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Christian Sánchez: “Hay belleza en contar historias y mostrar otras vidas posibles; es bonito soñar viendo a otros soñando”

El Auditorio de Tenerife pone en escena desde el jueves y hasta el domingo 'Ghost, el musical', la producción basada en la película de los años 90 con Patrick Swayze y Demi Moore
El actor y cantante coprotagoniza 'Ghost, el musical'

El Auditorio de Tenerife ofrece desde mañana jueves y hasta el domingo Ghost, el musical. Serán siete funciones de una producción que antes fue cine, el drama romántico y fantástico que dirigió Jerry Zucker y protagonizaron Patrick Swayze y Demi Moore en los 90. Con el actor Christian Sánchez, quien interpreta a Sam en este montaje dirigido por Federico Bellone, conversó DIARIO DE AVISOS.

-Un musical, una producción como ‘Ghost’, requiere una alta exigencia: cantar, bailar, actuar… ¿Cuál ha sido, cuál es, para usted el mayor desafío?
“El gran reto para todo el equipo es mantener la historia y esos personajes tan míticos y reconocibles a la altura de las expectativas de los espectadores. Y en eso estamos cada vez que nos subimos a un escenario, como ahora, a partir del jueves, en el Auditorio de Tenerife”.

-Más de 30 ciudades hasta la fecha y 800 funciones. ¿Llega a evolucionar el espectáculo y, de alguna manera, usted mismo como intérprete, desde que realizaron la primera puesta en escena hasta la más reciente?
“Sí. Este proyecto tiene ya cuatro años. Durante ese tiempo, ya no solo como profesional, sino también como persona, evolucionas. Cada trabajo te aporta algo en lo personal que te hace diferente a quien eras antes y eso, a su vez, lo involucras en tu día a día. Para hacer lo mismo tanto tiempo, con las mismas ganas, como si fuera la primera vez, de algún lugar tienes que sacar esa ilusión, ese entusiasmo, esa implicación. Lo más bonito de mi personaje en Ghost es que, por ejemplo, la otra protagonista, Molly, que interpreta Ana Dachs, también me va aportando cosas y eso genera cambios y se refleja en el escenario. A lo que se le une el que cada ciudad a la que llegamos es diferente, cada público es distinto… Esto hace mucho más fácil mantener ese nivel, podríamos decir, de novedad”.

“Lo más interesante de Sam es su vulnerabilidad, todo lo que se resiste y todo lo que le cuesta expresar a Molly que la quiere”

-¿Qué fue lo primero que le llamó la atención de su personaje, Sam, y qué ha ido descubriendo a medida que lo ha ido encarnando?
“Lo más interesante de Sam es la vulnerabilidad. Todo lo que se resiste y todo lo que le cuesta hacer lo que Molly le pide. Decirle que la quiere, mostrarle que la quiere de la manera en la que ella lo necesita. Él se aferra mucho a sus ideas: es muy tenaz y muy terco… Sin embargo, hay en él una parte de vulnerabilidad que percibimos según avanza el musical, que, por ejemplo, en las canciones se desarrolla muy bien. También está esa vertiente cómica del espectáculo… o apreciar cómo su forma de comportarse cuando está solo con ella es diferente… Él es un empresario y tiene las cosas muy claras con respecto a su relación con los demás, pero todo cambia en su relación de pareja. Lo más bonito de Ghost creo que es ver esa intimidad entre los protagonistas y de qué manera la separación afecta a sus vidas”.

-Una producción de estas características puede ser entendida como un mecanismo de relojería, en el que su funcionamiento depende en gran medida de un buen ensamblaje de todas las piezas. ¿Cómo se desarrolla ese trabajo en equipo?
“Es increíble. Lo más espectacular de este musical es la magia que se hace presente en el escenario en cada función y que resulta imprescindible para contar la historia de la mejor manera posible. Por ejemplo, los efectos especiales, que en el cine se manifiestan, aparentemente, de una manera sencilla para el espectador. Trasladarlos a un teatro resulta mucho más complejo. Ahí es donde entra todo el engranaje de ese equipo, no solo de los actores, cantantes y bailarines, sino también de los técnicos, una de las piezas más importantes. Es extraordinario observar cómo todos trabajamos a la par para sorprender al público con los trucos de magia que tienen lugar, y que a la vez como espectador te van metiendo dentro de ese relato y hacen que todo sea verosímil, creíble. Estás viendo cosas que no sabes cómo suceden, espectaculares, impactantes, pero a la vez necesarias”.

