Son muchas las futbolistas de la Primera División Femenina que cada año se enfrentan a la temida rotura del ligamento cruzado, como fue el caso de la jugadora del Costa Adeje Tenerife Egatesa, Aleksandra Zaremba. La defensa hispano-polaca, que se lesionó en abril de 2022 en un partido contra el Rayo Vallecano, llevó muchos meses de trabajo físico y mental para volver a sentirse futbolista. Aleksandra volvió a la titularidad 283 días después en el partido de la Copa de la Reina ante el Fundación CD Tenerife, en enero de 2023. La carrilera azul y blanca ya había disputado 13 minutos en el duelo frente al Alhama en noviembre de 2022. Pero la mala suerte se volvió a cebar con la futbolista del Egatesa, ya que recayó de la lesión de rodilla en Lezama en un partido ante el Athletic Club. Aleksandra, que concluye contrato en 2025, encara la recta final de la recuperación, y se espera que en febrero ya sea una más en la plantilla de José Herrera. La guerrera ya atisba la luz al final del túnel.
¿Cómo lleva la recuperación de la lesión que le ha tenido apartada durante un tiempo prolongado de los terrenos de juego?
“La verdad es que la recuperación de la lesión la llevo muy bien. He tenido bastante apoyo, y en cuanto a complicaciones en cirugía o a lo largo del período de recuperación no he tenido problemas para volver a caminar, correr o saltar. La lesión la estoy llevando bien, con calma, cumpliendo todos los tiempos, y sabiendo, obviamente, que es una recuperación muy larga en el que juega un papel importante tanto el aspecto físico como el mental”.
Ya está viendo la luz al final del túnel. ¿Cuando podremos ver a Aleksandra sobre el terreno de juego?. Tendrá muchas ganas de volver a competir y sentirse futbolista.
“Me muero de ganas por volver a jugar al fútbol, de estar de nuevo con el equipo y sentirme futbolista. Se van acortando los plazos y ya estoy atisbando luz al final del túnel. Falta aún un poco de tiempo para estar al cien por cien. Lo más importante es que hay un bajo porcentaje de recaída y de volver a lesionarme”.
En todos estos meses que ha estado de baja, ¿cuál ha sido el momento más duro que ha pasado?
“Creo que el momento más complicado, a lo largo del período de rehabilitación, lo estoy pasando en estos momentos. Me veo físicamente muy bien, al igual que mentalmente, pero me están frenando porque aún faltan un par de cosas. Es vital no precipitarme, ni padecer ningún contratiempo en la recta final de la rehabilitación. Lo más complicado es la etapa de volver a caminar, de volver a correr o volver a saltar, y esa situación se va viendo en el día a día. Ya cuando te ves bien quieres estar con las compañeras entrenando como una más, pero sin estar en plenitud física, es lo que más se hace esperar”.
En este tipo de lesiones de larga duración, la salud mental juega un papel fundamental para llevar de la mejor manera el periodo de rehabilitación.
“Así es, y más en este tipo de lesiones que son de mucho tiempo. Después de la cirugía te ves bien y quieres hacer cosas, pero no es el momento adecuado, y te tienes que frenar. Suerte que he tenido un gran apoyo a mi lado por parte de los amigos y de la familia que me han estado ayudando en todo momento para evadirme de lo que ha sido todo el proceso”.
¿Cómo valora el rendimiento del equipo desde que arrancó la competición el pasado mes de septiembre y hasta donde puede llegar a final de la temporada?
“Al equipo lo estoy viendo bastante bien. Ya desde finales del curso pasado cogimos una buena dinámica, ahora estamos volviendo a encontrarnos tal y como somos nosotras, como así se reflejo en el último partido ante el Barça. Las compañeras hicieron un trabajo encomiable, y para mi fue uno de los mejores partidos en lo que va de curso por la implicación de todas y hacerle frente a un equipazo”.
Hay una enorme competencia en su puesto de carrilera: Clau Blanco, Bea Beltrán, Pisco y María Estella.
“Por descontado que hay mucha competencia en todas las posiciones del equipo. Pero es una competencia sana porque tenemos un gran vestuario, y todas nos llevamos muy bien. Tengo muchas ganas de volver a competir, y ya a partir de ahí intentaré ganarme un puesto en el once como cada una de mis compañeras”.
Imaginamos que ha contado con el apoyo de la familia, compañeras, cuerpo técnico, y club en momentos tan complicados con motivo de la recaída en su rodilla.
“Contar con el apoyo de la familia ha sido vital. También quiero destacar a Andrea, que lleva toda mi rehabilitación, a Dani y a Cristián, los fisios del club. Ellos siempre han estado conmigo desde el primer momento, y fueron los primeros en ver las grapas en mi rodilla. Gracias a esas tres personas hoy vuelvo a sonreír, por decirlo de alguna manera, después de muchos meses y sin sentir ningún tipo de dolor, que es lo más importante”.





