Phe Festival, cuyos conciertos se celebran en Puerto de la Cruz el viernes y el sábado de la próxima semana, cuenta en el cartel de su novena edición con Lori Meyers. La banda granadina, que actúa por primera vez en Tenerife, será uno de los atractivos de la primera jornada en la explanada del muelle, en la que también estarán Sen Senra, Soleá Morente, Joe Crepúsculo, La Paloma, Repion, Pipiolas, Jela y Enrique Ive. El sábado será el turno de Goose, Trentemøller, León Benavente, Nala Rami, Mavica, Vera Fauna, Camellos y Shego. Además de We Are Trash como dj’s residentes. A pocos días de su debut en la Isla, Alfredo Núñez, batería de Lori Meyers, mantuvo esta entrevista con el periódico.
-El 23 de agosto se estrenan en Tenerife. ¿Hay algún aspecto emocional especial cuando debutan en algún lugar?
“Lo que prevalece es el respeto. No se tiene miedo, pero sí respeto en cada concierto. Y sobre todo, cuando acudimos a lugares que, de alguna manera, resultan novedosos. En las Islas hemos actuado muy poco y por eso existe esa emoción especial, porque nos gusta tocar en sitios que no sean siempre los mismos, lugares que se salgan del circuito más habitual por el que nos movemos en la Península. En cualquier caso, como digo, en cada actuación en directo predomina el sentimiento de respeto, la necesidad de hacerlo lo mejor posible ante la gente que ha venido a escucharnos”.
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“Quizás ahora la tecnología facilita más las cosas, pero a menudo falta esa experiencia de compartir y también de entender la creación como el resultado de tocar, tocar y tocar”
-¿Cómo describiría el directo de Lori Meyers? ¿Qué quieren compartir con el público cuando suben a un escenario?
“A mi juicio, lo mejor que tiene Lori Meyers es un enorme derroche de energía. Creo que eso siempre se traslada al público. También que llevamos un repertorio muy divertido, que permite que el concierto sea muy bailable, muy disfrutable, desde un primer momento y hasta el final. Es con eso, en mi opinión, con lo que se queda el público que acude a vernos. Quizás, por esa manera de transformar las canciones pop y darles una energía más rock, que mamamos desde pequeños, desde la adolescencia, cuando escuchábamos grunge. Venimos de ahí, a pesar de que no tenga mucho que ver con lo que hacemos en Lori Meyers. Esa música, ese rock, lo tenemos metido en las venas. De igual modo, está la voluntad de demostrarnos a nosotros mismos que en cada actuación podemos ser mejores que en la anterior, el deseo de no querer defraudar. Todo esto lo vemos como un trabajo muy serio y agradecemos continuar aquí después de más de 20 años. También que todo el trabajo desarrollado haya dado sus frutos… La gente se merece que tú estés dispuesto a dar el 100% cuando viene a un concierto”.
-La banda lleva más de 25 años de trayectoria y en 2024 cumple 20 de su primer disco de larga duración, ‘Viaje de estudios’. ¿Cuál ha sido y es la clave para mantenerse juntos?
“Es difícil explicarlo en pocas palabras, pero sí que creo que tenemos una base fundamental. Nacimos como grupo en un pueblo [Loja, Granada] donde ya éramos amigos, nuestras familias se conocían y comenzamos a tocar en un local de ensayo. Esa parte familiar creo que ha sido clave en la continuidad del grupo. No somos músicos que nos hayamos conocido siendo ya profesionales. Nuestro núcleo de toda la vida somos nosotros tres. El hecho de haber pasado juntos malos y buenos ratos hace que poseamos una cierta solidez como banda: en la forma de trabajar, en la manera de respetarnos y también de dar a cada uno su espacio, porque son muchas horas de convivencia y necesitamos nuestra vida independiente para no saturarnos. Entonces, comprender, precisamente, dónde está cada uno de nosotros y cuál es su papel, cómo tenemos que apoyarnos unos a otros y en qué lugar están nuestros respectivos espacios ha construido esa base con unos pilares muy fuertes, que hacen que, de forma continuada, Lori Meyers funcione de una manera muy orgánica, muy natural”.
“En cada concierto buscamos demostrarnos que somos mejores que en el anterior; el público se merece que des el 100%”
-A ustedes se les sitúa, dentro de esa tendencia a etiquetarlo todo, en el ‘indie rock’. ¿Cuál diría que es la esencia de este subgénero? Y en el caso de Lori Meyers, ¿ha cambiado la manera de entenderlo?
“Depende justo de qué entendamos como indie rock. Para nosotros se trata de una música independiente, que no deja de ser alternativa, que tuvo su auge en los 90 en el mundo anglosajón. Una forma distinta de hacer música sin tener que depender de grandes discográficas ni de radiofórmulas, etcétera. Pero, a día de hoy, me parece que se ha desvirtuado esa idea, porque se etiquetan dentro de la música indie grupos que nada tienen que ver con ella. Ni saben lo que es el indie ni conocen el contexto musical ni vienen del indie. Creo que hoy es más certero hablar de música alternativa, donde pueden encajar el pop, el rock y hasta el urban y la electrónica… Lo que sí pienso es que la música independiente es una forma de hacer las cosas y no tanto un estilo musical. Hoy todo funciona de manera distinta, los artistas se autoproducen, las discográficas no ofrecen contratos como antes y todo está condicionado a partir de las escuchas digitales y de las playlists”.
