canarias de la Universidad de La Laguna como líder de grupo de investigación. Entre las numerosas becas y proyectos logrados tiene una ERC-Consolidator Grant en 2014, una financiación MINECO, un contrato Ramón y Cajal y varios premios por su labor como la Bolsa de Investigación L’Oreal-Unesco For Women In Science, el Margaret Oakley Dayhoff Award de la American Biophysical Society, la primera mujer no estadounidense en recibirlo. Ha realizado estancias posdoctorales en la Universidad de Yale y otros centros de Estados Unidos y Europa. Ha participado en más de 30 proyectos de ámbito nacional e internacional, más de la mitad de ellos como investigadora principal, que han dado lugar a decenas de artículos en revistas indexadas, decenas de contribuciones en congresos y como ponente invitada. Docente en los Grados de Medicina, Farmacia y en el Master de Biomedicina de la Universidad de La Laguna, además imparte cursos como profesora invitada en diversas instituciones. La experta en el estudio de los mecanismos relacionados con enfermedades neurológicas, en especial epilepsia y autismo, lamenta también las trabas a la investigación en Canarias.

-¿Llegó a la ciencia influenciada por padres científicos?

“Por una razón u otra siempre tuve muy claro que quería ser científica. Quizás estuve influenciada por mi admiración hacia ellos, pero lo cierto es que no recuerdo querer ser otra cosa. Siempre tuve mucha curiosidad sobre el mundo se nos rodea y entender de una manera lo más exacta posible cómo funciona, sobre todo cómo funcionan los organismos vivos, cómo funciona el cuerpo humano a nivel químico, etc., y entonces por esa razón siempre he querido hacerlo y estudié Química y Bioquímica y perseguí una carrera investigadora, por eso he llegado”.

-¿Ha tenido que demostrar más por ser mujer?

“Creo que sobre todo en España, más que una lucha como la que se dice que existe, yo la he visto en compañeras, creo que lo peor es que todavía sigue existiendo una falta de igualdad en pequeños detalles, y también creo que el trato y las expectativas son desiguales entre las mujeres y los hombres. Además, la presión social es mucho mayor sobre las mujeres que sobre los varones, entonces ser una mujer y tener una familia y éxito profesional es mucho más difícil que ser un hombre y tener todo eso”.

-¿Es más complicado para las mujeres liderar un grupo científico o buscar financiación para sus proyectos?

“No creo que sobre el papel en España sea más difícil; yo puedo pedir un proyecto y no tengo una barrera ni una regulación que diga que los hombres pueden y las mujeres, no. El problema no va por ahí, ni creo que haya un sesgo y se den más proyectos a hombres que a mujeres, lo que pasa que las mujeres tenemos muchísima más presión, si tienes una familia, necesitas muchísimo apoyo porque escribir un proyecto de investigación y dedicarse a la investigación necesita mucho tiempo, necesitamos tiempo para pensar, para escribir el proyecto, para desarrollarlo, y el problema es que para eso si quieres o tienes una familia necesitas un apoyo que es fundamental, y no todas las mujeres lo tienen”.

-Investigadora, docente, madre, ¿cómo ha podido compaginar todas las actividades y continuar su carrera científica?

“He encontrado menos dificultades para desarrollar mi carrera profesional porque tengo un gran apoyo en casa, en mi marido, formamos un equipo, Diego también es investigador y conoce las dificultades por las que pasamos. Nos hemos apoyado el uno en el otro de una manera igualitaria y se ocupa de la comida, de la compra, compartimos responsabilidades en casa, en el cuidado de los hijos [Catalina y Guillermo], los problemas familiares y lo que rodea nuestro trabajo. Para mí eso es una suma en mi trabajo, nos hemos apoyado y ayudado mutuamente y ha sido crucial y ha marcado la diferencia”.

-Algunas compañeras han tenido que abandonar su carrera o aparcarla para ser madres.

