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Gerardo Vangioni: “Tenerife se convierte en el corazón de la labor humanitaria de las Naves de Esperanza, los únicos buques hospitales civiles del mundo”

DIARIO DE AVISOS conversa con el Presidente de Mercy Ships España (Naves de Esperanza) en su visita a Tenerife.

Se podría decir que, más allá de los títulos y el cargo, Gerardo Vangioni es un verdadero embajador de la solidaridad y la esperanza. Lidera una de las ONGs más innovadoras en la forma de llevar vida y salud a las regiones más necesitadas del mundo. Su enfoque, centrado en el corazón humano y la compasión, ha permitido que Mercy Ships España navegue hacia horizontes donde el cuidado médico de calidad es un lujo inalcanzable para muchos. Una labor humanitaria que recientemente ha sido reconocida en los Premios Excellence de Cruceros celebrados en Tenerife. Gerardo Vangioni compartió con DIARIO DE AVISOS las experiencias y los desafíos que enfrenta la organización en su misión, así como su visión personal sobre el impacto que un gesto de bondad puede tener en el mundo.

– ¿Cómo nace el proyecto de crear hospitales flotantes y cuál es su misión?

“El fundador, Don Stephens, estaba con un grupo de amigos de viaje en las Bahamas, cuando tuvo lugar un huracán. Ante la magnitud de la catástrofe, intentando ayudar a los damnificados, una de las componentes del grupo expresó: “¿no sería genial que hubiese un buque que pudiese traer ayuda a toda esta gente?”. Stephens lo escuchó y desde entonces surgió el sueño que se cristalizaría años después, en 1978, con la adquisición del primer buque, el Victoria, un buque de cruceros que iba a ser desguazado. Esfuerzos continuados durante cuatro años lo transformaron en un buque hospital. En 1982, navegó por primera vez bautizado con el nombre de Anastasis. Desde entonces los buques de Mercy Ships, Naves de Esperanza en España, han visitado más de 580 puertos de 56 naciones”.

– ¿Cuál ha sido su evolución a lo largo de sus 45 años de historia?

“Desde 1978, por medio de diversos buques hospitales, hemos trabajado en más de 56 países en vías de desarrollo, proporcionando servicios valorados en más de 1,5 mil millones de euros, y más de 2,8 millones de personas se han beneficiado de los servicios médicos llevados a cabo por Mercy Ships. En los últimos 30 años estamos centrando nuestra labor humanitaria en los países del África subsahariana”. 

– ¿Cómo se eligen los destinos de los buques y se determinan las necesidades de las comunidades locales?

“Nuestros buques hospitales operan principalmente, desde hace 30 años, en el África subsahariana. En respuesta a invitaciones formuladas por los gobiernos, en colaboración con los Ministerios de Salud e Higiene, Mercy Ships, responde firmando un protocolo de actuación con el país anfitrión, en el que se establece un plan de acción que abarca 5 años. En el primer año se fijan conjuntamente las prioridades y acciones a desarrollar; en el segundo año, un equipo de Mercy Ships se desplaza al país para evaluar sobre el terreno las necesidades, especialmente en las áreas de formación y proyectos de infraestructura y desarrollo.

Entre 4 a 6 meses antes de que arribe a puerto uno de nuestros buques hospitales, equipos médicos de Mercy Ships, en coordinación con los equipos sanitarios locales, inician la selección de pacientes y se prepara el calendario de operaciones, teniendo en cuenta la disponibilidad de cirujanos voluntarios y sus especialidades. Los pacientes seleccionados serán, en principio, aquellos que no tienen recursos económicos o que, teniéndolos, en sus países bien no hay profesionales formados que puedan atenderles y/o carecen de los medios técnicos necesarios para poder intervenirles. Nos hacemos cargo de todos los gastos de transporte y alojamiento, tanto del paciente como de sus familiares. Una vez realizada la intervención quirúrgica permanecerán a bordo de nuestro buque hospital hasta finalizar su recuperación. Cuando se les da el alta serán trasladados por personal de Mercy Ships a sus domicilios”.

– ¿Qué impacto tiene la labor que realizan en las comunidades que visitan cada año?

