tribuna

La viruela del mono, el virus de oropouche y otras enfermedades emergentes,¿nuevo motivo de preocupación?

Por Luis Ortigosa.| Durante este verano 2024, distintas noticias en torno a un grupo de enfermedades infecciosas poco frecuentes, enfermedades emergentes, como la viruela del mono (Mpox), virus de la Fiebre del Nilo, virus de Crimea Congo, dengue, virus de oropouche (¿alguien había oído hablar antes de este virus?… están generando preocupación entre quienes pensaban pasar una etapa estival tranquila, aunque con más calor del habitual, cambio climático de por medio. Las noticias en torno a personas diagnosticadas por estas enfermedades (que muchos piensan que no se dan en España), no dejan de circular por redes sociales, telediarios y otros medios informativos, generando intranquilidad y alarma social entre la población, ya que muchos recuerdan cómo se inició, hace tan solo cuatro años, la pandemia Covid-19, y más aún con la reciente declaración de “Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII)” que acaba de hacer la Organización Mundial de la Salud en torno a la antes llamada viruela del mono, que hoy conocemos como Mpox.

¿Debemos preocuparnos ante este tipo de enfermedades emergentes? ¿Alguno de estos virus puede ser el inicio de una nueva pandemia? ¿Existen vacunas frente a ellas?… Intentaré responder a estas preguntas a lo largo de este artículo.

Por el nombre que se ha dado a estos virus, parecen enfermedades exóticas que no se dan en España, que nos trasladan con la imaginación a Egipto, a la República Democrática del Congo o a Cuba… y, aparentemente, solo se diagnostican en esos lugares lejanos, a miles de kilómetros de distancia, en climas tropicales o subtropicales, pero, cuando leemos las noticias con detenimiento, apreciamos que los casos que se están publicando se están diagnosticando entre la población residente en España, con algunos casos autóctonos que se han infectado en nuestro país, en distintas comunidades autónomas (Fiebre del Nilo en el suroeste de Andalucía, virus de Crimea-Congo en Castilla-León, Mpox en 9 Comunidades Autónomas, entre ellas Canarias -3 casos en lo que va de año-, Dengue en Cataluña…) o enfermedades contraídas en viajes al extranjero, como la enfermedad por virus oropouche diagnosticada en varias comunidades autónomas y recientemente un caso diagnosticado en Gran Canaria (en un viajero procedente de Cuba) o, incluso, en zonas frías del norte de Europa, como el caso recientemente diagnosticado de Mpox en Suecia, el día 15 de agosto. Además, con cierta frecuencia se siguen diagnosticando casos de otras enfermedades emergentes, como Zika o Chikungunya, en españoles viajeros que proceden de países en los que estas enfermedades son endémicas y, al llegar a nuestro país, manifiestan sus síntomas y son diagnosticados, tras haber contraído la enfermedad mientras estaban de vacaciones o por motivos profesionales, por la picadura de mosquitos transmisores.

Cuando se utiliza el término “enfermedad emergente”, nos estamos refiriendo a una enfermedad infecciosa producida por un agente infeccioso (virus, bacteria, parásito, hongo) anteriormente desconocido e identificado recientemente, que es capaz de generar problemas de salud pública a escala local, regional o mundial.

Durante los próximos años y décadas, van a ir surgiendo enfermedades infecciosas emergentes, ya que no debemos olvidar que son parte de la historia de la humanidad, siendo el 60-70% de ellas zoonóticas, es decir, que se transmiten de animales a personas.

Los factores causantes de la aparición de estas “nuevas enfermedades” son diversos, pero tenemos que ir conociéndolos, para tratar de minimizar sus efectos, actuar sobre ellos y, sobre todo, para evitar la expansión de nuevas enfermedades, la aparición de brotes y epidemias por patógenos que pueden llegar a convertirse en nuevas pandemias.