-¿Qué es para usted lo mejor de salir a la carretera y emprender una nueva gira y qué no lleva tan bien de ese continuo viajar?
“Es una dicotomía, el yin y el yang. Cuando no estás de gira, te pica el culo, porque somos un grupo que se ha criado en el directo, en el escenario; desde que teníamos 15 años tocábamos juntos en las fiestas de los pueblos; en un pub que había en Loja, donde actuábamos cada viernes… Creo incluso que Lori Meyers ha contribuido al auge de los festivales en España, pues cuando empezamos pocos existían, aunque sí que es cierto que eran más indies o alternativos, como Benicàssim, Cotempopránea, Sonorama o Primavera Sound. Hoy en día, vemos que los festivales de este tipo se abren a otras tendencias musicales. Pero sí que me parece que nosotros tuvimos que ver mucho en ese concepto más inicial, entre 2000 y 2010, cuando empezó Lori Meyers y otros grupos como Vetusta Morla o Love of Lesbian, siendo cabezas de cartel y luchando, en el mejor de los sentidos, con las cartelerías de artistas foráneos, a los que siempre se les daba más interés, más cariño, que a los grupos españoles. Hasta que los promotores se dieron cuenta de que en España se estaba dando un fenómeno de masas, con proyectos que podían reunir a mucha gente a la que le gustaba su música. Y, de otro lado, para acabar de responder a la pregunta, cuando estamos en gira echamos de menos más descanso o viajes menos tormentosos. Aunque nosotros tenemos ya el callo. A mí no me importa estar de gira. Venimos de una época, la de la pandemia, donde estuvimos encerrados, el sector musical fue uno de los que más tardó en dejar el confinamiento y todo esto se refleja ahora en que la gente tiene muchas ganas de ir a conciertos, del mismo modo que las bandas están ávidas de tocar en directo. Al final, es nuestro escaparate y también nuestra forma de vida”.
-Y en medio de todo ese itinerario, ¿hay tiempo para pensar en nuevas canciones, para proyectar un nuevo disco, o necesitan una cierta calma para aventurarse en otras iniciativas?
“A veces sí, a veces no. Hemos compuesto discos en medio de giras, incluso al principio, que teníamos más conciertos y era todo más complicado, menos profesional, por así decirlo. Pero, bueno, también éramos más jóvenes y estábamos más ávidos. De la misma manera, en otras ocasiones hemos tenido la necesidad de parar una gira para pensar en el disco, en las nuevas composiciones. Otras veces, a medida que avanza la gira, van saliendo nuevas canciones. Para nosotros, componer no es hacer churros. Es adoptar una mentalidad profesional, comprometida con lo que quieres decir, con lo que no quieres decir, con cómo decirlo, con el camino por el que quieres progresar a través de la música… Somos un grupo vivo, no hacemos revival de nosotros mismos. Somos melómanos, seguimos escuchando música, continuamos aprendiendo de la producción, del instrumento… Siempre tenemos muy en cuenta esa idea de decir algo más y avanzar. La composición surge en momentos que necesitamos parar y otras veces, como nos ocurre ahora, estamos en una fase muy productiva y van saliendo cosas, y las grabamos, a la vez que vamos girando”.
“Contribuimos a que los promotores entendieran que en España había grupos que podían reunir a mucha gente en un festival”
-En ese proceso creativo, ¿se distribuyen las tareas de forma muy concreta o suele ser algo cambiante, casi espontáneo?
“Es cambiante. Hemos grabado discos de mil maneras diferentes. Tenemos sobre todo esa idea de juntarnos unos días en el estudio, muy concentrados, haciendo piña y aportando cosas. Espacios infinitos (2021) lo hicimos con la producción de James Bagshaw [cantante y guitarrista de la banda británica Temples] casi por Internet, mandándonos las pistas de España a Reino Unido y viceversa, porque fue en un momento bastante distópico, en el que no se podía viajar. Sin embargo, esa manera de trabajar también nos sirvió. Estamos convencidos de que cada disco requiere el esfuerzo que se merece y, a partir de ahí, casi va a salir por sí solo. A veces las canciones surgen mientras ensayamos; a menudo, Noni [Antonio López, voz y guitarra] crea con su guitarra la melodía que será el germen de un nuevo tema, y a partir de ahí la trabajamos; Alejandro [Méndez, voz y guitarra] y yo creamos la estructura… También recurrimos a productores, a los que les entregamos nuestras ideas musicales… En definitiva, somos cambiantes porque buscamos, precisamente, la frescura y no adoptar siempre las mismas técnicas y modos, no repetir las formas de componer y de decir las cosas que queremos decir”.
-La industria musical ha cambiado de forma notable desde que ustedes comenzaron. ¿Hoy resultaría más sencillo o más complejo crear una banda como Lori Meyers y consolidarla en el tiempo?
“Crear una banda es hoy más complicado. Hoy la música funciona de una manera más individual. En tu casa, con un ordenador y cuatro micros, puedes hacerte un disco tú solo. Ahora no surgen tantos grupos, sino artistas en solitario que luego, a través de sus proyectos, pueden crear una banda, eventual o duradera. La música debe nacer a partir de una base. Está muy bien que una banda se consolide a través del ensayo y el error, que es lo que nosotros hemos hecho desde que éramos pequeños. Quizás ahora la tecnología facilita mucho las cosas, pero creo que a menudo falta esa experiencia de compartir y también de entender la creación como el resultado de tocar, tocar y tocar”.





