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“Llamar hospital a lo que está en Icod de los Vinos es un insulto a toda la gente del Norte”

"La comarca del Norte de Tenerife está abandonada; el PSOE empezó a corregirlo, pero volvemos para atrás”

Lleva 20 años jubilado, el mismo tiempo que pasó en la Alcaldía. Dejó la primera línea política en 1999, tras la victoria de CC en La Guancha. Aunque ha estado en la sombra del PSOE municipal y hasta ha propiciado pactos con el PP, también se ha distanciado y ahora, incluso, es muy crítico y teme su desaparición en 2027 del Consistorio si no introduce cambios profundos, sobre todo en su liderazgo. A sus 76 años, lo que no ha hecho José Bernardo Grillo es dejar de hablar y pensar como un político a poco que se le dé ocasión y algunas de sus convicciones son contundentes, como que el norte de Tenerife está abandonado desde San Juan de la Rambla a Buenavista, que lo de Icod no se puede llamar hospital y que debió hacerse en el Valle orotavense.

-¿Cómo se encuentra?
“Bien, la verdad es que bien”.

-Dejó la política en el 99: ¿nunca superó la derrota?
“No me sorprendió. Aquí, la derecha estaba entre un 40 y pico y un 50%, casi rozando el 50, y eso fue lo que sucedió. Lo máximo que llegamos a tener fueron ocho ediles y llega un momento en que hay desgaste. Llevábamos 20 años, la gente se cansa y también cometimos errores… Me lo esperaba porque estábamos 7-6 con CC desde hacía tres mandatos y esas elecciones coincidieron con el caso Bango, por el que Miguel Ángel Labrador se presentó aquí por el PP, pero, por ese caso, ya no valió su plancha y eso concentró el voto en CC porque, si no, tampoco ganan”.

-Elena Luis siempre dijo que ganó yendo casa a casa…
“No… Si el PP no tiene aquel problema, no hubiera ganado aquellas elecciones CC”.

-Ya entonces, y de haber sido posible, ¿se habría dado un pacto PSOE-PP contra CC?
“Sí”.

-Desde el 99, el PSOE solo ha tocado poder con el PP… Esa derrota marcó su futuro: tuvieron varias veces dos ediles y, ahora, solo una…
“Eso ha sido porque las candidatas/os no han tenido el perfil que quería el pueblo… Yo dejé cinco concejales. El problema es que CC tampoco supo ganar. Su comportamiento fue horrible, de venganza, terrible”.

-Bueno, tras 20 años, a veces quedan heridas…
“Pero, por ejemplo, en San Juan de la Rambla, cuando Manolo Reyes (AIS, luego PP, pero ya sin ser candidato) perdió nadie le insultó. El problema es no saber ganar: insultaban, mentían, calumniaban… Eso creó en La Guancha un sentimiento anti-CC”.

-¿Nunca se planteó volver o, al menos, se lo pidieron?
“No, sabía que todo tiene una etapa. Por supuesto que llevas la política dentro, eso está claro. Algunos, incluso, la recuperan, como Cejas (Granadilla), aunque luego te ganan elecciones en los juzgados…”.

-Ni siquiera ir al Cabildo desde entonces…
“No, estuve en el 91, pero no… Después de eso, ya no…”.
-Sin embargo, siguió en la sombra y pergeñó el pacto PP-PSOE: ¿por simple venganza?
“Sí, pero solo en 2015… A ver, ya entonces se veía que CC no iba a ganar. Yo tenía información, sabía que perdían, hablé con Elena y me dijo que era verdad, se fue al Parlamento y dejó a Araceli de número uno…”.

-¿Fue por cobardía?
“No lo sé, pero sí que sabía que iba a perder”.

-Y, sin embargo, y tras ser clave en la ley de Servicios Sociales con el PSOE en 2019, CC la apartó: ¿le sorprendió?
“Lo de La Guancha fue más una cuestión personal conmigo, una guerra. Hubo un problema de intereses de otro tipo y fue una pena porque, sobre todo en su primer mandato, pudo darle una vuelta al pueblo y la perdió; al final, no hicieron nada”.

-¿Presión empresarial?
“Creo que era al revés, presiones de ella misma hacia sí misma. Creía que el ayuntamiento era una empresa, pero de ella, y eso no se puede hacer. Y en CC la fueron localizando, conociéndola y la defenestraron su propia gente”.

-¿Por qué este giro conservador tan prolongado aquí?
“Tuvimos al candidato adecuado, Jerónimo Morales, pero no quiso. Hubiese ganado, seguro, en 2015. Además, la política local es muy dura”.

-¿No compensa…?
“No, es que es muy duro escuchar que estás robando, que usas tarjetas, mentiras o denuncias falsas que, encima, hay gente que se las cree”.

