cultura

María Sabaté: “Mi sueño es seguir contando historias, dejándome sorprender y expresando cosas que de alguna manera agiten nuestras mentes”

La actriz y bailarina tinerfeña actúa este mes en Canarias con Mayumana y su espectáculo de danza y percusión 'Impulso'
María Sabaté. / DA

La actriz y bailarina tinerfeña María Sabaté se encuentra de gira con Mayumana, el proyecto de danza y percusión surgido en Israel en 1997 de la mano de la dramaturga Eylon Nuphar, el bailarín Boaz Berman y el productor Roy Oferen. Este mes Mayumana visita las Islas con Impulso, un espectáculo que se podrá ver en Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife y La Palma. María Sabaté es un buen ejemplo de artista multidisciplinar, una de las esencias, precisamente, de esta experiencia internacional llena de ritmo. En esta charla con DIARIO DE AVISOS, la intérprete canaria conversa acerca de todo aquello que le apasiona en el arte que desarrolla. De sus sueños, pero también de sus realidades.

-Este mes, entre los días 25 y 28, acude al Teatro Leal de La Laguna con Mayumana y su propuesta Impulso. ¿Cómo presentaría este espectáculo?
“Como la visualización del ritmo. De mil maneras y descubriendo en cada ocasión otra nueva. Transmitir el ritmo de muchas formas, con instrumentos tan poco convencionales como un cubo de basura, con nuestro propio cuerpo… Quienes hacemos el espectáculo procedemos de diversos campos artísticos y tenemos nuestra particular manera de representar el ritmo. Cada vez que subimos a un escenario es un reto. Cada función es diferente a la anterior. Hemos tenido que trabajar cosas nuevas, exponernos a situaciones que no pensábamos vivir y, en definitiva, aprender y mejorar en cada función”.

-Actriz y bailarina. ¿Tuvo claro desde un principio que su vocación quería desarrollarla en ambos ámbitos o más bien todo ha ido llegando de una manera espontánea, casi azarosa?
“Ha sido más bien espontáneo. Empecé a bailar siendo muy pequeña y, poco a poco, me fui dando cuenta de que se despertaba algo dentro de mí. Hacer danza, conocer diferentes estilos, aprender a comunicarme con el cuerpo me llevó, de forma bastante instintiva, a seguir explorando cómo es eso de transmitir emociones en un escenario. Ya no solo con mi cuerpo, sino también con la palabra. Me adentré en el mundo de la interpretación textual y eso me llevó a continuar formándome y a estudiar arte dramático. No me gusta pensar en el arte como un conjunto de espacios diferenciados, sino como disciplinas en las que no hay barreras o son muy difusas. Eso hace posible mezclar unas expresiones artísticas con otras”.

“En esta profesión es básico no dejar de prepararse, sobre todo en los momentos en los que no tienes ningún proyecto a la vista”

-¿Recuerda ese momento en el que decidió que quería dedicarse profesionalmente a la interpretación? ¿Qué renuncias y qué cosas le ha brindado?
“Sí. Es ese momento en el que, haciendo lo que en principio te tomas como un hobby, como algo muy particular, te das cuenta de que quieres ir más allá. Tuve la suerte de ir con frecuencia al teatro, de ver muchos espectáculos, de tener referentes. Eso me llevó a plantearme que el arte podía ser una forma de vida para mí. Lo más importante fue la voluntad de querer intentarlo, porque cuando decides dedicarte a esta profesión tienes muchas incertidumbres. De hecho, el no saber muy bien qué va a pasar existe en cualquier oficio, pero en este en particular está muy presente. Cuando das ese paso y buscas una formación más profesional, cuando decides, por ejemplo, salir de Canarias y ver lo que ocurre fuera, te das cuenta de que las cosas van de verdad en serio. En cuanto a las renuncias, la principal es la que tiene que ver con la estabilidad. Debes saber que siempre va a existir esa incertidumbre, por lo que has de recurrir a la pasión que sientes por el arte. De lo contrario, sentirás que tu esfuerzo, el de salir de casa, el de enfrentarte al juicio de otras personas, el de exponerte mucho más, no ha valido la pena”.

-Cine, televisión, teatro… ¿Se siente igual de cómoda en cada uno de estos ámbitos o hay alguno en especial con el que se quedaría si tuviese que elegir?
“Cada proyecto tiene sus propias características, pero sí que es verdad que el teatro, ya sea interpretando o bailando, posee esa cualidad de momento presente, en el que lo que estás haciendo solo ocurrirá hoy y lo compartes con las personas que te acompañan. Estás ahí, estás viva, estás en el momento. Ese es el componente mágico del teatro que no poseen el cine ni la televisión. Sin embargo, en estos dos ámbitos también es posible conseguir otras cosas que no están presentes en el teatro. En todo caso, yo creo que depende más del proyecto y la gente con la que lo compartas que del lugar en el que lo desarrolles”.

