Los sacaban de noche y los lanzaban al mar. La mayoría dentro de sacos llenos de piedras para asegurarse que se hundían en las profundidades. A veces, el mar devolvía algún cuerpo, que nadie se atrevía a tocar por las posibles consecuencias. El frente marítimo de San Andrés, en Santa Cruz, es la gran fosa donde iban a parar los represaliados del régimen franquista tras la sublevación militar contra la II República, de la que este viernes se cumplían 92 años de su proclamación. Es este punto, junto con el de Cueva Bermeja, los que más testimonios orales cuenta de cómo se deshacían de los detenidos, que antes pasaban por la prisión de Fyffes o el Castillo de Paso Alto. Pero también se habla de las cuevas de María Jiménez, de Santa María del Mar, de El Tablero, o del Cementerio de Santa Lastenia, donde están los cuerpos de fusilados durante la Guerra Civil. Todos ellos son susceptibles de ser investigados, casi 90 años después, gracias a la Estrategia de Memoria Histórica que entró en vigor esta Semana Santa, y que, entre sus 32 líneas de actuación, prevé la actualización del mapa de fosas de Tenerife, y el inicio de análisis de los puntos susceptibles de llevar a cabo excavaciones arqueológicas que confirmen o destierren la existencia de represaliados.
Como apuntan desde la Asociación de Memoria Histórica de Tenerife (AMHT), aunque estén localizados esos puntos en la capital, o en otros lugares de la Isla, hay que empezar casi de cero para actualizar ese mapa de fosas, puesto que el trabajo preliminar existente se hizo hace ya más de 10 años y en unas condiciones muy precarias. En 2021, se actualizó con El estudio preliminar para la localización de fosas en la isla de Tenerife, elaborado por Nuria Álvarez y Laura Bencomo, que refutó algunos de los puntos señalados en el primer estudio y cifró en 182 las personas que murieron a manos de los franquistas en Tenerife.

Mapa
En el mapa de fosas que debe ratificarse, o no, a través de la Estrategia de Memoria Histórica se apunta que la zona de San Andrés ha sido destacada por tratarse de una zona de desaparición de prisioneros. Uno de esos casos es el recogido por la AMHT, en el que se cuenta la historia de unos pescadores que, una noche, comenzaron a escuchar el motor de un barco que se acercaba. Como precaución, apagaron el motor de su barca, y quedaron en expectativa. Comenzaron a ver cómo desde el otro barco que llegaba, lanzaban al fondo del mar sacos amarrados con piedras, que comenzaron a hundirse. Una vez que el barco arrojó todos los sacos y se marchó, prendieron uno de los sacos y lo abrieron viendo que en su interior se encontraba una persona aún viva. Tras charlar con él, lo llevaron en secreto a la costa de Anaga donde lo refugiaron en una cueva y le dieron de comer durante meses, hasta que finalmente se entregó.
Otra de las zonas es Cueva Bermeja, destacada como posible lugar de desaparición tanto en testimonios personales como en algunos trabajos bibliográficos. Uno de estos casos sería el de Antonio Montelongo Morales, desaparecido al parecer en 1937, donde según el testimonio de su hijo, podría haber sido sacado de prisión, conducido a la zona de Cueva Bermeja y desde allí mar adentro a una zona conocida como La Cordillera, arrojado allí dentro de un saco.
Otro de los puntos localizados en el municipio que recoge el mapa de fosas es el situado en María Jiménez, una cueva. Allí, según trabajos documentales e información oral, se cree que podrían hallarse restos de las víctimas de represaliados durante la Guerra Civil.
El mapa de fosas también hace referencia a la cueva de Santa María del Mar, donde según referencia orales podría ser otra de las zonas en las que se pudieran encontrar restos de desaparecidos, y que, por tanto, sería necesario realizar estudios de carácter arqueológico para corroborar la existencia de dichos restos.