“Claro, porque la presión social y cultural en España viene marcando que la mujer tiene que llevar ese peso en la maternidad y en los cuidados familiares. Y se asume que las mujeres tenemos que renunciar a nuestra carrera profesional en favor de tener una familia. Eso pesa mucho, porque no hay nada peor que decirle a una mujer eres una mala madre por lo que estás haciendo, aunque cada vez ocurra menos. Me ha pasado que cuando me voy a un Congreso fuera, porque viajo mucho, le preguntaban a mi marido ¿y los hijos con quién se quedan?. Cuando Diego viaja por trabajo a mí nadie me pregunta con quién están los niños. Ya no me importa, pero ese tipo de cosas reflejan la idea de que a mí se me exige de una manera que consciente e inconsciente que yo tengo que estar aquí siempre preocupándome de mis hijos. yo no me puedo ir porque si me voy eso es que mis hijos están mal atendidos, pero si mi marido viaja no pasa nada, ¿cómo se come eso? es una cosa que entra dentro de esas pequeñas y grandes trabas culturales y que todavía existen en España”.

-A lo largo de su carrera se ha formado en Biofísica, Fisiología y Neurociencia, ¿por dónde van sus líneas de estudio punteras a nivel mundial?

“Ahora en mi grupo de investigación trabajamos con envases moleculares de enfermedades neurológicas, entonces tenemos una línea estudiando epilepsia, otra línea estudiando mecanismos relacionados con autismo, y siempre lo que pasa que nosotros trabajamos con el mecanismos moleculares, esto es muy importante centramos el trabajamos en proteínas y mecanismos celulares que están vinculados en estas enfermedades”.

-¿Con qué problemas choca investigando en Canarias?

“Los problemas para investigar en Canarias son enormes y trabajar desde aquí hace más difícil conseguir elementos necesarios. Ahora mismo tenemos parados en aduanas dos productos que llevan allí un mes y medio y no conseguimos que salgan de ahí, cuando una persona en Madrid ya estaría trabajando desde hace más de un mes. Tenemos un gran problema, los elementos con los que trabajamos en la investigación son cosas perecederas, entonces no pueden estar un mes y medio en un almacén de una empresa de transporte. Sin duda, nuestro mayor problema son las diferentes trabas y políticas aduaneras a los que nos enfrentamos”.

-Por no hablar del transporte de animales de laboratorio, más de 50 investigadores y sus proyectos bloqueados

“Es que cuando hablo del problema de que las aerolíneas no transporten a Canarias ratones y otros animales para investigación me vuelvo loca. El trato diferencial que tenemos trabajando en Canarias que no podemos hacer investigación biomédica de calidad con modelos animales porque no nos dejan traerlos ni llevarlos. Los modelos animales que generamos en La Laguna [ratones ya tienen una proteína neuronal y son capaces de evitar las convulsiones propias de la epilepsia, lo que puede ser un factor protector contra esta enfermedad] nos los están pidiendo desde Universidades estadounidenses de prestigio como Stanford y no los podemos enviar. No podemos sacar la investigación puntera que estamos haciendo en Tenerife porque estamos limitados por políticas obsoletas, es horroroso. Entonces es mucho más difícil trabajar desde Canarias”.

-También es docente ¿Cómo ve la entrada de la mujeres en las profesiones STEM?

“Doy clase en Farmacia y en Medicina, en ambos grados me parece que el número de alumnas en clase es mayoritario, en nuestro en el ámbito de investigación y donde yo me muevo a nivel internacional, las mujeres son mayoría en los grupos y laboratorios, pero el problema es que seguimos teniendo minoría a medida que vamos avanzando en los puestos de mayor responsabilidad. La realidad es que la brecha sigue existiendo aunque se está reduciendo pero demasiado despacio y no es directamente proporcional a la cantidad de chicas que vemos en las aulas y en los laboratorios, entonces la presión social sigue todavía. Por eso creo que es muy importante que exista este Día Internacional y que se visibilice nuestro trabajo, que me estés entrevistando es importante para que las niñas y adolescentes en ESO y Bachillerato vean referentes en qué fijarse, que se diluyan estas diferencias y sigamos progresando”.

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