“La magia del teatro es la del tiempo presente: lo que haces solo ocurre hoy y lo compartes con el público”

-El año que acabamos de dejar atrás le ha dado, por ejemplo, la posibilidad de rodar la película mexicana ‘V de Víctor’, la serie noruega de ciencia ficción ‘La Palma’ y el cortometraje ‘Salón Dorado’. ¿Qué busca y qué halla María Sabaté al afrontar proyectos tan distintos entre sí?
“Sin duda, 2023 ha sido un año en el que me he enfrentado a cosas que no veía imposibles, pero sí bastante lejanas. He comprobado una vez más que con el esfuerzo, con el trabajo y con la dedicación se pueden alcanzar muchos objetivos. Ha sido muy interesante, por ejemplo, trabajar en la serie noruega, con otro tipo de equipo, muy distinto a los que yo estaba acostumbrada, con otra manera de rodar, otra forma de plantearse las cosas… Todo esto lo entiendo como una enseñanza, como la necesidad de continuar aprendiendo y también como la voluntad de estar dispuesta a seguir sorprendiéndome”.

-¿Le resulta muy diferente trabajar en una producción en las Islas a hacerlo en un proyecto nacional o internacional, o la esencia de la interpretación, al fin y al cabo, es la misma?
“Es muy distinto. Ya solo cuando cambian las personas con las que trabajas en cada proyecto las diferencias son muchas: a la hora de dirigir a los actores o en la propia concepción artística. No es lo mismo trabajar en Canarias o con gente que ya te conoce a hacerlo, por ejemplo, en esa producción noruega de la que hemos hablado. Ahí tenían una manera de hacer las cosas mucho más rápida, más directa… Al final son formas de ver la vida que, a su vez, se trasladan al modo de trabajar, de concebir también la interpretación y a cómo quiere cada uno conseguir el resultado que está buscando. Eso se nota muchísimo”.

-¿Cómo prepara cada proyecto, cada personaje? ¿Es un trabajo previo muy meticuloso, profundiza mucho en cada papel o más bien se deja llevar por todo aquello que le va sugiriendo?
“En mi caso es una mezcla de todo un poco. Se trata de trabajar mucho. Es fundamental prepararse y, especialmente, cuando no tienes ningún proyecto a la vista. Debes estar aprendiendo y entrenando cosas nuevas continuamente, para que cuando llegue ese momento, esa oportunidad de trabajar en un nuevo proyecto, donde lo habitual es que dispongas de menos tiempo del que piensas o te gustaría, poseas las herramientas y una base para afrontar lo que venga del mejor modo posible. Siempre he creído que la formación y esa preparación previa es esencial, pero también es fundamental trabajar la empatía y la escucha, además de ser flexible con lo que viene y mantener la frescura, no partir con las cosas demasiado cerradas, no actuar con rigidez ante esa nueva experiencia”.

“No pienso en el arte como una serie de espacios diferenciados, sino como disciplinas sin barreras entre sí o que son muy difusas”

-¿Y como artista, pero también como público, como alguien que se sitúa en o ante un escenario o una pantalla, qué historias le suelen gustar?
“Me gustan las que logran transformar al espectador, a quien las recibe. Aunque despierten una mínima emoción en esas personas. Me gustan los relatos que aporten algo interesante, de tal manera que los espectadores no sean los mismos antes de contemplar esa pieza, ese espectáculo, esa propuesta, y después. Eso es lo ideal: historias interesantes, que sirvan de referente, que muevan cosas dentro de esa persona, que le hagan feliz… Sea lo que sea, pero que cambien de alguna manera a quienes las presencian”.

-¿Y con qué proyectos sueña? ¿Qué relatos le gustaría contar?
“Sueño con poder seguir en esta profesión, con poder continuar contando historias, expresándolas con mi cuerpo y con mi manera de ser. Me encantaría contar cosas que no se hayan contado o que, habiendo sido contadas otras veces, puedan seguir sumándose a la historia del arte, que aporten cosas interesantes y que sean transformadoras. Sueño con seguir siendo fiel a lo que me gusta hacer, a lo que más me interesa. Con dejarme sorprender con lo que vaya llegando, pero, sobre todo, que sean cosas que de alguna manera agiten nuestras mentes”.