Entre estos factores, y sin poder profundizar y detenerme en cada uno de ellos por falta de espacio en este artículo, hay que citar: la globalización, la superpoblación mundial (en estos momentos, superamos los 8.000 millones de habitantes en el planeta), las migraciones huyendo del hambre y de las guerras, el turismo incontrolado y de masas, el incremento exagerado de tráfico de personas entre continentes y el comercio internacional, y otros factores íntimamente ligados al cambio climático, con el calentamiento global del planeta, la pérdida de biodiversidad, que es un factor crítico en la aparición de enfermedades emergentes, ya que la pérdida o el desequilibrio natural de especies altera gravemente los ecosistemas, favoreciendo el salto de patógenos de unas especies a otras, de animales a personas, iniciándose así el ciclo de una enfermedad zoonótica y emergente.

El día 14 de agosto de 2024, la OMS declaró una nueva “Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII)”, ante la expansión en África de una nueva variante aparentemente más letal de la viruela del mono (Mpox). Una ESPII es una declaración formal de la OMS para referirse a «un evento extraordinario que constituye un riesgo para la salud pública de otros estados a través de la propagación internacional de la enfermedad y que potencialmente requiere una respuesta internacional coordinada» Estas recomendaciones son temporales y requieren revisiones trimestrales.

Y es muy importante destacar que esta nueva declaración de la OMS es la octava resolución de este tipo que realiza el organismo internacional de la salud en los últimos quince años, de forma que entre 2009 y 2024 se han hecho las siguientes ESPII: la pandemia de gripe H1N1 (2009), la declaración de poliomielitis (2014), el brote de ébola en África occidental (2014), la epidemia de virus zika (2015-2016), la epidemia de ébola kivu (2018-2019), la pandemia de covid-19 de (2020 a 2023), la epidemia de viruela del mono (Mpox) (2022) y esta nueva declaración Mpox en (2024). Como vemos, casi a una declaración ESPII cada dos años, y con dos pandemias entre ellas. Preocupante.

La mayoría de estas enfermedades son transmitidas por “vectores”, mosquitos, garrapatas, chinches…,y estos vectores habitualmente viven en climas tropicales o subtropicales, por lo que estas enfermedades han estado limitadas a territorios y países situados en esas zonas del planeta.

Pero, como los factores que contribuyen a la expansión de estos vectores y patógenos fuera de sus límites naturales han ido cambiando en las últimas décadas, tenemos el cóctel perfecto para comenzar a diagnosticar estas enfermedades entre los residentes de países donde tradicionalmente no existían estos mosquitos y demás vectores.

El clima en Europa se está tropicalizando y ya en toda la cuenca mediterránea está instalado el Aedes Albopictus, mosquito transmisor de virus del dengue, chikungunya, fiebre amarilla o zika, entre otras enfermedades. En los últimos años, se están detectando estos mosquitos en Canarias, que llegan a través de barcos procedentes del Mediterráneo, dentro de contenedores con plantas para viveros o en los grandes cruceros de turistas que atracan en los puertos canarios, procedentes de países donde los mosquitos son endémicos (por ejemplo, cruceros que llegan desde Madeira u otras zonas del mundo, y los Aedes albopictus o Aedes egiptus vienen como polizones de lujo en esos barcos). Desde hace meses, en una zona de Gran Canaria, Piletas, está instalada una familia de estos mosquitos (A. egiptus), con grandes dificultades para su eliminación. Gracias a la eficaz Red de Vigilancia Entomológica de Canarias, se está controlando muy bien la llegada de estos mosquitos invasores. Pero el peligro sigue ahí y no se puede bajar la guardia en ningún momento.

Finalmente, hay que insistir en la importancia del término Salud Global (“One Health”), que se viene utilizando en las últimas décadas para poner en valor que la salud humana, la salud animal y la salud del planeta están íntimamente unidas. Con la experiencia acumulada desde comienzos de este siglo, y si hemos aprendido alguna lección de la última pandemia de covid-19, el control de estas enfermedades emergentes y, por tanto, evitar el riesgo de nuevas pandemias, pasa, inevitablemente, por trabajar juntos en la estrategia de una única salud para todos los que vivimos en el planeta.

* Pediatra. Miembro del Grupo Técnico de Vacunas de Canarias