“En ‘Ghost’ hay mucha magia: ves cosas que no sabes cómo suceden, absolutamente espectaculares y, a la vez, necesarias”

-El teatro es, por definición, inmediatez y cercanía con el público. Usted tiene experiencia en las tablas, pero también en la televisión y en el cine. ¿Es muy diferente afrontar un papel en cada uno de estos medios?
“No tienen nada que ver el cine y la televisión con el teatro. Y tampoco el teatro con el teatro musical. El musical tiene una exigencia y un nivel de complejidad muy alto. No solo debes ser actor, también has de saber cantar y bailar, debes trabajar la coordinación, tienes que situarte en la luz adecuada en el momento adecuado… para que todo funcione, para que todo lo que ve el público lo vea en el instante en el que lo tiene que ver. La televisión tiene sus propias reglas, te demanda cosas muy específicas. Debes ser natural dentro de unos códigos en los que un guion requiere que te renueves cada día y aprendas algo distinto de tu personaje. Una película te permite contar con más tiempo para indagar acerca de ese personaje, pero también es cierto que has de repetir escenas mucho más, con lo que la frescura que puedas tener en un teatro desaparece a nivel emocional, porque, en definitiva, ser actor es estar trabajando todo el rato con emociones… Y el teatro requiere vivir el momento, pues solo cuentas con una oportunidad cada día para poder mostrar la esencia de tu personaje. No puedes volver a intentarlo si no te ha gustado cómo ha salido. No puedes pedirle disculpas al público y decirle que vas a repetir tu actuación porque te has equivocado y quieres probar a hacerlo mejor. Sin embargo, todo tiene su encanto. Son vertientes del arte y no me quedo con ninguna en concreto. Voy a intentar evolucionar y aprender en cada uno de estos campos, siempre que me lo permitan. Es algo muy bello eso de entretener al público y contarle historias, mostrarle otras vidas posibles. Sobre todo, porque no todo el mundo tiene esa capacidad de narrarlas ni esa posibilidad de vivir otras vidas. Es muy bonito eso de soñar viendo a otros soñando”.

-¿Qué tiene que tener un proyecto para que Christian Sánchez decida implicarse?
“A mí lo que me gusta es contar cosas. A partir de ahí, me interesan los proyectos con alma. No siempre estamos en disposición de decidir, no siempre tenemos la oportunidad de elegir, porque también hay que comer, hay que seguir adelante y esta profesión es complicada. No obstante, procuro involucrarme en proyectos que me emocionen a mí y a los demás, que cuenten cosas que no se han contado hasta ahora o que quizás han estado ahí toda la vida, pero continúan transmitiendo emociones. Muchos factores entran en juego y no sabría decir cuáles son los que hacen que me implique en una nueva aventura, pero sí que sé que aquello que tenga alma y sea capaz de emocionar siempre me ha llamado mucho la atención”.

“No siempre puedes elegir en este oficio, pero me interesan los proyectos con alma: emocionarme para emocionar”

-¿Cómo es ese trabajo previo? ¿De qué manera suele acercarse al personaje que debe interpretar?
“Depende de cada ocasión. Por ejemplo, con Sam, ahora en Ghost, y con el anterior, Johnny, en Dirty Dancing, basados en películas, mucha gente los haría viéndolas antes, intentando emular lo que ve. En mi caso, conocía las películas, obviamente, pero no las vi de nuevo. Intenté prepararme los personajes a partir de lo que tengo y puedo ofrecer a cada uno de ellos. Llevarlos a mi terreno y construirles unas personalidades que puedan ser creíbles en el escenario. Cada actor tiene su forma de trabajar e incluso en cada proyecto puede hacerlo de una manera distinta. En un proyecto de televisión que hice [El Continental], por citar otro ejemplo, mi personaje era tartamudo y contacté con un integrante de la Fundación Española de la Tartamudez para que me contase y para poder implicarme más en mi personaje. Es todo muy complejo. Como actores debemos saber un poco de todo. Si no sabes montar en moto, pues tendrás que aprender, porque hay un proyecto que lo requiere… Hay muchas formas de acercarte a un personaje y todas son lícitas. Esta es mi manera, la que me funciona, pero no es la única”.

-¿Qué proyectos le gustaría llevar a cabo, ya sean una posibilidad más o menos cercana, ya sean un sueño?
“Ahora estoy escribiendo, creando proyectos personales, pero al mismo tiempo quiero seguir desarrollando mi carrera como actor. Se trata, en definitiva, de continuar trabajando, contando historias y evolucionando. Poder seguir haciendo todo esto que me gusta tanto y afrontar nuevos retos”.

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