“Si tuviera que resumirlo en una palabra diría “transformación”. Transformación de individuos, que a su vez tiene un impacto, primero en su entorno más próximo: padres, hermanos, tíos, abuelos. Segundo, en la comunidad, al haber recibido la cirugía que le permite reintegrarse nuevamente: los niños que pueden volver al colegio; la mujer que recupera su dignidad y autoestima y puede regresar a su hogar; los pacientes que han recuperado su movilidad y pueden estudiar o trabajar. Y, por último, y no por ello menos importante, en la nación, al recuperar a personas que estaban sin esperanza y futuro, además de contribuir a fortalecer los sistemas de salud locales”.

– ¿Cómo se financia toda la actividad que se lleva a cabo para dar esperanza a estos territorios tan necesitados?

“Para poder desarrollar nuestra labor la colaboración de individuos, instituciones y empresas es imprescindible. Así, el sostenimiento de todo lo que llevamos a cabo de manera gratuita es gracias a donativos, tanto de individuos, instituciones y empresas. Es, pues, una financiación básicamente privada, no pública. Y los donativos no son sólo económicos, también hay donativos en especie y de servicio, como el lubricante para el mantenimiento de los vehículos, los ordenadores que utilizamos a bordo o los materiales que se necesitan en los quirófanos. Por ejemplo, con solo 50 euros, se puede financiar una cirugía de cataratas o un tratamiento dental, devolviendo la visión o la sonrisa a alguien en necesidad. Una donación de 250 euros puede cubrir una cirugía de labio leporino, cambiando la vida de un niño para siempre. Y con 500 euros, es posible financiar intervenciones más complejas como cirugías plásticas reconstructivas, extirpación de tumores o tratamiento de fístulas obstétricas. Cada contribución nos acerca a un mundo donde más personas pueden acceder a estos servicios médicos vitales”.

Buque “Global Mercy”.

– A parte de las intervenciones médicas, ¿qué otras actividades se llevan a cabo dentro de las Naves de Esperanza?

“Además de proveer de cirugías gratuitas, y tratamientos dentales en los países a los que acudimos, se llevan a cabo programas de desarrollo tales como: formación de personal médico y sanitario; mejoras de infraestructura hospitalaria; construcción y reforma de edificios e instalaciones de agua, luz e higiene. También se realizan programas para educación en la salud y técnicas de agricultura, fomentando la agricultura sostenible. Todo de manera gratuita. Queremos que al zarpar de la nación a la que hemos servido durante 10 meses hayamos podido dejar un legado que perdure en el tiempo, de manera tangible y práctica, habiendo contribuido a fortalecer los sistemas de salud locales”.

– Los buques de Mercy Ships visitan cada año la isla de Tenerife, ¿qué trabajo realizan en la isla?

“Así es desde 1.991. Nuestros buques hospitales regresan a Tenerife después de llevar a cabo su labor humanitaria por un período que oscila entre las 6 y las 8 semanas. Durante ese tiempo llevamos a cabo el mantenimiento anual del buque. También aprovechamos para realizar el avituallamiento de medicamentos, materiales y alimentos que utilizaremos en nuestra próxima misión. Para muchos de los tripulantes voluntarios es un tiempo también de descanso y renovación de fuerzas. Algunos aprovechan para ir a ver a sus familiares en sus naciones de origen; otros, se quedan disfrutando de Tenerife.

Además, y como primicia para los lectores de DIARIO DE AVISOS, quiero comentar que Mercy Ships ha decidido que Tenerife sean los puertos base para sus buques hospitales. Esta decisión es el fruto del reconocimiento al buen hacer de las empresas y profesionales tinerfeños que año tras año han contribuido a la labor que realizamos llevando a cabo con profesionalidad y buen hacer los mantenimientos y reparaciones de nuestros buques, además de los servicios que encontramos y recibimos en Tenerife”.

– ¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrenta Mercy Ships en la actualidad?

