Les pudo la avaricia y la mejor prueba de ello es que la propia Guardia Civil reconoce públicamente que les puso sobre la pista detectar un aumento inusitado en el número de denuncias y quejas interpuestas por los viajeros, de diferentes nacionalidades, debido a robos y hurtos en el interior de sus maletas facturadas en el aeropuerto Tenerife Sur (Reina Sofía).
Lo cierto es que los investigadores del Instituto Armado se pusieron las pilas y, fruto de sus pesquisas, han logrado, presuntamente, desmantelar una de las redes más relevantes (si no la que más) de saqueo de equipajes de los pasajeros que operaba desde dentro en un aeródromo isleño, al menos hasta donde la memoria alcanza.
Del alcance del operativo da buena cuenta que la Benemérita, en el marco de la llamada operación Oretel, ha detenido a 14 personas e investigado a otras 20 más, todas ellas trabajadoras del aeropuerto en cuestión, que tiene rango de internacional y que solo el año pasado movió a un total de 10.821.703 pasajeros, según datos oficiales.
Precisamente, Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) puntualizó ayer que los trabajadores del Reina Sofía involucrados en este caso no son empleados directos de dicha empresa pública española, sino son de empresas que prestan servicios en dicho aeropuerto, si bien se desconoce qué tipo de controles lleva a cabo para garantizar el normal funcionamiento en las tareas derivadas a tales firmas.
Sea como fuere, desde el Instituto Armado se detalla que los ahora detenidos aprovechaban su condición de trabajadores del aeropuerto en cuestión para, en el momento del traslado de las maletas a las bodegas del avión, cargarlas y descargarlas a un ritmo más lento y con mayor distancia entre unas y otras, para así poder abrir los equipajes ya en el interior de la bodega, fuera de la vista del resto de usuarios. El método era punzar la cremallera de las maletas con, por ejemplo, un bolígrafo, y así poder abrirlas completamente. Una vez que sustraían de su interior los objetos que les interesaba, entre los cuales había joyas, móviles, relojes y aparatos electrónicos, volvían a cerrar la cremallera para dejar la maleta sin ningún signo de manipulación, explica la Guardia Civil sobre su modus operandi.
Asimismo, para que nadie pudiera percatarse de estos delitos, los detenidos colocaban las maletas a modo de parapeto entre la puerta de acceso a la bodega y su interior, incluso colocaron cortinas de seguridad, en concreto, unas lonas rígidas, que en realidad están destinadas a asegurar que el equipaje no se desplace libremente en el interior.
Los integrantes de este grupo criminal estaban perfectamente estructurados, con funciones definidas de forma jerarquizada donde cada uno se encargaba de una de las partes de la comisión del delito como elegir el vuelo, ocultar los efectos sustraídos, sacarlos de las instalaciones aeroportuarias, la venta de los efectos en joyerías o a través de internet y el reparto de beneficios.
Para esconder los objetos robados del aeropuerto usaban ropa con costuras interiores realizadas manualmente o las propias taquillas personales.
La Guardia Civil llevó a cabo varios registros, tanto en las taquillas de estos trabajadores del aeropuerto, como en sus vehículos particulares y viviendas. En total se intervinieron 29 relojes de alta gama, 120 piezas de joyería (oro y piedras preciosas), 22 teléfonos móviles de alta gama, apartados electrónicos, 13.000 euros en efectivo y un vehículo de alta gama. El valor de todos los objetos robados recuperados asciende a 1.953.571 euros.
Los detenidos también consiguieron vender muchos objetos en comercios físicos y virtuales de segunda mano, por lo que también se investigan a 27 joyerías de la provincia tinerfeña.
Esta investigación ha sido llevada a cabo por la Unidad de Análisis de Investigación Fiscal y Fronteras del Tenerife Sur con el apoyo de la Unidad de Seguridad Ciudadana (Usecic) y la colaboración de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, de AENA y de las diferentes aerolíneas que operan en el mismo.