El último punto se ubica en El Tablero, de nuevo, una cueva. También testimonios orales sitúan aquí posibles restos, pero sin un estudio pormenorizado, no se puede comprobar la existencia de este punto. También se hace referencia a la cueva La Calera y a la de Bocacangrejo.
Santa Lastenia
El cementerio de Santa Lastenia, como ya se hizo con el de San Juan en La Laguna, es el punto en el que se puede iniciar con mayor certeza un estudio, dado que según trabajos documentales e información oral, se cree que allí podrían hallarse los cuerpos de los fusilados en la batería del barranco de El Hierro, en Cueva Roja. El trabajo realizado en 2021 por Álvarez y Bencomo incluye los nombres de 68 fusilados y su localización en una fosa común del cementerio. Apuntan que, al tratarse de personas que fueron fusiladas, la forma de identificarlas en la fosa común podría ser a través de las balas que aún pudieran permanecer en sus cuerpos.
Pero como recuerda la presidenta de la AMHT, Mercedes Pérez Schwartz, hay otros que, desgraciadamente ni siquiera se podrán estudiar, como el punto en el que se levantaban los almacenes de Fyffes, convertidos en prisión, en plena avenida de Asuncionistas, donde se cree que podría haber restos de los presos encarcelados en ella, pero que la urbanización hace imposible encontrar. Y por supuesto el mar. En estos puntos solo queda recordar a las víctimas.
La Estrategia de Memoria Histórica, busca confirmar o descartar la existencia de esas fosas, porque la incertidumbre sigue siendo el peor de los males que rodea a las familias de aquellos que fueron represaliados por sus ideas políticas, su condición sexual o religiosa, o su defensa de la legalidad vigente, que tuvo especial incidencia en Tenerife, como reconocen los investigadores.

El Templo Masónico como memorial de víctimas perseguidas por el franquismo
La Estrategia de Memoria Histórica de Canarias prevé el reconocimiento del Templo Masónico situado en Santa Cruz como memorial de la totalidad de las víctimas perseguidas por el franquismo, masones y no masones, para que constituya un reconocimiento público y permanente de las víctimas canarias. Para ello establece 339.209 euros, repartidos en cuatro anualidades. Tal y como se recoge en el documento de la estrategia, las asociaciones memorialistas trabajan para promover, en la declaración de monumentos de Memoria Histórica de Canarias, todos aquellos lugares o monumentos que se hallen vinculados a hechos especialmente relevantes ocurridos durante la rebelión militar, la guerra civil y la dictadura franquista.
Desde las dos Asociaciones de Memoria Histórica de Tenerife y de Recuperación de la Memoria Masónica de Canarias, a través de sus presidentes, Mercedes Pérez Schwartz y Emilio Fresco, respectivamente, han querido “agradecer” y “felicitar” a los equipos del Gobierno de Canarias por dicho reconocimiento, “y muy especialmente al Consejero de Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad, Julio Pérez; a la Consejera de Educación, Cultura y Universidades Manuela Armas Rodríguez; y a la Viceconsejera de Justicia, Carla Vallejo Torres”.
“Para nuestras dos asociaciones -continuaron- es importante la ubicación en un mismo lugar tan emblemático, de las victimas perseguidas por el franquismo, sean o no sean masonas, para su reconocimiento y divulgación”. Añadieron que “al mismo tiempo que esta declaración aporta y enriquece los usos y actividades futuras de este monumento”.
Congreso
Como muestra de la importancia que para los masones tiene este reconocimiento, así como el inicio de las obras de rehabilitación del Templo Masónico, desde el Supremo Consejo del Grado 33°, Jesús Soriano, Soberano Gran Comendador, avanzaba a DIARIO DE AVISOS en la última visita que realizó a Tenerife, que ya se está trabajando para que uno de los primeros actos que se celebren en el Templo Masónico sea el Congreso de Masonería Iberoamericana.







