Se considera un verso suelto dentro de Coalición Canaria sin que ello le haya pasado factura dentro de una formación política donde no solo se ha ganado un respeto por su etapa como presidente del Cabildo de Tenerife (2013-2019), sino también por su trabajo como director general de Asuntos Económicos con la Unión Europea del Ejecutivo autónomo, que resultó determinante a la hora de ajustar adecuadamente el actual encaje del Archipiélago en la UE. Al preguntarle sobre el evidente interés mostrado por su partido en una campaña electoral tan complicada para estos nacionalistas canarios al ser la circunscrición estatal, Carlos Alonso (Santa Cruz de Tenerife, 1970) responde con tono tan tajante como humilde: “Siempre me tomo las cosas en serio”.
¿Cómo le explica a los votantes canarios que las elecciones europeas son fundamentales para las Islas, si la participación suele ser baja por estos lares?
“Es compresible porque se percibe como algo lejano, y además el entramado institucional es distinto. Por eso hemos grabado un vídeo explicando el funcionamiento de la UE, para resaltar que sí hay un camino para que los ciudadanos tengamos una participación directa, y es el Parlamento europeo, que cada vez es más importante. Antes era solo consultivo, pero ahora tiene peso en todos los procedimientos”.
¿Me pone un ejemplo?
“¿Quién no tiene un familiar o un amigo afectado por el proceso de estabilización que se lleva a cabo en cabildos y Gobierno de Canarias? Pues eso se ha producido por una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que compensa a estas personas por los abusos de la temporalidad, estableciendo un procedimiento para su estabilización. ¡Eso es la Unión Europea!”.
La correlación de fuerzas políticas en la Eurocámara no es igual al de las Cortes españolas. Ustedes, sin ir más lejos, son parte del tercer grupo en cuanto a representatividad…
“Sí, los liberales”.
¿Es más afín su grupo a un acuerdo con los conservadores o con los socialdemócratas?
“El grupo liberal es uno de los pilares de la Unión Europea. En el ámbito de lo social nos situamos más a la izquierda, si lo prefiere centroizquierda, mientras que en el ámbito de las libertades personales más a la derecha. Dicho de otro modo, estamos de acuerdo en reducir la vulnerabilidad y favorecer la inclusión, pero al mismo tiempo respetamos mucho el derecho de cada uno a desarrollar su actividad, incluso de pensamiento, porque no somos dogmáticos y esa es la esencia del liberalismo”.
La cuestión no es baladí al especularse con posibles alianzas con partidos ultras…
“Tradicionalmente, la UE se ha construido sobre el acuerdo entre socialdemocrátas, liberales y democristianos. Eso es lo que ha dado lugar al mercado interior, a la moneda única, a la política de cohesión, a la transformación de la PAC [por sus siglas, Política Agrícola Común]… Ahora, el grupo popular tiene una tendencia, como hemos visto con las declaraciones de su candidata a presidir la Comisión, Úrsula von der Leyen, sobre negociar con algunos partidos de ultraderecha, como si unos fueran buenos y otros no, coqueteando con Meloni [Giorgia Meloni, actual primera ministra italiana]. A nosotros nos parece peligroso porque eso es pan para hoy y hambre para mañana, porque es un intento de quebrar el consenso que ha existido entre esos tres grandes grupos para escorarte hacia la extrema derecha. Lo mismo le diría respecto a la extrema izquierda”.
Deduzco que quienes voten el próximo domingo a CC tienen la garantía de que su papeleta no se utilizará para pactar ni con la extrema derecha ni con la extrema izquierda…
“Exactamente. Para nosotros lo esencial es la composición de la nueva Comisión, porque ahí tenemos la DG Regio, que es una unidad que trata los asuntos de las regiones ultraperiféricas, y además toca ahora revisar las perspectivas financieras y, en general, toda la estrategia sobre las RUP. Eso es lo que nos interesa”.
¿A quién prefiere como compañero para jugar semejante envite?
“Hay muchos factores, pero al final donde nos sentimos más cómodos es con una Comisión centrista, sin extremismos. Hay que tener en cuenta que Macron gobierna en Francia, con el peso específico que ello supone”. [El partido de Macron está en el mismo grupo que CC en la Eurocámara].
¿Hasta qué punto puede una formación política como la suya defender los intereses de una región en un parlamento como el europeo?
“Desde luego, hay que tener claro que hace falta buscar alianzas, pero cuando se trata de un asunto relevante también se puede recabar el apoyo de otros eurodiputados españoles aunque sean de otros grupos. No existe una disciplina de voto tan férrea como la del Congreso, es más parecido, para entendernos, a las costumbres de EE UU o británicas, porque cada europarlamentario cuenta con un margen de autonomía”.
En caso de cambiar el signo político de la nueva mayoría, ¿peligra el nuevo pacto sobre Migración y Asilo?
“Nosotros lo que queremos es mejorarlo, pero si cambia la mayoría hacia la extrema derecha…”.
Una cosa es cambiarlo y otra derogarlo. Entiendo que ustedes valoran que se llegase a dicho acuerdo…
“Así es. Insisto en que nuestro objetivo es mejorarlo. Ante la situación que estamos viviendo en Canarias, aspiramos a perfeccionarlo, especialmente en relación a trabajar más y mejor sobre las causas que la generan. Pero también en cuestiones fundamentales como son las obligaciones de los países terceros o la atención a los menores no acompañados…”.
Dice la cabeza de su lista [Oihane Agirregoitia, del PNV] que propondrán un departamento específico para la pesca. ¿Cómo podría beneficiar al sector en Canarias?
“Esa propuesta también es nuestra, porque lo que ha pasado durante los últimos años es que el comisario de Pesca era también el de Medio Ambiente, y al final la realidad es que acabó siendo sobre todo comisario de Medio Ambiente, y eso afectó a determinadas cuestiones del sector que finalmente la Comisión consideró como no sostenibles y fueron anuladas. Eso perjudicó a la pesquería artesana ante la falta de alternativas. El otro día en Lanzarote me explicaba un pescador que necesitaba cambiar su motor para mejorar su operatividad, no para aumentar sus capturas, y pese a poder beneficiarse con las ayudas que se conceden en Canarias para renovar la flota, acabó topándose con lo dispuesto desde Europa. La política a veces tiene mucho que ver en cómo orientar las políticas sin perder de vista la realidad. Por eso entendemos que el comisario de Medio Ambiente no puede ser el mismo que el de Pesca. Y si es por cuestiones organizativas, lo mejor es que Pesca vaya con Agricultura”.
¿Es factible que la UE permita una ley de residencia en Canarias?
“Hay dos vías con bases jurídicas diferentes. La primera tiene que ver con la restricción en la adquisición de viviendas. Es difícil de aplicar si la compra se hace a través de sociedades. Esta vía se ha intentado desde otros territorios, y el rechazo de los tribunales fue por no estar bien argumentadas, no porque no fueran posibles. Pero tanto en el artículo referente a las RUP como en el acuerdo de adhesión de España a la UE se contempla la posibilidad de medidas singulares para Canarias. La otra vía es la fiscal, que me parece más razonable porque se puede actuar sobre la fiscalidad personal o sobre la ambiental. Sería mucho menos conflictivo jurídicamente, dado que se permite en varios países miembros, entre ellos España, donde se grava más favorablemente para atraer inversiones a sus territorios. Si se permiten incentivos, por la misma razón cabe lo contrario”.