-¿Usted lo pasó mal?
“Yo no tanto, pero mi familia, sí, y también mis concejales, pues nos decían de todo”.

-Pese al panorama nacional, ¿cree en ese pacto PP-PSOE, es mucho más fácil en los pueblos pequeños?
“El PP hace aquí una política light, sin casi ideología. No obstante, tiene una oportunidad y tampoco la está aprovechando”.

-¿Se plantea algo el PSOE?
“No lo sé, porque, aunque sigo afiliado, mis relaciones ahora son nulas. No estoy de acuerdo con la línea de ahora y prefiero casi ni hablar… En 2015, sí que intervine. El PP nacional y regional optaba por CC, pero Antonio habló conmigo, le dije que debía pactar con CC y él me dijo que no quería, que si yo, como presidente del PSOE, obligaba a las dos ediles a permitir que él gobernara, ese sería el acuerdo, y así lo hicimos: le dejamos gobernar en minoría. Ahora, en cambio, el PP saca su resultado porque hay socialistas que prefieren votarle a hacerlo por el PSOE o CC. La concejal socialista se ha quedado solo con 200 y pico votos… Pero el PP tampoco va bien”.

-¿CC puede volver a ganar?
“Si no lo remedian, sí. Y si el PSOE no busca un buen candidato, si esta chica no se va y renuevan el partido, se quedará sin representación. Tampoco CC está haciendo nada, pero se lo están regalando”.

-De ser alcalde, ¿qué haría que no ve ahora?
“Arreglar el ayuntamiento porque no está funcionando: el pueblo está paralizado; el comercio, hundiéndose; la agricultura no existe; las balsas, vacías desde julio, no ponen agua: CC no mete ni compra agua y creo que es una estrategia para otros intereses. Pasa igual con las carreteras. Por ejemplo, ahora hablan de un tren de 1.200 millones, de una autopista de La Laguna a La Orotava, pero el dinero que está para el anillo entre Icod y San Juan de la Rambla lo han quitado, los cuatro millones que dejó Ángel Víctor para ser subastada. Han quitado también otra obra en La Laguna y dos en el Sur”.

-Faustino Alegría dice que esta comarca está abandonada, ¿lo comparte?
“Claro que lo está…”.

-¿Y qué ha hecho el PSOE?
“Empezó a corregir esto desde 2019: puso en marcha el tramo Santiago-El Tanque del anillo, con el túnel, que ya se ha unido; había dinero para la segunda fase de Buen Paso a San Juan de la Rambla, con todos los informes y las expropiaciones resueltas, e iba a redactar el proyecto de ahí a Los Realejos, pero ahora hemos ido para atrás; está perdido…”.

-¿Eso explica la vuelta de la izquierda en esta comarca?
“Claro. Los exalcaldes del PSOE nos reunimos a menudo y creemos que estamos mal en la Isla con las carreteras. Si fueran decentes, normales, como las de otras islas, algunas con mucha menos población, el flujo de personas que trabajan en el sur podría quedarse en Garachico, Buenavista y demás y no alquilar allá, pues podría ser un cuarto de hora”.

-¿Qué haría con el tramo del anillo de Los Realejos?
“No hay más solución que un túnel, con un poco más de dinero. Pero, por ejemplo, nosotros votamos en contra de lo del hospital en Icod, aunque eso de llamarlo hospital es un insulto a toda la gente del norte. Ahí no hay nada, sino un pequeño ambulatorio. De hecho, el centro de salud de Icod se iba a cerrar para pasar a sus médicos ahí, pero no hay donde ponerlos porque ese gran edificio es, en realidad, un geriátrico”.

-Pues se anuncia ahora más dinero para el del Sur… ¿Es volver a poner el foco allá?
“Es que nunca lo han puesto en el Norte. Cuando se expropió Rumasa (1983), fuimos un grupo de alcaldes (Santiago Luis, Graham, yo…) a Madrid a hablar con un tal Rojo, que era director del Insalud, para pedirle un hospital en el hotel Las Águilas (Puerto). No teníamos experiencia, le dijimos, y era verdad, que ese hotel se parecía a un hospital por sus habitaciones y que vendría genial para los más de 200.000 habitantes, igual que La Candelaria o el HUC, aparte de otro en el Sur. Rojo me dijo que era un gueto, pero no lo era ir a los Cobiella… Un gobernador no informó a favor y tampoco supimos defenderlo”.

-¿Se apostó demasiado por lo concertado?
“Claro”.

-¿Le sorprendió que Torres no repitiera como presidente?
“No, porque una parte de los consejeros eran muy malos o inadecuados. Se trata de lo que la gente quiere. Nunca vi a un consejero salir del despacho, ir a los pueblos, hacer política… Se hizo política de despacho”.

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