“Con franqueza, el mayor desafío que enfrentamos en estos momentos es poder contar con los voluntarios necesarios para alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto, tanto en número de cirugías, como en formación de profesionales de la salud locales y respecto a los proyectos de infraestructura y desarrollo que queremos alcanzar en los próximos años. Operando los dos mayores buques hospitales civiles del mundo, y teniendo en cuenta la rotación de voluntarios que existe actualmente, no es fácil disponer, en algunas de las áreas de funcionamiento de los buques, en ocasiones, del número de voluntarios preciso para ser efectivos al 100%”.

– ¿Cómo ve el futuro de la asistencia médica en países en vías de desarrollo y cuál cree que será el papel de organizaciones como la suya?

“Con esperanza. Respecto a la primera parte de la pregunta comentar que se está iniciando una etapa en la cual comienza a tener lugar una mayor concienciación y sensibilidad por parte de las autoridades de algunas naciones africanas hacia los temas de salud y bienestar, esenciales para el desarrollo de una nación, que conlleva, necesariamente, planificar, invertir y desplegar acciones concretas en áreas como el acceso a la cirugía, facilitar el uso de la anestesia y mejorar todo lo relacionado con la salud de la mujer.

Por nuestra parte, también con esperanza, ya que con dos buques hospitales operativos tendremos más capacidad de respuesta a las invitaciones recibidas, llevando salud y esperanza a individuos y naciones a la vez. Más capacidad quirúrgica, pero también más capacidad para desplegar proyectos y programas de desarrollo sostenible, causando un impacto duradero en las vidas de miles de personas”.

– Los voluntarios juegan un papel esencial, sin ellos no sería posible sacar adelante este proyecto, ¿cómo pueden sumarse las personas interesadas?

“Para ser voluntario hacen falta tres requisitos básicamente, además de ser mayor de edad. El primero, es hablar inglés, es decir, entender y hacerse entender en este idioma. Hay que tener en cuenta que hay voluntarios de más de 60 naciones a bordo y el idioma que permite y facilita la comunicación es el inglés. El segundo es disponer de tiempo. Desde 2 semanas hasta 2 años, en función del área en la que se colaborará a bordo de uno de nuestros buques. Y el último, y no por ello menos importante, es tener un corazón y una disposición a servir sin esperar nada a cambio.

Aquellas personas interesadas en unirse como voluntarios a bordo de alguno de nuestros buques pueden escribirnos a info@nde.ong y les haremos llegar toda la información necesaria para que puedan valorar opciones, y, caso positivo, rellenar y enviar su solicitud. También se puede colaborar sin ir a uno de nuestros buques, si no se puede físicamente, desde la ciudad en la que viven, especialmente por medios informáticos, colaborando con nosotros en diversas áreas. Y/o también ayudar difundiendo la labor que realizamos para que otros se involucren y apoyen, como embajadores de nuestra misión”.

Voluntarios de Mercy Ships.

– ¿Qué tipo de habilidades o perfiles busca Naves de Esperanza en sus voluntarios?

“Nuestros buques hospitales son como una pequeña ciudad. Necesitamos voluntarios en todas las áreas, no sólo en la médica, que cubran todas las necesidades del buque: oficiales y tripulación de a bordo, marineros, cocineros, panaderos, ingenieros, maestros, informáticos, conductores, carpinteros, administrativos, recursos humanos, fotógrafos, logística y aprovisionamiento, mecánicos, electricistas y un largo etcétera. Hay un lugar para toda persona que quiera servir”.

– A lo largo de todos estos años liderando esta labor humanitaria, ¿qué experiencia personal o lecciones de vida se lleva de su trabajo en Mercy Ships?

“Creo que podría estar horas compartiendo experiencias o lecciones de vida recibidas en estos años. Si tuviese que elegir, de una parte, una sería el hecho de valorar lo que tenemos y ser agradecidos. Algunas veces no somos conscientes de lo que tenemos a nuestro alcance, sobre todo en el área de la salud. Tendemos a quejarnos. Y no nos damos cuenta de que en los países del África subsahariana no hay ni un cirujano por cada 100.000 habitantes. Otra que elegiría es que no hay nada que llene de más satisfacción que el ver el rostro de uno de los pacientes durante el proceso de su recuperación de la intervención quirúrgica. La alegría, esperanza y futuro que transmiten a través de su mirada es la mejor recompensa a todo esfuerzo o dificultad”.

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